Los populares arremeten contra los liberales

La campaña para las elecciones del Parlamento Europeo llega hoy a su punto álgido en Bruselas con el primer debate (televisado) entre los cinco aspirantes a presidir la Comisión Europea. A 10 días de la votación, la gran coalición entre populares (Jean-Claude Juncker) y socialistas (Martin Schulz) empieza a abrirse paso. Y parece a punto de cobrarse su primera víctima: el grupo Liberal (Guy Verhofstadt), que de bisagra inevitable podría pasar a convertirse en una formación prescindible.

"El gran cambio de la próxima legislatura podría ser la pérdida de peso de los liberales", pronostica el jefe de campaña de Juncker (PPE) solo unas horas antes del debate. Sus afilados comentarios concluyen que "Verhofstadt (LIB) está haciendo una campaña más agresiva que el resto porque sabe que puede tener las horas contadas".

La embestida del equipo de Juncker contra un grupo teóricamente cercano como el liberal denota que los populares consideran prácticamente inevitable un pacto con los socialistas (PSE) para decidir la futura presidencia de la Comisión.

"No se trataría de una gran coalición en el sentido nacional de la palabra, sino de un acuerdo que sirva de base para el programa de trabajo de la futura Comisión", precisan en el PPE.

Los sondeos indican que cada uno de los dos principales grupos (PPE y PSE) rozarán los 200 escaños, con un puñado de diferencia a favor de alguno de ellos. La aprobación del presidente de la Comisión requiere el voto favorable de 376 de los 751 eurodiputados. Y por ahora, no parece que ni el PPE ni el PSE puedan buscar aliados suficientes para alcanzar esa mayoría absoluta.

La aritmética final, sin embargo, puede deparar alguna sorpresa, porque algunos partidos nacionales no tienen decidido en qué grupo europeo se sentarán tras el 25-M.

En este sentido, el choque entre Juncker y Verhofstadt también parece revelar la batalla para atraer hacia sus respectivas formaciones a los eurodiputados que no tienen claro en qué formación integrarse. De hecho, con la salvedad de los partidos claramente eurófobos, ni Juncker ni Verhofstadt parecen hacer ascos a ningún compañero de viaje, por mucho que no coincidan del todo con su programa.

En todo caso, estos rifirrafes parecen la primera consecuencia de unas elecciones en las que, por primera vez, se intenta europeizar la campaña y llenarla de contenido politico supranacional.

En el Parlamento Europeo aseguran que se está consiguiendo ese objetivo y ya detectan un interés mediático muy superior al de 2009 o 2004. Nadie se atreve a augurar, sin embargo, que esa mayor proyección vaya a provocar un freno en la abstención, que hace cinco años se elevó al 57%. Los más optimistas creen que la participación podría subir unos tres puntos, del 43% al 46%.

Sea cual sea la participación, los dos aspirantes a presidir la Comisión (Juncker y Schulz) consideran que ninguna capital podrá impedir que uno de ellos asuma el cargo si obtiene el respaldo parlamentario necesario. "Es un proceso irreversible", asegura el jefe de campaña de los populares. La misma fuente advierte, sin embargo, que el nombre del próximo presidente "no se sabrá el día 25, ni el 26, ni el 27 de mayo... Harán falta muchas negociaciones y mi pronóstico es que no se le nombrará hasta finales de junio". Otro mes de intriga por delante.

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