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El día que Holanda amenazó con salirse del euro

La crisis de la deuda (2010-2012) provocó tales tensiones en la zona euro que más de una vez pareció a punto de desintegrarse o de perder a alguno de sus miembros. Lo que no sabíamos es que Holanda, uno de los socios que pasó indemne por la crisis, hubiera amenazado con dar un portazo y abandonar la divisa europea.

La amenaza fue lanzada por el actual primer ministro holandés, el liberal Mark Rutte, el 5 de junio de 2012 durante un encuentro con el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy. Y el motivo fue el empeño de Berlín en blindar las reformas estructurales de los socios del euro con "contratos" entre cada país y Bruselas, con una ayuda presupuestaria como recompensa a los cumplidores. Al parecer, Rutte temía que esa cesión de soberanía le jugase una mala pasada electoral frente a los euroescépticos de Geert Wilders.

En aquel momento, la zona euro ultimaba el rescate de la banca española y sufría el enésimo latigazo de unas primas de riesgo que hacían cada vez más insostenible la situación de Italia y España.

En medio de aquel marasmo, Rutte amagó con sacar de la zona euro a la quinta economía de la Unión Monetaria. La amenaza hubiera provocado un cataclismo político, económico y bursátil si se hubiera hecho pública. Y de haberse consumado, hubiera supuesto, con toda probabilidad, la desaparición del euro.

Nada de ello se supo, sin embargo, hasta el pasado 30 de abril, cuando Van Rompuy admitió la tensa conversación durante una entrevista con el prestigioso diario holandés Volkskrant.

En un tono sospechosamente cándido, el presidente del Consejo (miembro del Partido Popular) recuerda su estupefacción ante el tono y las palabras proferidas por Rutte. "Me sorprendió", señala Van Rompuy, sin negar que el primer ministro Rutte amenazara con sacar a Holanda del Euro. Y como si un órdago de tal envergadura pudiera olvidarse, Van Rompuy añade que "han ocurrido tantas cosas desde entonces que ya no le doy más vueltas a lo ocurrido".

Pero Volkskrant relata esos detalles que Van Rompuy parece no querer recordar. Según el diario holandés, el presidente del Consejo Europeo señaló a Rutte lo descabellado que sería una salida de Holanda si Alemania, de la que depende su economía, se quedaba en el euro. Y el jefe de gabinete del presidente del Consejo, belga como él, intentó relajar la tensión con una broma: para el puerto de Amberes (Bélgica) sería una buena noticia librarse de un competidor como el puerto de Rotterdam (Holanda).

La noticia ha obligado a Rutte a dar explicaciones al Parlamento holandés. En el documento remitido al Parlamento, el primer ministro reconoce que durante el encuentro con Van Rompuy expresó con "términos tajantes" su oposición a los contratos. Y añade que la salida del euro "nunca fue debatida en el seno del consejo de ministros". Una precisión que parece indicar que el exabrupto fue una posición personal de Rutte no de su Gobierno.

Sorprende, en todo caso, que un primer ministro esgrima con tanta ligereza una medida cuya sola mención podía haber provocado una hecatombe. En descargo de Rutte cabe decir que no fue el único que en los peores momentos de la crisis cometió tal disparate.

Poco antes, en noviembre de 2011, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente Sarkozy, amenazaron en público con expulsar a Grecia del Euro si Papandreu perdía el referéndum sobre el rescate que pretendía convocar (nunca llegó a celebrarse y el primer ministro griego tuvo que dimitir por haberlo sugerido).

También se dijo, aunque nunca llegó a confirmarse, que Sarkozy doblegó a Merkel, en una de sus tantas negativas a tomar medidas, amenazando durante un Consejo Europeo con sacar a Francia del euro.

Pero quizá el mayor despropósito tuvo lugar al mismo tiempo que la amenaza de Rutte. En la primavera de 2012, cuando España se resistía al rescate de la banca, el entorno económico de Mariano Rajoy esgrimía la posibilidad de provocar un choque de trenes dentro de la zona euro para doblegar a Angela Merkel, empeñada en imponer sus recetas de ajuste. Por suerte para la maltrecha economía española, la estrategia se frenó antes de que la locomotora alemana la pasara por encima.

Foto: máscaras en la fachada de un teatro en Rotterdam. (B. dM., 30-3-2013).

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