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Viaje como un rey y alójese en un palacio

Escapadas de lujo sin quemar la tarjeta

Viaje como un rey y alójese en un palacio

Si está pensando darse un homenaje, dispone de tiempo, algo de liquidez y siempre ha estado tentado de sentirse como un rey y dormir en un auténtico palacio, le proponemos algunas sugerencias que ni le defraudarán ni le dejarán indiferente. Antiguos palacios y castillos han sido transformados en hoteles de lujo con todo tipo de detalles y servicios para satisfacer al más sibarita de los lacayos.

Ciudades europeas como San Petersburgo, Viena, Venecia o Segovia atesoran auténticas joyas de antiguas coronas que nos trasladan a otras épocas y nos permiten disfrutar de la opulencia de otros tiempos. Pero no solo en Europa, países como Omán y sobre todo la India albergan reliquias de otros tiempos, hoy hoteles de lujo, para hacernos sentir como un sultán o un marajá por unas noches sin arruinarse. Si planifica su viaje con tiempo o no está hipotecado por una fecha fija de viaje, puede hacer una escapada de lujo a precios más que interesantes, pero hay que estar atento a las ofertas y saber algunos trucos como, por ejemplo, las que hacen los grandes hoteles a última hora para llenar habitaciones sobrantes a precios realmente bajos. Otra estrategia es programar las visitas en fin de semana, cuando muchos de estos hoteles, que albergan a turistas de negocios de lunes a jueves, rebajan los precios en busca del turismo de ocio.

Viajar fuera de temporada es también una buena oportunidad de encontrar mejores precios, y ahorrará tiempo en desplazamientos y colas para visitar museos o lugares de interés de la ciudad. También es bueno suscribirse a newsletters de viajes, familiarizarse con plataformas como Facebook o Twitter o descargarse las aplicaciones de viajes para móviles donde la industria de viajes ha comenzado a lanzar promociones exclusivas a precios muy tentadores.

Mil y una noches como un sultán

Piscina infinita del hotel Al Bustan Palace de Mascate, Omán.
Piscina infinita del hotel Al Bustan Palace de Mascate, Omán.

Si alguna vez ha tenido la tentación de hacer realidad alguno de los cuentos de Las mil y una noches y quiere sentirse como un sultán, Mascate, en Omán, es su destino y Al Bustan, su palacio. La joya del sultanato, como se conoce a este hotel de lujo, ha dado cobijo a la realeza de Oriente y Occidente. Enclavado en un lugar privilegiado de la capital, tiene impresionantes vistas al mar de Omán y las montañas de Haijar.
El hotel cuenta con 52 suites de lujo. ¿Lo más? Los 300 metros cuadrados de la suite Presidencial, con vistas al Golfo, desde 6.535 euros por siete noches.

Más asequibles son sus 250 habitaciones de 40 metros cuadrados con vistas al mar, la montaña, la laguna o sus cuidadísimos jardines. Desde 208 euros la noche.

Todas las habitaciones y zonas comunes del hotel están exquisita y ricamente decoradas con una mezcla de estilo árabe tradicional e influencias art déco. Los mármoles, las maderas finamente talladas o las paredes ricamente revestidas con trabajos hechos a mano y un ambiente permanentemente aromatizado con incienso crean una envolvente atmósfera de auténtico lujo oriental.
El hotel dispone de la playa privada más grande del país y cinco piscinas, entre ellas, una de borde infinito de 50 metros, restaurantes, servicio de limusinas y un personal atento.

Una aurora infinita para auténticos zares

Fachada del hotel Four Season Lion de San Petesburgo, Rusia.
Fachada del hotel Four Season Lion de San Petesburgo, Rusia.

Casi todos, alguna vez, hemos pasado una noche en blanco, pero ¿a cuántos no nos gustaría disfrutar de una noche blanca de esas que narraba Dostoievski, donde el sol no se pone? La oscuridad nunca es completa y pocos lugares como San Petersburgo atesoran esa magia. Junio es el mejor mes para disfrutarlas, hace menos frío, los días son más largos y las cúpulas doradas de la ciudad imperial brillan con los primeros rayos de sol enfatizando un majestuoso pasado y un ambiente romántico y decadente. Como el que simboliza el Four Seasons Hotel Lion Palace de San Petersburgo.

Un palacio construido en 1820 que perteneció al príncipe Alexey Lobanov-Rostovsky. Diplomático, escritor y coleccionista de arte, frecuentaba los círculos íntimos de la familia real. El palacio cuenta con 183 habitaciones y 26 suites. La suite Admiralty, de 63 metros cuadrados, un dormitorio e impresionantes vistas a la ciudad, le puede salir por 14.398 euros durante ocho noches. Incluye un vestidor, un elegante salón y los artículos de aseo son de Bulgari. Una alternativa menos onerosa es una habitación de 38 metros cuadrados, por 4.675 euros las ocho noches.

Dos restaurantes, Percorso, italiano, y Sintoho, asiático, aumentan su fama, mientras que el elegante bar Xander reúne a los huéspedes para tomar una copa y el Tea Lounge deleita con sus deliciosos aperitivos y exquisitos desayunos.

El hotel se encuentra a tres minutos a pie del Museo del Hermitage.

Con la ventana abierta al Gran Canal

El antiguo palacio Gritti dispone de una cotizada terraza con vistas.
El antiguo palacio Gritti dispone de una cotizada terraza con vistas.

Venecia no necesita muchas excusas para hacerle una visita, pero la tentación será casi imposible de vencer cuando a todos los atractivos de la ciudad italiana le sumamos alojarnos en una residencia nobiliaria junto al Gran Canal. Hablamos del Hotel Gritti, un antiguo palacio rehabilitado como establecimiento de lujo que conserva su esplendor original.

Las habitaciones con vistas al Gran Canal, la iglesia de Santa Maria della Salute u otros puntos atractivos de la ciudad, están delicadamente decoradas con antigüedades y cristal de Murano. Una suite de lujo, de 36 metros cuadrados y vistas al canal, puede costar desde 15.560 euros por siete noches, mientras que una prestige, de 27 metros cuadrados, se reduce a 8.010 euros la semana.

La ubicación del Palacio Gritti es otro de sus encantos: a solo cinco minutos a pie de la ópera La Fenice, a 500 metros de la plaza de San Marcos y a otros 400 metros de la parada de vaporetto (autobús acuático) de Santa Maria del Giglio.

Dispone de una magnífica terraza para veladas románticas, alberga el restaurante Club del Doge, que prepara excepcionales platos con productos frescos traídos cada día del famoso mercado de Rialto, mientras que el desayuno se sirve en un elegante y refinado salón con impresionantes lámparas de araña de cristal.

Un ambiente bucólico entre puro barroco

Exterior de la residencia tradicional de la dinastía Hasburgo, en Viena.
Exterior de la residencia tradicional de la dinastía Hasburgo, en Viena.

Ninguna ciudad como Viena alberga tantos y tan majestuosos palacios ligados a tantos acontecimientos de la historia de la Vieja Europa, de ahí que esta ciudad atesore un amplio e importante patrimonio artístico.
Residencia tradicional de la dinastía de los Habsburgo, capital del Sacro Imperio Romano y del Imperio Austrohúngaro, es también una de las capitales más antiguas del continente que respira majestuosidad por cada uno de sus cuatro puntos cardinales.

Alojarse en Viena es caro y en un palacio, más, si cabe. El Hotel Im Palais Schwarzenberg es un antiguo palacio barroco de principios del siglo XVIII convertido en un establecimiento de 44 habitaciones de lujo, entre históricas y suites, desde 203 euros la noche, distribuidas en tres plantas. Las estancias se ubican en el edificio principal del palacio, situado en el ala izquierda. El hotel dispone además de 7,3 hectáreas de jardines privados con cinco pistas de tenis y una extensa área para correr.

Parte del mobiliario que decora su interior se conserva de la época barroca. Otro punto fuerte del hotel es su buena ubicación en el distrito Floridsdorf. Un buen punto de partida para realizar sus excursiones en Viena, por su fácil acceso a las atracciones más famosas de la ciudad, como el Karl-Marx-Hof o la Torre del Danubio.

Flotando en un lago como un marajá

Una de las lujosas habitaciones del Taj Lake Palace, en Udaipur, la India.
Una de las lujosas habitaciones del Taj Lake Palace, en Udaipur, la India.

Más que un país, la India es un continente para explorar sin prisa, dejando que todos nuestros sentidos despierten a un mundo de sensaciones, olores y sabores no siempre agradables, pero sí embriagadores. La India es uno de los países que goza de más palacios convertidos en hoteles de lujo. Uno de los más famosas y espectaculares es el Taj Lake Palace, en Udaipur. Este palacio flotante data del siglo XVIII y se encuentra sobre un islote en medio del lago Pichola. Construido en mármol blanco, mantiene la tradición y el lujo de antaño.
Las 83 habitaciones están decoradas de formas diferentes, con ricos muebles de madera tallada y lujosas telas de seda. Todas ellas ofrecen vistas al jardín o al lago. Desde 2.100 euros por siete noches en una suite palace con vistas al lago.

El palacio dispone de tres restaurantes y un spa de lujo y los huéspedes que así lo deseen pueden contratar mayordomos personales durante su estancia. El restaurante Pontoon organiza para sus invitados comidas privadas en una plataforma flotante, mientras que en el Gangaur podrá comer en pequeñas embarcaciones. Los platos se elaboran también en una cocina flotante de planta abierta. Su bar, el Amrit Sagar, ofrece una selección de cigarros y vinos.

Udaipur, conocida como la ciudad del amanecer, es un oasis de paz dentro del Rajastán y de la India y merece visita obligada. Palacios y edificios color marfil y bazares es ideal para descansar y le sorprenderá por su limpieza.

A la fresca, como los Borbones

La imponente fachada de La Granja oculta tres patios.
La imponente fachada de La Granja oculta tres patios.

Siglos y siglos de monarquía en algo se tenían que notar en nuestro país. El Parador de La Granja de San Ildefonso es uno de los alojamientos que nos ofrece comodidades para sentirnos como auténticos privilegiados.
A solo 11 kilómetros de Segovia, el conjunto de La Granja es una ciudad en pequeño que Carlos III, a finales del siglo XVIII, convirtió en centro de la corte. Pero el edificio que hoy ocupa el Parador viene de antes. Del siglo XV, cuando Enrique IV construyó una residencia de verano que le permitiera disfrutar de su afición a la caza y que Felipe V convirtió en palacio para huir de los calores estivales madrileños.

Su construcción es rectangular, con 127 metros de fachada que esconden tres patios –el que da acceso al spa, el de estilo toscano y el salón de desayunos, junto al comedor– que sirven de galerías que dan acceso a las 127 habitaciones. De entre las estancias –todas ellas decoradas con mosquiteras, baúles, faroles, litografías de campaña y curiosos altillos que permiten disfrutar de maravillosas vistas de la sierra– les recomendamos, desde 388 euros la noche, sus suites, y en especial dos que llaman la atención por tener en sus paredes dibujos lineales imitando una boiserie, además de muebles de gran volumen y frentes de espejo que incrementan aún más los 100 metros cuadrados de espacio.