El déficit escala a 6.494,4 millones en el primer trimestre

Las importaciones repuntan un 7% y ya crecen el doble que las exportaciones

En la imagen, el Puerto de Vigo.
En la imagen, el Puerto de Vigo. EFE

En marzo de 2013, la economía española registró el primer superávit comercial de su historia, con un excedente de 600 millones. Las exportaciones crecieron un 3,9% mientras que las exportaciones se desplomaron un 6,9%. Este último derrumbe fue justificado por el efecto sustitución, que consistía en que se compraban menos bienes del exterior por la rebaja de precios sufridas por los productos españoles, lo que les hacía más atractivos. BBVA Research cuantificó posteriormente en un 42% el número de productos importados que se habían visto afectados por ese efecto sustitución. Un año después, la situación ha cambiado drásticamente. El superávit comercial de 600 millones se ha convertido en un déficit de 6.500 millones de euros, con las exportaciones creciendo un 3,2% y las importaciones subiendo un 7%.

Desde el Ministerio de Economía se justificó este cambio por la recuperación de la demanda interna. “El crecimiento de las exportaciones, sobre todo en bienes de equipo, revela la recuperación de la demanda interna”, apuntó ayer Antonio Fernández-Martos, director general de Comercio Internacional e Inversiones, que fue el encargado de valorar los datos en ausencia del secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, de viaje oficial con los empresarios y con el Rey. “Los empresarios están invirtiendo en demanda productiva y tienen expectativa de un crecimiento de la demanda a medio plazo”, subrayó.

Los datos del primer trimestre así lo apuntan. Las compras al exterior han crecido un 7%, el ritmo más alto entre los grandes países de la zona euro, mientras que las exportaciones solo han avanzado un 3,2% (en marzo tan solo subieron un 1,7%). Pese a la desaceleración de las exportaciones, las ventas al exterior siguen creciendo al ritmo más elevado en la zona euro.

Fernández-Martos se apresuró a constatar que la demanda externa seguirá siendo un motor de la economía. española, pese a que “a medida que el consumo interno se vaya recuperando va a haber una sustitución de un componente del crecimiento por otro”. En el nuevo cuadro de previsiones que el Ejecutivo envío a Bruselas dentro del nuevo programa de Estabilidad auguraba un crecimiento del 1,2% para este año, en el que la mitad procederá del sector exterior. El gran problema que se le plantea al Ejecutivo es lograr que la demanda interna sea capaz de compensar la menor aportación positiva del sector exterior, algo que no parece fácil a corto plazo.

Entre las importaciones destaca el fuerte impulso experimentado por el sector de la automoción, que ha crecido un 26,7% en el primer trimestre, cuatro veces más que la media española y la mitad de lo que han crecido en el primer trimestre (2.041 millones). Las matriculaciones en España llevan ocho meses consecutivos de crecimiento, gracias a los incentivos fiscales y al efecto del Plan PIVE de ayudas a la compra de vehículos, que han provocado que entre enero y abril se vendieran algo más de 282.301 unidades, un 28,7% más. Todo apunta a que una vez que las ayudas desaparezcan, las ventas regresarán al nivel en el que llevan instaladas cinco años.

Las compras al exterior también han crecido con fuerza en el sector de bienes de equipo, el mayor exportador y el tercero más importador, con un avance anual del 12,4% entre enero y marzo (1.385 millones en términos absolutos). Ese mayor dinamismo puede obedecer, tal y como reconocen los empresarios, a una mayor demanda de España, consistente con la vuelta al crecimiento de los tres últimos trimestres.

Nuevo viraje hacia los países europeos

Desde el inicio de la crisis, uno de los objetivos de la Secretaría de Estado de Comercio ha sido reducir la dependencia comercial de España respecto a los países europeos y para ello ha promovido numerosos planes para impulsar los intercambios con otras zonas de Asia y África. En marzo de 2013, la UE suponía el destino del 58,6% de las exportaciones; un año después, el porcentaje ha subido hasta el 64,2%. Idéntico proceso se ha producido en el caso de la zona euro, que ha pasado del 46,6% hasta el 51%.

Un repliegue que está íntimamente ligado con las condiciones monetarias. La apreciación del euro, que en los últimos meses ha estado bordeando los 1,40 dólares, ha encarecido sobremaneras las ventas a países del área dólar, lo que les habría obligado a buscar nuevos clientes. Y la mejor área es la zona euro, donde recupera la competitividad pérdida. Buena prueba de ello es que los tres países con una mayor contribución positiva a las exportaciones españolas en marzo de 2014 fueron Francia, Portugal y Alemania.