Inés Juste

La directiva solidaria

Con un pasado rico en experiencias de voluntariado social, la nueva presidenta de la Asociación madrileña de empresas familiares (Adefam) afronta el reto de fortalecer la organización

Caricatura de la presidenta de Adefam, Inés Juste.
Caricatura de la presidenta de Adefam, Inés Juste.

Es una mujer firme, con carácter y no le gustan las medias tintas. Inés Juste, la nueva presidenta de la Asociación para el Desarrollo de la Empresa Familiar (Adefam), es así, y el primer acto oficial después de haber asumido el cargo parece demostrar la veracidad de las descripciones que de ella hace su entorno. “El Gobierno tiene que seguir con las reformas y no caer en la complacencia de instalarnos en unos discretos datos de mejora que lo son por contraste con el escenario sombrío de hace unos pocos meses”, advirtió en el discurso que mantuvo el lunes pasado ante más de 150 propietarios de empresas familiares madrileñas y en presencia del consejero de Economía de Madrid, Enrique Osorio.

Al mismo tiempo que reprochaba al Gobierno el desaliento por la “fortísima presión impositiva hacia empresas y ciudadanos”, Juste se ha marcado el objetivo de fortalecer Adefam, “atrayendo a todas aquellas empresas que se distingan por ser líderes en sus respectivos sectores”, a condición de compartir los valores de la organización, que son “el esfuerzo, el afán de superación y la amplitud de miras a la hora de plantear estrategias y objetivos en el tiempo”.

Presidenta también del grupo del mismo nombre, una empresa del sector químico farmacéutico fundada en 1922 por su bisabuelo Rafael, Inés Juste nació en Madrid en 1974 y se educó en el Colegio del Sagrado Corazón, en el barrio de Chamartín. De aquella formación temprana, recuerda sobre todo los valores humanistas que le transmitió la institución y el sentimiento de libertad. Tras haber cursado los tres años de bachiller en el Colegio del Recuerdo y a la hora de ingresar en la universidad, dudó si estudiar o no Psicología. Como en otros momentos de su vida, en la decisión jugó un papel fundamental la figura de su padre, Rafael Juste, que deseaba que su hija siguiese sus pasos y los de sus dos hermanos, los tres al mando de la empresa de la familia, y que se inscribiese en Empresariales en ICADE. Al final, Juste aceptó esta opción, pero eligió cursar la carrera en la Universidad Autónoma de Madrid.

“Ha sido la persona de la que más he aprendido en mi vida”, admite al referirse a su progenitor. “Sobre todo de su ética y honestidad como empresario”, añade. En los años de universidad, viajó varias veces con él a Alemania, donde el grupo mantenía antiguas relaciones con empresas químicas y farmacéuticas, como AG y Bayern, y desarrolló su beca Erasmus en la localidad alemana de Trier, cerca de Luxemburgo. De ahí, quizá, procede la pasión por el viaje, el descubrimiento de otras culturas y el aprendizaje, aspectos de su personalidad que destacan los que la rodean.

Más apasionada en aquel entonces por las relaciones internacionales que por el trabajo en la compañía familiar, decidió incorporarse en 1998 al máster MBA del Instituto de Empresa. Fue un verdadero punto de inflexión en su vida. “Aquella experiencia me abrió la mente”, confiesa. Tanto fue así, que tras agotar una bolsa de trabajo en Perfumería Gal y unos proyectos en una pequeña consultora, DBP Consultants, en 2000 se fue de voluntaria a Lima. En la capital peruana, Juste trabajó durante cuatro meses en la red de comedores sociales que administraba la orden de los redentoristas. ¿Acaso no le había enseñado su padre aquello de “devolver a la sociedad lo que se había recibido de ella”?

Con el mismo espíritu, colaboró en 2003 con varias ONG en Angola, junto a su marido, Fernando García-Lahiguera, jefe de misión de Acción contra el Hambre en el país africano. “Son viviendas que recomendaría a todo el mundo”, relata la nueva presidenta de Adefam. “Quizás no haga falta irse a África; cerca de donde vivimos, en cualquier pueblo, hay personas que lo pasan mal y muchas necesidades por cubrir”, incide.

“Su trato es muy afable, muy cercano. Es una persona que gana en las distancias cortas y que está pendiente de verdad de la gente que la rodea”, cuentan en Adefam. Unas actitudes que ha sabido poner al servicio no solo del voluntariado social, sino también de los trabajadores del Grupo Juste cuando su padre, presidente de la empresa, decidió pasarle el testigo, en 2004. Se incorporó entonces al Departamento de logística antes de aterrizar, un año después, en el cargo de Adjunta a la Presidencia. Es allí cuando se produce el acercamiento a Adefam, gracias a la colaboración del profesor del Instituto de Empresa, Joan Amat.

Pocos años después nacen sus hijos, Fernando, en 2006, y Belén, en 2007. Aunque tras asumir el cargo de consejera delegada las bajas por maternidad de Juste se redujeron prácticamente a poco más de un mes en cada caso, quienes la conocen no tienen dudas sobre cuáles son sus prioridades. “Su marido y sus hijos son lo más importante de su vida y los disfruta de una manera muy rica”, afirman. Después de la muerte de su padre en 2011, Juste llamó a su esposo para que se incorporase de forma permanente al Grupo Juste y la ayudase a reorganizar la estructura y estrategia de la compañía. “Le gusta tener a su lado un buen equipo en el que apoyarse y en el que confiar”, relata su entorno y ella parece confirmarlo: “Prefiero rodearme de gente que sea mejor que yo”.

“Inés es una persona con una gran capacidad de trabajo, meticulosa, conciliadora, reflexiva y pragmática”, abundan en Adefam, donde destacan también su sentido del humor, sensibilidad y empatía. Lidera una empresa que conforman 120 personas, que factura al año más de 50 millones de euros y que tiene por ambición reforzar su expansión internacional (Justesa Imagen, compañía que pertenece al Grupo Juste, es el mayor productor mundial de ácido diatrizóico, el principal componente empleado en la fabricación de medios de contraste orales para exploración radiológica).

El pasado lunes, dirigiéndose a los socios de Adefam, dijo: “Siempre habrá personas inconformistas como vosotros que no se resignan a vivir bajo las condiciones que les fueron dadas y que traten de transformarlas. Por eso soy optimista, y por eso, como vosotros, soy empresaria”. Comprometida y con conciencia social, como dicen de ella.