Van Rompuy sondea a aspirantes alternativos

Juncker busca sin mucho éxito apoyos para presidir la Comisión Europea

Jean-Claude Juncker, candidate a la presidencia de la Comisión Europea.
Jean-Claude Juncker, candidate a la presidencia de la Comisión Europea. REUTERS

La falta de apoyos de Juncker para alzarse con la presidencia de la Comisión se visualizó el martes durante la cena informal de los presidentes de Gobierno de la UE. En la primera cita al máximo nivel tras las elecciones del 25 de mayo, varios países, con Reino Unido a la cabeza, dejaron claro que desean un cambio drástico en la política europea y que no consideran al ex primer ministro luxemburgués como la persona más adecuada para llevarlo.

Los líderes europeos encargaron al presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, que “inicie las consultas” para encontrar un candidato que pueda obtener la doble mayoría necesaria (260 votos en el Consejo y 376 votos en el Parlamento). Entre los aspirantes, Juncker figura en primer lugar, pero no tiene por qué ser el único y todo indica que no lo será.

Ni siquiera entre sus propias filas encontró Juncker un respaldo claro. La canciller alemana, Angela Merkel, señaló tras la cena que “por supuesto Juncker puede llevar a cabo nuestro programa de trabajo. Juncker y algunas otras personas”.

Merkel subrayó que, según el Tratado de la UE, corresponde a los primeros ministros y no al Parlamento Europeo proponer el nombre del próximo presidente de la Comisión.

La canciller lanzó una seria advertencia a los grupos parlamentarios, que intentan forzar el Tratado para imponer a uno de los candidatos que han hecho campaña durante las elecciones. “Hay que respetar el Tratado”, dijo Merkel, “porque la última vez que lo violamos se rozó la catástrofe”, en lo que parecía una alusión a la violación del Pacto de Estabilidad por parte de Francia y Alemania en 2003.

 

Buscando aliados

Juncker inciaba ayer martes la búsqueda de los apoyos necesarios para ser elegido. Los principales grupos parlamentarios, reunidos en Bruselas, admitieron que le corresponde ser el primero en intentarlo como representante de la formación más votada en las elecciones del 25 de mayo (el Partido Popular Europeo, con 213 escaños).

El ex primer ministro de Luxemburgo necesitaría 376 votos en el Parlamento, una cifra que solo puede alcanzar con ayuda de los socialistas (191 votos). Este grupo ha supeditado su apoyo a un plan de trabajo que tenga como objetivos el crecimiento, la creación de empleo y la lucha contra el fraude fiscal.

En principio, Juncker no tendría demasiados problemas para cumplir esas condiciones, que de una manera u otra aparecen recogidas en su programa electoral.

Pero el ex primer ministro luxemburgués tendrá mucho más difícil convencer a los miembros de su propio partido y, sobre todo, a los 28 Gobiernos de la UE, que deben dar la primera luz verde a su candidatura por mayoría cualificada.

El Gobierno húngaro de Viktor Orban, cuyo partido aporta 12 escaños al PPE, ha hecho oficial su rechazo contundente a la candidatura de Juncker. Y el resto de Gabinetes de signo popular como Alemania o España tampoco expresaron un apoyo entusiasta a la candidatura de Juncker.

“El Partido Popular Europeo ha ganado y, por tanto, creemos que Juncker debe ser una persona que sea tenida en cuenta como primer candidato para presidir la Comisión”, señaló el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, a su llegada a Bruselas. Rajoy recordó, sin embargo, que “nadie tiene mayoría aquí y hay personas con diferentes formas de ver las cosas”.

Voto de castigo

Las diferencias que preveía Rajoy quedaron anoche de manifiesto durante la cena informal que celebraron en Bruselas los 28 presidentes de Gobierno de la UE. La cita era la primera tras unas elecciones europeas en la que muchos de esos ejecutivos han recibido un tremendo voto de castigo.

Los más airados fueron el presidente francés, François Hollande, y el primer ministro británico, David Cameron, que interpretaron en clave de protesta contra Bruselas la votación del domingo que dio el 25% de los votos a la extrema derecha francesa y a los eurófobos británicos.

“La UE no puede desentenderse de estos resultados y seguir como si nada hubiera pasado”, señaló Cameron. El presidente francés advirtió que “si Europa no cambia, este voto se repetirá no solo en Francia, sino también en otros lugares”.

Hollande reclamó “una reorientación de la política europea hacia el crecimiento y la creación de empleo” y Cameron un freno a una Comisión Europea “que se ha vuelto demasiado grande e injerente”.

Para el británico ese cambio no puede liderarlo una persona como Juncker, presente en el Consejo Europeo desde hace 30 años. Aunque Londres no tiene derecho de veto para su nombramiento, parece improbable que un cargo tan importante no se apruebe por consenso.

Por ese motivo, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, empezará a buscar alternativas por si el luxemburgués finalmente no consigue el respaldo necesario.

 

Sarkozy entra en la quiniela de cargos

Nicolas Sarkozy recaló ayer en Madrid, donde fue recibido por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el rey Juan Carlos. La reaparición de Sarkozy en la escena internacional coincide con el reparto de cargos en Bruselas, incluido el de presidente del Consejo, al que podría aspirar el francés.

La semana pasada, en vísperas de las elecciones europeas, Sarkozy publicaba una tribuna en Francia (Le Point) y Alemania (Die Welt), que sonaba a un programa de trabajo para la UE que, según Le Point, comunicó previamente a la canciller alemana, Angela Merkel.

El texto, plagado de guiños a Berlín y Londres, plantea propuestas como la revisión del sistema de fronteras Schengen, el traspaso al Parlamento Europeo del derecho de iniciativa que ahora disfruta en exclusiva la Comisión Europea o la renacionalización de competencias que no sean de carácter claramente supranacional. Sarkozy propone además la integración económica de Francia y Alemania.