Desayunos Cinco Días

La firma biométrica toma fuerza en los negocios

La banca ha ganado la iniciativa en utilizar los datos biométricos de los clientes en la rúbrica de contratos. España lidera el uso de estas tecnologías y se prepara para la exportación

Santiago Uriel (Cecabank); Antonio Martínez (Áudea); Pablo Díaz (CaixaBank); Juan Pablo Yagüe (Serban); y Alfonso González (Bercovitz-Carvajal), en la redacción de CincoDías.
Santiago Uriel (Cecabank); Antonio Martínez (Áudea); Pablo Díaz (CaixaBank); Juan Pablo Yagüe (Serban); y Alfonso González (Bercovitz-Carvajal), en la redacción de CincoDías.

Un lector le escanea el iris, las venas de la palma de la mano o la huella dactilar para identificarle. No es ciencia-ficción. El uso de estas tecnologías biométricas ya le permite el acceso a zonas restringidas, reconocerle en un cajero automático o validar un documento a distancia. En la autenticación de escritos y contratos se está imponiendo lo que se llama firma digital biométrica, que incorpora a la grafía otras mediciones de quien la realiza.

CincoDías, en colaboración con Serban Biometrics, reunía a un grupo de expertos para hablar sobre biométrica y innovación de las pymes en el campo de estas nuevas tecnologías. “La tecnología biométrica y la contratación electrónica serán claves para el desarrollo de negocios en el futuro”, aseguró en este encuentro Juan Pablo Yagüe, director comercial de Serban Biometrics.

La rúbrica digitalizada biométrica permite capturar la firma manuscrita utilizando dispositivos especiales (usualmente tabletas, pero también teléfonos inteligentes), que recogen además de la propia grafía, otros rasgos biométricos del firmante. Esos distintivos pueden ser la velocidad con la que se escribe, la aceleración en la escritura, la presión, las inflexiones y cambios de dirección y el vuelo del lápiz mientras se firma. Esas características identifican a la persona de forma unívoca y quedan grabadas gracias a la tableta.

Esta es la forma más habitual de este sello biométrico, la más sencilla para un cliente, que solo debe refrendar en una tableta como si lo hiciera en un papel, pero los otros rasgos biométricos añaden más seguridad a la autenticidad de la operación. También podría utilizarse un lector del iris, el reconocimiento de la persona por voz o la huella dactilar, aunque los expertos reconocen que probablemente se dé una combinación de varias tecnologías, sobre todo en los smartphones. “La biométrica lleva implícito el carácter de la persona, que no se puede suplantar”, explicó Yagüe. 60.000 tabletas y 600 millones de documentos ya se han firmado gracias a las tecnologías implantadas con la ayuda de Serban. “Son ya siete años, con una sola queja”, afirmó. “El siguiente paso es ir a la movilidad, el cliente no tiene que estar presente, por ejemplo frente al empleado de banca”, añadió.

Biometría también en el móvil

La biometría puede utilizar diferentes técnicas de identificación de una persona: iris, voz, reconocimiento facial, firma... “En el caso de la voz se está bastante avanzado para la autenticación, más del reconocimiento de lo que se dice, una técnica que ya está en los móviles”, explicó Juan Pablo Yagüe, de Serban Biometrics. “En países como España, la identificación por huella digital no tiene gran aceptación porque tiene una connotación policial, pero en México funciona muy bien”, añadió. Casi todos los smartphones ya disponen de la tecnología en la pantalla para recoger una grabación de una firma biométrica. En un futuro, la autenticación de documentos a través de este dispositivo unirá distintas tecnologías, como el reconocimiento de voz o la introducción de alguna clave.

Los sistemas operativos IOS (para Apple) y Android ya están preparados para recoger estas firmas biométricas en las pantallas de los móviles. Incluso para dejar la huella digital. El cliente tiene luego estampar su grafía encima. “El móvil ya está superando a la contratación con el ordenador”, reconoció Pablo Díaz, de CaixaBank.

Los expertos presentes en el encuentro en la redacción de CincoDías reconocieron que todavía hace falta algunos avances en la legislación. “De alguna forma el legislador tiene que desmitificar el mundo de la firma electrónica, que sea menos que el papel, porque el papel deja de ser útil y ya hemos pasado a otro mundo”, según Yagüe. “Estoy de acuerdo. Lo más importante es generar una sensación de confianza. Y el legislador tiene que ofrecer esa confianza. Sería importante hacer recordatorios de que la firma electrónica, como la biométrica, tiene pleno valor jurídico. La prueba de que esa firma es auténtica tendrá los problemas que otra manuscrita de toda la vida. Desde el punto de vista jurídico tiene que quedar muy claro que es el valor es exactamente el mismo”, señaló Alfonso González, de Bercovitz-Carvajal. “Hay que desmitificarla. Aunque yo creo que sí debe haber un reglamento técnico de mínimos”, apuntó Antonio Martínez, de Audea.

Precisamente la banca ha sido pionera en utilizar la rúbrica biométrica para autenticar contratos. Serban ha utilizado su experiencia en España para firmar recientemente un proyecto de implantación con BBVA Bancomer en México. Esta firma tecnológica española cuenta con 30 clientes para esta solución, entre los que se encuentran varias entidades financieras en España (BBVA, CaixaBank, Bankia, Kutxabank, Ibercaja o Unicaja), además de estar presente en otros sectores, como el de la contratación de trabajo temporal (Randstad, Eurofirms, Adecco), aseguradoras (Caser), hoteles (Westin Palace en Madrid), logística (FCC), o en el sector público (en la Comunidad de Madrid).

La banca se adelantó al resto de los sectores gracias en parte al proyecto de Cecabank de desarrollar esta tecnología. “Es algo que los clientes demandan ya y de manera muy voraz. La gente no se relaciona con el banco como antes. La telefonía y los ordenadores son medios que requieren contestaciones muy rápidas”, explicó Pablo Díaz, letrado de la asesoría jurídica de CaixaBank. “El siguiente salto de la firma biométrica es que sea a distancia”.

Este responsable de CaixaBank explica que la legislación no ha ayudado a dar una respuesta rápida a los clientes: “La sociedad ha cambiado en la forma de relacionarse con el mundo y tenemos que adaptarnos a ella”.

Cuando Cecabank comenzó con el proyecto de firma biométrica hace siete años “ni siquiera había legislación”, recordó Santiago Uriel, secretario técnico de COAS-Cecabank. “Cada ley que sale ayuda muy poquito. La legislación no ayuda en lo más mínimo, hemos necesitado dos años de estudio para dar una garantía jurídica. Sí es cierto que todo el sector teníamos la misma postura y eso nos ha ayudado frente al regulador”. Actualmente la directiva europea sobre transparencia y una circular del Banco de España ofrecen soporte legal a los usos de esta tecnología. Aunque el letrado de CaixaBank lamentó que a la firma biométrica se le pida “muchas más garantías que a la tradicional en papel”.

“Le exigimos mucho más a la firma biométrica”, coincidió Antonio Martínez, responsable del departamento de seguridad TIC de la consultora Áudea. “Todos tenemos que seguir trabajando para asegurar la confianza en esta tecnología”. Este experto señaló que existe un gap entre el uso cotidiano de estas rúbricas y el conocimiento que puede tener un juez sobre este asunto, en el caso de que se presenten problemas. “Hace poco vimos un caso en el que un juez ni siquiera sabía o que era un campo oculto de un correo electrónico”, puso como ejemplo de la falta de formación estos temas. Además, cree que existe una segunda brecha, en este caso, en el peritaje: “Hay una serie de datos biométricos que se van a generar que necesitan una labor de peritaje, clave para que se use la tecnología con una garantía jurídica”. Esos datos biométricos van desde la velocidad del trazo, la presión, el vuelo del lápiz antes de firmar... rasgos únicos de la persona y muy valiosos para el perito en caso de alguna controversia.

“Nuestra identidad es digital y tenemos que poner las medidas para proteger esa identidad”, opinó el responsable de Cecabank.

“Nunca hubiéramos comenzado el proyecto sino tuviéramos una seguridad jurídica. De los 600 millones de documentos firmados anualmente, en estos siete años solo hemos tenido 36 incidentes jurídicos, de personas que decían no haber firmado algún contrato”, reconoció Uriel, de Cecabank. “De esos, solo tres han llegado a juicio y solo uno necesitó una prueba pericial, donde se demostró que se trataba de un fraude”, añadió. “Es espectacular ver cómo se identifica la biométrica. En dos pantallas se puede ver cómo el cliente realiza la grafía, incluso del vuelo del lápiz antes de firmar”, apuntó Yagüe, de Serban. En este caso, por ejemplo, observar el orden en el que una persona la realiza, pone puntos o acentos, es clave para ver si se trata de una falsificación, porque es imposible que el falsificador la haga en el mismo tiempo y orden.

“Caixabank ha desarrollado un proyecto muy ambicioso. Va muy por delante”, contó el directivo de Serban.Aunque se haya trasladado a otros sectores como logística, ETT, hoteles o seguros. “También en concesionarios y registradores han implantado estas soluciones”, afirmó Alfonso González, socio del estudio jurídico Bercovitz-Carvajal. “Nosotros hemos visto que además aporta cercanía. Hay un cambio. El empleado ya no está frente a un ordenador. Ahora es una pantalla compartida, de una tablet, y se puede acercar al cliente, quien lo ha acogido muy bien”, reveló el responsable de CaixaBank.

Ahorro no solo en papel

Esta entidad, que ha trabajado en el desarrollo con Serban y Cecabank, buscó ofrecer al cliente algo muy parecido de lo que hasta ahora firmaba. “Optamos por una tableta grande, un dispositivo que al cliente le pareciera un papel, para que tuviera una experiencia similar a la de antes. Y firman en una caja como si fuera papel”, relató Díaz.

Respecto al ahorro que supone esta tecnología, Uriel es muy claro: “El retorno de la inversión se consigue en menos de un año, en nueve meses de media. El ahorro medio que nosotros hemos calculado es de 3,5 millones de euros. No solo en el ahorro en la gestión del papel, que supone 1,5 millones, sino en los cambios en los procesos internos, de dos millones, como en el tiempo consumido. Además se gana en calidad en el servicio al cliente”.

Este experto también apuntó que se abren oportunidades en el exterior de este proyecto en España: “Estamos bastante más avanzados que en el resto de los países europeos. Por eso tenemos que impulsar la exportación y para ello ya estamos solicitando ayudas”. Yagüe coincidió con él: “En México somos pioneros. Allí no hay otra cosa igual. Estamos intentando llevar nuestros productos a varios países de Latinoamérica”.