Editorial

La ventana de la reestructuración

El código de buenas prácticas para la reestructuración de deudas hipotecarias contraídas por los hogares con dificultades de financiación se ha convertido en una ventana para resolver problemas que antes terminaban en el impago, primero, y el desahucio, después. Tras las modificaciones aprobadas por el Ministerio de Economía en mayo de 2013, en las que se amplió la posibilidad de acogerse a la negociación a familias con rentas de hasta tres veces el Iprem, que hubieran tenido un cambio sustancial en sus condiciones financieras, y que la cuota hipotecaria supere el 50% de su renta regular, se han intensificado los procesos de reestructuración en todas y cada una de las 45 entidades acogidas al formato. Y solo en el último trimestre de 2013 las peticiones han superado las de los primeros 12 meses en vigor (de marzo de 2012 a marzo de 2103), y se han resuelto más que 1.200 reestructuraciones de deuda y casi 400 daciones en pago.

Aunque es una cantidad modesta y se han seguido produciendo desahucios (más por impago de alquileres que de hipotecas), la ventana de la reestructuración ha mostrado su validez, y debe ser explorada al máximo dentro de los márgenes que establece la norma, ya que es muchas veces la mejor solución tanto para el banco como para la familia endeudada y con dificultades puntuales.