Cumbre europea

La UE promete acelerar la interconexión energética como solicita Rajoy

El presidente Mariano Rajoy, el viernes en Bruselas
El presidente Mariano Rajoy, el viernes en Bruselas

Entre las medidas planteadas figura la diversificación de proveedores, la optimización del consumo energético y la interconexión transfronteriza para facilitar el flujo de electricidad y gas de un país a otro.

La delegación española, con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a la cabeza, reclamó en concreto el cumplimiento de los objetivos de interconexión fijados en 2002, que aspiraban a alcanzar en un plazo de tres años una capacidad de al menos el 10% de la potencia instalada en electricidad. Una década después, como consecuencia de las objeciones de París, la interconexión entre España y Francia no pasa del 2,7%.

En las conclusiones aprobadas el viernes por unanimidad, el Consejo Europeo pide que “se intensifiquen los esfuerzos (...) en particular, la rápida ejecución de todas las medidas destinadas a cumplir el objetivo de al menos el 10%“.

Rajoy se mostró satisfecho por el acuerdo y calificó como “imprescindible” su cumplimiento. Una tarea para que el Consejo Europeo acordó “movilizar rápidamente” los recursos del presupuesto europeo y del Banco Europeo de Inversiones.

El presidente del Gobierno se mostró convencido de que el aumento de la interconexión redundará en beneficio tanto de España como de los socios europeos.

La integración del mercado, según Rajoy, permitirá “una bajada de los precios de la energía, que en España son muy caros”. Y al mismo tiempo, subrayó Rajoy, mejoraría la garantía del suministro en el centro de Europa porque “en España tenemos capacidad para producir el doble de lo que consumimos”, un excedente que se podría exportar.

La cumbre también encargó a la Comisión Europea que prepare “un plan global para reducción de la dependencia energética de la Unión”, cuyas conclusiones deberá presentar en junio de este año.

La petición llega apenas un mes después de que la misma Comisión aprobase sus proyectos de política energética y cambio climático para los próximos años, que ya parecen entredicho por la crisis ucraniana.

“Es la prueba de que la política energética europea es un absoluto desastre y fruto de la improvisación”, lamenta un especialista del sector. Una queja que repiten desde hace semanas las grandes empresas energéticas europeas, que reclaman a Bruselas una política más coherente.

La delegación española, con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a la cabeza, reclamó en concreto el cumplimiento de los objetivos de interconexión fijados en 2002, que aspiraban a alcanzar en un plazo de tres años una capacidad de al menos el 10% de la potencia instalada en electricidad. Una década después, como consecuencia de las objeciones de París, la interconexión entre España y Francia no pasa del 2,7%.

En las conclusiones aprobadas el viernes por unanimidad, el Consejo Europeo pide que “se intensifiquen los esfuerzos (...) en particular, la rápida ejecución de todas las medidas destinadas a cumplir el objetivo de al menos el 10%“.

Rajoy se mostró satisfecho por el acuerdo y calificó como “imprescindible” su cumplimiento. Una tarea para que el Consejo Europeo acordó “movilizar rápidamente” los recursos del presupuesto europeo y del Banco Europeo de Inversiones.

El presidente del Gobierno se mostró convencido de que el aumento de la interconexión redundará en beneficio tanto de España como de los socios europeos.

La integración del mercado, según Rajoy, permitirá “una bajada de los precios de la energía, que en España son muy caros”. Y al mismo tiempo, subrayó Rajoy, mejoraría la garantía del suministro en el centro de Europa porque “en España tenemos capacidad para producir el doble de lo que consumimos”, un excedente que se podría exportar.

La cumbre también encargó a la Comisión Europea que prepare “un plan global para reducción de la dependencia energética de la Unión”, cuyas conclusiones deberá presentar en junio de este año.

La petición llega apenas un mes después de que la misma Comisión aprobase sus proyectos de política energética y cambio climático para los próximos años, que ya parecen entredicho por la crisis ucraniana.

“Es la prueba de que la política energética europea es un absoluto desastre y fruto de la improvisación”, lamenta un especialista del sector. Una queja que repiten desde hace semanas las grandes empresas energéticas europeas, que reclaman a Bruselas una política más coherente.