El apetito extranjero y la expectativa de más liquidez del BCE sostienen la caída

Los expertos vaticinan que el bono español puede caer hasta el 2,5%

Monitor de la Bosa de Madrid que muestra, entre otros valores, la prima de riesgo de España, que mide la confianza del mercado en la deuda soberana española.
Monitor de la Bosa de Madrid que muestra, entre otros valores, la prima de riesgo de España, que mide la confianza del mercado en la deuda soberana española. EFE

Ha llegado la hora de los periféricos. Los países más castigados en la crisis de la deuda soberana se han convertido en los últimos meses en el destino de inversión de moda. Buena prueba de ello son los nuevos mínimos históricos que está marcando la rentabilidad del bono español a diez años, que tras romper la pasada semana el 3% y registrar una nueva cota récord, ayer siguió por debajo de este nivel y cerró la jornada en 2,98%. Desde los máximos que alcanzó en julio de 2012 (7,6%), el interés que paga España por su deuda ha caído más de un 60%. Y los expertos creen que todavía hay recorrido para seguir marcando nuevos mínimos. De hecho, los más optimistas ven al bono en el 2,5% en los próximos meses.

“La situación en la que nos encontramos, con la inflación baja durante un período prolongado, hace que veamos la rentabilidad del bono a diez años por debajo del 3% en los próximos meses, y bajando”, explica David Ardura, subdirector de gestión de Gesconsult. Añade que “el bono de Irlanda, que está en el 2,73%, sigue muy por debajo del español y nos marca el camino hacia el que se puede dirigir el español”.

Los expertos coinciden en que varios son los factores que están empujando al bono español a la baja. En primer lugar, la mejora de la percepcion de riesgo hacia España, que está atrayendo de nuevo a la inversión extranjera. Según datos del Tesoro a febrero, los inversores foráneos tenían en sus manos 295.282 millones de euros, equivalente al 42,37% del total de deuda española en circulación (696.888 millones).

También ha ayudado en los últimos días la mejora de rating por parte de Fitch, que elevó la nota de la deuda soberana española un tramo hasta BBB+, con perspectiva “estable”. Esta es la primera vez que Fitch mejora la calificación de la deuda española desde el inicio de la crisis, siguiendo los pasos de Moody’s.

Pendientes del BCE

La caída de la rentabilidad del bono se produce a pesar de que se haya enfriado la expectativa de una compra de activos –posiblemente de deuda soberana– por parte del BCE. Ni el mercado ni el propio BCE prevén la activación inminente de ese plan, que solo llegaría, y con un carácter muy extraordinario, en el caso de que se deterioraran seriamente las expectativas de crecimiento e inflación que se contemplan para la zona euro. Sí se esperan mayores inyecciones de liquidez.

“El BCE sigue teniendo opciones de inyectar más liquidez en el mercado y posiblemente lo ejecutará, lo que supondrá que habrá más dinero para comprar bonos y España seguirá pagando menos por su deuda”, sostiene Jaime Díez, analista de XTB. Según prevé este experto, la prima de riesgo, sobrecoste que exigen los inversores por comprar los bonos españoles en vez de los alemanes, podría bajar hasta los 100 puntos básicos en el corto plazo, mientras que la rentabilidad del bono puede bajar otro medio punto. Para Pablo González, consejero delegado de Ábaco Capital, el interés del bono “podría bajar otros 25 ó 30 puntos básicos de aquí a octubre, aunque a medida que la recuperación europea se vaya consolidando el bono se debería ir otra vez por encima del 3% en 2015”.

El Tesoro emitirá este jueves bonos con vencimiento en 2017 y obligaciones con vencimiento en 2028 y 2020. Un resultado positivo podría llevar al bono a nuevas cotas mínimas, según Bankinter. En lo que va de año, el Tesoro español ha captado 57.249 millones de euros dentro del programa de financiación regular a medio y largo plazo, un 42,9% del objetivo previsto.

Con todo, los expertos se muestran sorprendidos ante la rápida caída del bono, teniendo en cuenta que algunos indicadores macroeconómicos no acompañan. “No parece lógico con el alto desempleo, el déficit y la deuda pública”, apunta Díez. “Lo cierto es que todos estamos un poco confusos ante la velocidad de la caídadel bono”, explica José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España.