Responsable de la plaza de Las Ventas

Manuel Martínez: "Los toros ahora no son rentables"

Manuel Martínez: "Los toros ahora no son rentables"

Desde el despacho de Manuel Martínez, consejero delegado de Taurodelta, empresa que gestiona, entre otras, la madrileña plaza de toros de Las Ventas, se oyen cencerros. A escasos cinco metros del despacho de este empresario, nacido en San Sebastián hace 50 años, están los corrales, donde, en ese momento, cuatro toros sobreros (los que permanecen en reserva por si fallan los que se van a lidiar ese día) hacen notar su presencia. El olor taurino también se percibe. La feria de San Isidro ha comenzado y la estancia, y las adyacentes, están desde primera hora de la mañana concurridas de empleados y aficionados que entran y salen. “En mi despacho siempre hay movimiento. Hay mucha gente que tiene como hobby venir aquí; entran a saludar, a ver si hay entradas. Siempre estoy rodeado de gente”.

Por ello este empresario valora el silencio. Estudió Empresariales, pero pronto comenzó a acompañar a su padre, el también empresario taurino José Antonio Martínez, en sus quehaceres laborales. “Por ejemplo, si había que acompañar a algún novillero al que representábamos y mi padre no podía, iba yo. Poco a poco empecé a tomar decisiones”, recuerda.

Manuel Martínez: "Los toros ahora no son rentables"

La familia de Manuel Martínez, desde tiempos de su bisabuelo, ha estado ligada al mundo taurino: son empresarios, apoderados y ganaderos. Entre sus representados, nombres como el Niño de la Capea, Litri, Rafael Camino, a los que acompañó en los comienzos, Finito de Córdoba, Julio Aparicio, Juan Mora, Talavante... Sin embargo, ahora se ha desligado de la función de apoderado para centrarse en la gestión de la Monumental madrileña. “Le dedico todo mi tiempo a esta plaza, la más importante del mundo. Este año estoy satisfecho porque el cartel que hemos confeccionado ha recibido, por parte de los entendidos, muy buena crítica”.

Entre sus objetivos, gestionar con criterios económicos una empresa taurina. “En este momento el mundo de los toros es menos rentable que otros años porque la situación económica, debido a la crisis, ha dado un vuelco, y el ocio para la gente no es una prioridad”, explica. A esto se suma además el recorte que ha habido de subvención pública. “Los ayuntamientos han reducido sus aportaciones y se ha tenido que recortar el número de festejos. Si tu demanda pasa a la mitad, hay un excedente de toros, han desaparecido muchos ganaderos, y eso también ha repercutido en los toreros, los banderilleros, los chóferes, esto es una cadena económica. Una corrida de toros mueve mucha gente”.

En los últimos dos años,el coso madrileño ha perdido 3.000 abonados

No contabiliza las horas que trabaja. “Ser taurino es un estilo de vida, le dedicas todo tu tiempo, también es un negocio en el que no puedes hacer planes y no puedes heredar. Hoy representas a un torero pero no sabes qué puede pasar con él. Las plazas también son itinerantes”, cuenta Martínez. En su faceta de empresario y dentro de la empresa familiar, ha trabajado como gerente, entre otras, de las plazas de Salamanca, Valladolid, Albacete, Murcia, Palencia, Badajoz, Zamora, Cuenca, Gijón, Santander, Burgos, Cáceres o Tarragona. Durante las temporadas de 2005 y 2006 fue gerente de la sociedad Taurovent Madrid en Las Ventas, y desde 2007 desarrolla la misma labor en la empresa Taurodelta, adjudicataria de la citada plaza, así como de las de Badajoz y Salamanca. “Es un mundo que engancha”, señala. Lo que todavía no tiene asegurado, aunque advierte que es algo que no le preocupa, es si sus dos hijos, una niña de 13 años y un niño de 10, seguirán los pasos familiares. “Me gustaría que fueran aficionados”.

Recuerdos de familia en la barrera

Manuel Martínez: "Los toros ahora no son rentables"

Todo lo que le rodea está relacionado con el mundo taurino. Desde la corbata que luce con toros en miniatura hasta los dibujos pintados por sus hijos, cuyas fotos descansan sobre la mesa, versan sobre este tema. En la pared, varios cuadros con fotos de su padre, José Antonio Martínez, y con toreros, entre ellos Paco Camino. “Me las regalaron y me gusta porque reflejan un poco la historia de mi familia”.

Sabe que para dedicarse al mundo del toro hay que estar dispuesto a mancharse los zapatos de barro. “No es un trabajo de despacho, tienes que ir al campo, tener reuniones, ver los toros...”. Hasta hace bien poco asegura que se encargaba de todo, de contratar las campañas publicitarias, elaborar los carteles, contratar los toros, “lo hacía todo, pero ahora delego todo lo que puedo”, dice este empresario, que confiesa ser maniático sobre todo en cuanto a repetición de rutinas. “Si algo sale bien un día, suelo repetir lo que he hecho ese día, como en el mismo sitio, hago las mismas cosas. Y no me gusta el color amarillo”, afirma.

Reconoce que es desordenado y que, si algo ha aprendido en este sector, es a manejar la incertidumbre. En el horizonte tiene una meta: recuperar los 3.000 abonados que se ha llevado la crisis en las dos últimas temporadas. “Tenemos 17.500 abonos. No somos una plaza cara. Los abonos cuestan entre 150 y 700 euros de un tendido alto en sombra”.