El negocio que mueven estos medicamentos

El envejecimiento y el coste de la I+D encarecen el mercado oncológico

El 33% de las moléculas en estudioen los laboratorios de las farmacéuticas se dirigen al cáncer

El envejecimiento y el coste de la I+D encarecen el mercado oncológico

Roche prosigue un año más como líder de ventas en el mercado oncológico en España. Tres de sus investigaciones, tres fármacos biológicos contra el cáncer, ocupan los primeros puestos de los medicamentos que más ingresan para sus respectivos laboratorios. La continua llegada de estas nuevas terapias (anticuerpos monoclonales) hace que los costes sigan creciendo y las farmacéuticas tengan más ingresos.

El mercado oncológico en España el último año movió 1.405 millones de euros (a precio de ventas de laboratorio), según la consultora IMS Health. El crecimiento anual fue de un 4,9%. En el caso de la dispensación en hospitales aumentó un 6,1%, frente a una caída del 2,7% en farmacias de calle, ya que desde Sanidad se ha implementado la estrategia de dirigir estos medicamentos hacia los centros sanitarios para controlar mejor el gasto.

El mercado oncológico sigue creciendo por diversos motivos y es de esperar que lo siga haciendo durante varios años más. En primer lugar, por la cronificación de los enfermos, lo que hace que mejore su esperanza de vida. “Los enfermos reciben tratamientos más largos, lo que supone un mayor gasto”, explica Cristina Gento, mánager de oferta de especialidades de IMS Health. “Además, los nuevos lanzamientos de fármacos llegan con un precio más elevado por toda la investigación que tienen detrás”, apunta. Y, por último, estos blockbusters (superventas) de las compañías se usan para nuevas indicaciones en diferentes tumores de las que fueron creados.

Nueva generación

La nueva generación de fármacos biológicos ha encarecido los tratamientos porque las farmacéuticas aducen que su producción (biológica y no de síntesis química como los antitumorales tradicionales de quimioterapia) es más costosa. Según los cálculos de IMS, el coste de los fármacos (con datos de EE UU) se ha doblado, desde los 5.000 euros por mes en 2003 hasta los 10.000 euros en 2013.

Pero los médicos también los prefieren porque se enfocan a lo que se conoce como medicina personalizada: su utilización solo en pacientes en los que un marcador indica que sí serán eficaces y tienen menores efectos adversos. Herceptin, Avastin y Mabthera, los tres de Roche, los que tienen una mayor cuota de mercado, pertenecen a esta categoría de anticuerpos monoclonales. El laboratorio suizo posee el 34,1% de cuota de mercado y unas ventas (a precio de laboratorio, porque las comunidades autónomas pueden negociar descuentos) de 480 millones de euros. Le sigue de lejos Novartis, con un 11,5% de cuota y 161 millones de euros. Tras ellos aparecen Celgene (160 millones), Janssen (109 millones), Lilly (83) y Merck Serono (60).

La oncología es el mayor mercado de medicamentos, con una previsión de ventas de entre 54.335 y 61.680 millones de euros en los países desarrollados en 2017, por delante de la diabetes, la artritis reumatoide, el dolor y el asma. Entre los países ricos, EE UU supondrá el 43% de ese mercado. Estos colosales números provocan que las compañías tengan grandes incentivos para seguir investigando en este campo.

De toda la investigación preclínica que realizan las grandes farmas, el 33% de los productos son de oncología (1.026 moléculas). No todas ellas llegarán al paciente, porque fallarán por el camino. En febrero de 2014 había 102 de estas investigaciones ya en la última etapa clínica (la fase III), además de 16 nuevos antitumorales en registro (a falta de autorización de la agencia correspondiente). Toda una esperanza para los enfermos.

En España, el 22,1% de todo el mercado hospitalario pertenece a esta enfermedad. Y sigue creciendo. Aunque puede cambiar próximamente con la llegada de los biosimilares, que son los fármacos que pueden entrar a competir con los anticuerpos monoclonales cuando pierden su patente. “La irrupción de los biosimilares va a ser muy importante dentro de dos o tres años. Supondrá una forma de controlar el gasto sanitario, porque los fármacos de marca tendrán que reducir el precio para igualar el del biosimilar”, asegura Gento.