Editorial

Un mercado que espera a cada perfil de inversor

La evolución de la coyuntura económica mundial y la irrupción de nuevos e inquietantes factores geopolíticos –es el caso del reciente conflicto entre Rusia y Ucrania– dibujan un escenario de inversión dotado de una amplia y heterogénea gama de niveles de riesgo. Tras un largo invierno de crisis financiera, durante el cual las opciones más conservadoras han ganado terreno de forma exponencial, los ahorradores se encuentran ante un panorama complejo que hace especialmente necesario sopesar con cuidado las distintas modalidades de inversión que ofrece el mercado. Los principios a tener en cuenta a la hora de optar por uno u otro producto siguen siendo los mismos: el horizonte temporal de la inversión, las posibilidades de diversificación y la mayor o menor aversión al riesgo. La cuestión es saber elegir entre la variada y sofisticada oferta de productos que pueden encontrarse en el mercado.

El escalón más conservador continúa estando ocupado por los depósitos bancarios, que ya no ofrecen las altas rentabilidades de los últimos años –tras la intervención del Banco de España para acabar con la guerra de productos entre entidades–, pero que siguen contando con dos grandes atractivos: la certeza de obtener una rentabilidad determinada al final del plazo y la protección del Fondo de Garantía de Depósitos hasta 100.000 euros en caso de quiebra de la entidad. La crisis financiera en Europa y el proceso de reestructuración bancaria que ello ha traído consigo han convertido esta última garantía en un gancho atractivo para aquellos inversores que buscan estabilidad y tranquilidad por encima de altas rentabilidades. Los seguros de ahorro –que garantizan el capital invertido y ofrecen rentabilidades ligeramente más altas que los depósitos– y los fondos garantizados constituyen otras opciones adecuadas para el ahorrador conservador.

La elevada rentabilidad que ha exhibido la renta fija ha ido moderándose, una vez superados los peores momentos de la tormenta de deuda soberana. La evolución del bono español a diez años –que actualmente se sitúa en el 3,3% frente al 4,7% de hace apenas un año– ejemplifica de forma muy gráfica la difícil coyuntura que ha atravesado la eurozona desde el estallido de la crisis y el modo en que la situación se ha estabilizado. Ello se ha debido a una conjunción de factores que incluye el proceso de normalización financiera que ha vivido la zona euro, el saneamiento y reducción de los desequilibrios fiscales de los estados miembros y la decisiva intervención del Banco Central Europeo en el mercado. Se trata de tres grandes circunstancias que explican la moderación que han experimentado las primas de riesgo de países como España o Italia. El momento dorado de la deuda pública ha pasado, pero todavía resulta una buena elección para aquellos ahorradores que no quieren asumir el riesgo de invertir en renta variable.

La Bolsa sigue siendo la opción preferida por los inversores que rastrean el mercado en busca de buenas rentabilidades. La posibilidad de que la Reserva Federal de EE UU suba por primera vez los tipos de interés desde 2008 y el paso adelante hacia la unión bancaria que ha dado Bruselas con la aprobación del fondo de liquidación bancario son algunos de los factores que han incidido en el panorama de los mercados esta última semana.

A ello hay que añadir las expectativas de una mejoría en los resultados empresariales, alimentadas por un horizonte de incipiente crecimiento, pero también los interrogantes que suscita un escenario geopolítico que sigue siendo inseguro, no solo por el conflicto entre Ucrania y Rusia, sino también por la atmósfera de inestabilidad que rodea a las economías emergentes. Todas esas circunstancias hacen de los fondos de renta variable un vehículo interesante para el ahorrador no experimentado que quiera dar el paso de entrar en Bolsa en estos momentos. Sin duda, las opciones de inversión disponibles son lo suficientemente diversas y atractivas como para animar el regreso del dinero a los parqués y facilitar una búsqueda equilibrada y razonable de rentabilidades.