Editorial

Nuevas oportunidades para asomarse a la Bolsa

Los resultados del primer trimestre en las empresas españolas pueden no haber sorprendido en exceso a los analistas, pero sirven para apuntalar las previsiones que señalan 2014 como el año en el que se consolidará la recuperación. Las cuentas corporativas presentadas revelan que los signos de mejora económica empiezan a dar sus frutos en el tejido empresarial, con unos números que no muestran únicamente equilibrio, sino también crecimiento. Con los resultados conocidos hasta el momento, los beneficios del Ibex 35 han superado en un 19% las previsiones de los analistas. En ese marco destacan una serie de valores que han tenido un comportamiento muy por encima de lo esperado y que han sorprendido favorablemente a analistas e inversores. Compañías como FCC, ACS, Dia, Gamesa, Repsol, Indra, BME o Abertis han superado con holgura las estimaciones realizadas por los expertos. Y no han sido las únicas. Entre las empresas cuyas cuentas han llamado la atención figuran también Santander, Mapfre, Jazztel, Amadeus, ArcelorMittal, Grifols y Red Eléctrica, entre otras. Todas ellas constituyen valores interesantes para atraer y convencer al inversor.

Pese a la mejora general del clima económico, el primer trimestre del año no ha sido un bálsamo en todos los mercados del mundo. Las compañías españolas más internacionalizadas han vivido las tormentas que han sacudido las divisas de los países emergentes. En una economía globalizada, la diversificación del negocio supone una potente estrategia para hacer frente a las crisis regionales, pero también expone a las compañías a los avatares y las turbulencias de los distintos mercados. Ese ha sido el caso de la depreciación sufrida por el peso argentino, el real brasileño o la lira turca, que han tenido su impacto en los resultados de los valores con intereses en esas regiones.

Al margen de las inevitables jornadas bursátiles turbulentas, como la vivida el pasado jueves –en la que incidió el débil crecimiento de la zona euro y ciertos datos negativos de la economía estadounidense–, los mercados constituyen un buen reflejo del cambio de tendencia económica. El viernes, el Ibex rebotaba por encima del 1% y recuperaba los 10.400 puntos gracias al empuje de un sector bancario que cerró en verde generalizado, mientras el bono español a diez años volvía a caer por debajo del 3%. A ello hay que sumar datos de buena salud empresarial que habrían resultado inimaginables en los últimos tiempos. Por primera vez en siete años, ha habido una reducción de la morosidad en las cuentas de la banca. También se aprecia una ampliación de los márgenes de las empresas y una mayor diversificación geográfica de sus negocios. Se trata en parte de consecuencias de la recuperación económica general, pero también de las acertadas decisiones estratégicas de un sector empresarial que ha tenido que dar ajustados golpes de timón para sortear con el menor daño posible los años de la crisis.

Ni la fragilidad de la recuperación en Europa, ni la evolución de la economía estadounidense están exentos de desafortunados tropiezos que puedan interferir en la buena evolución de los resultados empresariales. Precisamente por ello, los mercados esperan con ansiedad a que el BCE confirme su anuncio de un movimiento de ficha en la próxima reunión y adopte medidas no convencionales capaces de insuflar más oxígeno. También se deben tener en cuenta las dificultades que sigue presentando una economía española cuya demanda interna está lejos de mostrar signos de despegue y acusa la falta de fluidez del sistema crediticio. Sin embargo, todo ello no impide que los inversores comiencen a tener cada vez más opciones atractivas a las que dirigir la mirada y que este primer trimestre del año dibuje ya un 2014 de muy buenas oportunidades en el mercado.