Política económica de Maduro

El nuevo valor del bolívar genera incertidumbre en Venezuela

El presidente Maduro ha asegurado que la nueva tasa de cambio ayudará a estabilizar la economía.
El presidente Maduro ha asegurado que la nueva tasa de cambio ayudará a estabilizar la economía. EFE

El nuevo (y tercer) tipo de cambio del bolívar puesto en marcha esta semana por el gobierno de Venezuela ha profundizado las interrogantes sobre el rumbo económico del país que más petróleo produce en América, y desnudado las paradojas de las políticas del presidente Nicolás Maduro.

Los analistas económicos han considerado que la nueva tasa de 51 bolívares por dólar (paralela con otras dos de 6,30 y 11,30) es una híper depreciación de la moneda local (entre 78% y 88%) que confirma la necesidad del Estado de conseguir dinero para paliar un déficit que calculan en torno al 18% del PIB. Un reciente decreto del gobierno establece que tanto las personas naturales y jurídicas, como la estatal Petróleos de Venezuela o el Banco Central de Venezuela tienen la potestad de negociar el cambio de divisas.

En el otro extremo, los expertos también aplauden que la medida haya generado al menos en sus primeras horas una especie de revolución en el mercado negro del dólar en Caracas, cuyos “clientes” no conseguían cambiar en los canales controlados por el gobierno venezolano desde 2003.

Por ejemplo, ayer, martes, el dólar negro en las calles venezolanas había perdido la mitad de su valor para situarse muy cerca del nuevo tipo de cambio, cuyo acceso es más flexible que en los sistemas con tasas de 6,30 y 11,30 bolívares por dólar, limitadas ahora para actividades "prioritarias" como compra de alimentos y medicinas.

Mercado ilegal e inflación

Aun presionado por la crisis política y económica venezolana, en su programa semanal de televisión Maduro celebró ayer el golpe al mercado ilegal, y prometió que el nuevo tipo de cambio —al que su gobierno llamó Sicad II— equilibrará la economía. “Es el fenómeno de la semana”, advirtió.

En teoría el nuevo régimen cambiario debería frenar la sobredemanda de divisas y contener la inflación, que en Venezuela el año pasado llegó a 56%. Pero el economista local Orlando Ochoa cree que el efecto será inverso: “es un embudo que resulta en una gran caída de la producción, desempleo, escasez y más inflación”.

En ese mismo sentido los industriales han vaticinado que en dos meses se sentirán los efectos de la nueva tasa sobre el costo de la vida. En Venezuela cerca del 70% de las cosas que se consumen son importadas, y si se compraron con dólares obtenidos en el Sicad II los precios se dispararían, planteó el presidente de los industriales del estado venezolano de Aragua, Manuel Delgado. O, cree Eduardo Garmendia, presidente de la Confederación de Industriales de Venezuela, exponenciarán el costo de las materias primas.

El debate por el salario mínimo

El nuevo tipo de cambio ha hecho flotar cálculos de que el salario mínimo en Venezuela cayó 500%, y se ubicó en el equivalente 63 dólares, sólo por encima de Cuba, el aliado socialista de Maduro. El gobierno los rechaza al recordar que en el sistema coexisten tres tasas de cambio. La nueva, aseguró el presidente, cubrirá apenas el 8% de la demanda de monedas extranjeras.

La decisión es tímidamente desortodoxa pero clave, por ejemplo, para las compañías extranjeras que reclaman el cambio de sus beneficios a las monedas de sus matrices, entre ellas Iberia, que tiene retenido en Caracas 184 millones de euros.