Editorial

El dinero se mueve a fondo

El crecimiento económico. Ese es el único motor subyacente de las cotizaciones en Bolsa, o así lo explicaba, cuando los medios de comunicación se acercaban al fenómeno bursátil tras la estabilización económica en los sesenta, uno de los conductores intelectuales de aquél proceso, y que resultaría uno de los más lúcidos economistas españoles, Luis Ángel Rojo. El crecimiento de la economía nutre las cuentas empresariales, y el beneficio brota como el fruto maduro que el accionista recoge de todo el proceso.

Ahora el crecimiento vuelve a ser el argumento para reactivar los precios de las compañías y animar a los particulares a movilizar su dinero hacia los instrumentos de inversión, tras varios años en los que la cosecha de rentabilidades ha sido modesta, cuando no contractiva. Crezca la economía el 1,5% al que parece querer abonarse el Gobierno, o lo haga por debajo, parece que lo hará con una consistencia suficiente como para considerar que se inicia un ciclo largo. Los ahorradores consideran que ha llegado la hora de arriesgar en fondos de renta variable y en garantizados, y el primer trimestre se ha convertido ya en el mejor arranque anual de 16 años. Deben buscar rentabilidades sostenibles, aunque sean más modestas, y comisiones razonables.