La Autoridad Bancaria Europea ha suavizado los diferentes escenarios

Linde someterá a los 16 bancos españoles a los test de estrés este mes

El gobernador del Banco de España, Luis María Linde.
El gobernador del Banco de España, Luis María Linde.

El Banco de España va a realizar una prueba piloto con el objetivo de evitar sorpresas negativas de cara a los test de estrés que llevará a cabo la Autoridad Bancaria Europea (EBA, en sus siglas en inglés) el próximo mes de noviembre a 130 bancos europeos. La intención del organismo que dirige Luis María Linde es someter a este examen a las 16 entidades financieras antes del 30 de abril, según diferentes fuentes financieras.

En estas pruebas, cuyos resultados se desconoce si se harán públicos o solo se comunicarán a las entidades, se podrá determinar el estado de los balances y si algún banco podría necesitar capital adicional.

La EBA, que ayer definió cuáles serán los diferentes escenarios en las pruebas de estrés, ha fijado un umbral mínimo para el capital de alta calidad del 8%. En los exámenes se analizará la calidad de sus activos con datos de 2013, y la capacidad de cada entidad financiera para absorber pérdidas en un escenario básico y otro adverso.

Al final, según estas mismas fuentes financieras, la Autoridad Bancaria Europea ha suavizado los criterios. La EBA quería exigir al sector financiero español una proyección macroeconómica extrema, que incluía una tasa de paro del 32% en 2016 en el escenario adverso. Una tasa de desempleo de esta envergadura significaría un incremento de más de seis puntos sobre el actual porcentaje de paro. En las precedentes pruebas de estrés realizadas en 2012 por el supervisor europeo la tasa de paro establecida en el escenario macroeconómico adverso para España se situó en el 22,4%.

Otra dura exigencia que quería imponer la EBA a la banca española era una caída del Pruducto Interior Bruto (PIB) del 6% en el escenario adverso en 2016.

En las últimas semanas, no obstante, el Banco de España ha mantenido intensas negociaciones para mitigar las exigencias, conversaciones que al parecer han llegado a buen puerto.

La banca, por su parte, había defendido que se fijaran “escenarios plausibles y que sean homogéneos en términos de probabilidad de cumplimiento de dichos escenarios en los diferentes países”.