Cubrir la actividad ante inundaciones, sequías o tormentas está creando una amplia gama de pólizas

Seguro a todo riesgo en los negocios

Al tradicional seguro agrario se han sumado en los últimos años productos que cubren pérdidas por incidentes metereológicos y daños por contaminación

Seguro a todo riesgo en los negocios
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Proteger el medio ambiente ha dejado de ser una reivindicación de los grupos ecologistas para convertirse en una industria floreciente del ramo asegurador. Año a año aumentan las primas relacionadas con el entorno.

Al tradicional seguro agrario que cubre los daños causados en las cosechas por la climatología, se han ido añadiendo seguros de daños y de responsabilidad que tratan de reparar la pérdida de beneficios por incidentes meteorológicos o contaminación y arrancan los seguros nacidos al albur de la Ley de Medio Ambiente.

Los desastres naturales son cada vez más frecuentes y severos. El aumento en los últimos diez años de fenómenos como las sequías, tormentas, tornados, incendios e inundaciones se debe, en gran parte, al cambio climático.

Entre los riesgos mundiales más probables, los expertos consideran que después de la disparidad de ingresos entre las clases altas y bajas, los episodios meteorológicos extremos representan el riesgo mundial que más probabilidades tiene de causar un efecto sistémico importante a escala mundial, según el informe Global Risks 2014, elaborado por el Foro Económico Mundial con la colaboración del grupo Zurich.

Comercios, energéticas o espectáculos suscriben seguros para cubrir daños climatológicos

Las inundaciones son el fenómeno natural que afecta a más personas y es el responsable de pérdidas económicas, sociales y humanas más importante.

Así, en 2012 ocasionó el 13% de las daños por catástrofes naturales. Y entre 1980 y 2008, los episodios de inundaciones pasaron de menos de 50 a más de 200, afectando a 2,8 billones de personas en todo el mundo.

Queda mucho camino por recorrer porque solo una de cada diez empresas cuenta con una cultura sólida enfocada a la gestión de riesgos, advierten en Zurich.

Solo el 1% de todos los costes ocasionados por catástrofes en el mundo están asegurados, afirma Carlos Palos, director de siniestros de Zurich.

Las cifras

590 millones es el volumen de primas en seguros agropecuarios a finales de 2013, un 12% menos que el año anterior, avanzan en Agroseguros.

150 millones de euros hay en primas de daños, pérdida de beneficios y responsabilidad civil de renovables en España, según Willis.

3.000 euros es el precio de una póliza anual que cubra un riesgo medioambiental de tres millones de euros, según Willis.

Suceden cada 40 o 50 años pero, cuando ocurren, son demoledores. Así, en 1984 la gota fría en el País Vasco, Cantabria, La Rioja y Navarra se llevó el 8% del PIB local, recordó recientemente Pilar González Frutos, presidenta de Unespa.

En nuestro país, estas situaciones las cubre el Consorcio de Compensación de Seguros, al que va parte de la prima que se paga en el seguro de la casa, comunidad o el coche. Actualmente hay 43,6 millones de pólizas, que cubren un capital asegurado por valor de 5,1 billones de euros.

Otra línea de seguros es la del campo. “En los últimos años la contratación de pólizas agrarias es creciente, como consecuencia de la mayor frecuencia de daños climáticos en las explotaciones agrícolas y ganaderas”, reconocen en Mapfre.

Y ante un recorte en las subvenciones estatales de las primas de los seguros por los ajustes presupuestarios, el número de pólizas contratadas se ha mantenido (en 485.000), porque muchos asegurados han optado por primas baratas, puntualizan en Agroseguros.

“Solo el 1% de los costes ocasionados por catástrofes en el mundo están asegurados”, advierte el director de Zurich

En 2013 crecieron las líneas que cubren los cultivos herbáceos (6,87%), caqui y otros frutales (9,39%) y hortalizas (9%).

“La cobertura de la suspensión de espectáculos, musicales o deportivos, es un área con interés para el aseguramiento”, puntualizan en Allianz. “Las empresas energéticas, las de bebidas y las de ventas al por menor están cada vez más interesadas en proteger sus resultados frente a variables climáticas como bajas (o altas) temperaturas, lluvia y viento”, comentan en Marsh.

Las energías renovables han sido un desafío para las aseguradoras, apuntan en Allianz. Hay primas que cubren las instalaciones de energía solar fotovoltaica o los aerogeneradores. A través de ellas se garantizan los daños materiales y la pérdida de beneficios que se produzca por un hecho fortuito e imprevisible (robo, mucho o poco viento...) y daños a terceros que tengan su origen en estas instalaciones.

“Se mantiene la cartera de las primas que se suscribieron en pleno boom renovable, si bien la actividad ha disminuido tras los cambios normativos y la crisis”. La correduría Willis estima el volumen de estas primas en unos 150 millones de euros.

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Y están los seguros nacidos en 2007 tras la aprobación de la Ley de Responsabilidad Medioambiental, con los principios de prevenir, evitar y reparar daños al entorno. De esta cartera de productos no hay cifras oficiales publicadas.

Ramón Canosa, director de riesgos medioambientales de Marsh, pronostica que el volumen de estas primas se situó en 2013 en unos €36 millones de euros. Alfonso Urquijo, director de medio ambiente de Willis, eleva ligeramente esta cifra hasta los 40 millones de euros. A pesar de la crisis, el mercado asegurador de responsabilidad ambiental ha crecido y aumentado la oferta disponible, matiza Urquijo.

“Una vez que se apruebe el proyecto de ley que modificará la normativa medioambiental, se reactivará la contratación de estos seguros”, señala Canosa. La situación económica de nuestra industria y el retraso de la entrada en vigor de la exigencia de garantía financiera que marca la ley ha provocado un estancamiento de la demanda”, añade.

“Nos enfrentamos además al reto de garantizar cobertura a nuestros asegurados españoles cuando salen fuera en busca de nuevas vías de desarrollo de su actividad empresarial, ya que en otras latitudes las circunstancias climáticas son muy distintas y pueden provocar la pérdida total de las inversiones”, advierte Jaime de Argüelles, responsable del área de reaseguros de Allianz Seguros.

“Hay espacio para crecer. En Europa este negocio mueve unos 200 millones de primas. Es recomendable concienciar a las empresas”, insiste Urquijo. “No tiene sentido que el propietario de una pyme tenga un Porsche Cayenne, cuyo seguro anual le cuesta 4.000 euros, y no disponga de una póliza para su negocio, que por 3.500 euros cubre daños ambientales hasta los tres millones”, concluye un experto.

El 80% de las industrias peligrosas tiene pólizas medioambientales

La Constitución obliga a reparar los daños medioambientales, recuerda Alfonso Urquijo, experto en medio ambiente de la consultora Willis. Insiste en que ya antes de la Ley de Medio Ambiente existían pólizas de responsabilidad civil que incluían daños causados al medio ambiente, aunque la concienciación ha ido en aumento.

Actualmente, el 80% de las industrias sometidas a la directiva Séveso (dedicadas al almacenamiento y distribución de gases hidrocarburos y derivados, productos químicos, abonos, fitosanitarios, refino de petróleo, producción de metales, fabricación de plásticos, vidrio, cerámica, papel, explosivos) y a la IPPC (gestión de residuos, fabricación del carbono, agroalimentarias y textiles) cuentan con seguros medioambientales, dice.