Secretos de despacho

Interiorismo ilustrado en el estudio Touza

Julio Touza dirige el despacho mano a mano con Julio, uno de sus cuatro hijos

El arquitecto cuida cada detalle de su indumentaria, hasta el mínimo detalle

Interiorismo ilustrado en el estudio Touza

Lo primero que se advierte en Julio Touza es que es un hombre elegante. El arquitecto, nacido en Ribadavia (Orense) hace 62 años, cuida cada detalle de su indumentaria: pañuelo en la chaqueta, gemelos, el largo del pantalón en su sitio y la melena perfectamente descuidada. Recibe en su amplio estudio de 700 metros cuadrados, en la zona de Nuevos Ministerios, con amplios ventanales, orientados a la zona norte de la ciudad, por donde entra la inmensa luz del cielo madrileño.

Le gusta compartir su mesa de trabajo y los proyectos con el equipo

Dirige el estudio Touza Arquitectos, que lidera mano a mano con Julio, uno de sus cuatro hijos, y que fundó en 1975 junto al arquitecto mexicano, Enrique Nafarrate Mexia. Pero antes de abordar temas profesionales, comenta un asunto personal del que siente muy orgulloso, ya que su abuela Lola y sus dos hermanas, Amparo y Julia, son protagonistas de una bella hazaña. Ayudaron durante la Segunda Guerra Mundial a 500 judíos a huir a Portugal. En Israel les han rendido homenaje, y asegura tener muy presente el ejemplo y la valentía de su abuela y de sus tías. De todo ello habla en un amplio espacio de reuniones, perfectamente decorado, donde predomina el color blanco, en homenaje a Le Corbusier, símbolo de la transparencia que quiere transmitir como filosofía de trabajo. “Es una manera de comunicar nuestra forma de hacer las cosas. Nos gusta que el cliente perciba nuestra manera de ser, donde el orden, la formalidad y la limpieza son importantes”. Es su mejor tarjeta de presentación.

Interiorismo ilustrado en el estudio Touza

Muy cerca tiene su despacho a modo de refugio, donde se encierra en contadas ocasiones, para escribir, investigar o leer. La estancia es pequeña, con escasa luz natural, y destaca sobre una pared un amplio mapa de Madrid, además de una estantería repleta de libros de arquitectura, interiorismo y urbanismo, las tres disciplinas sobre las que ha Touza ha centrado su actividad. Porque el secreto para haber sobrevivido a la crisis económica, asegura, no es otro que haber diversificado el negocio, y haber salido a explorar nuevos mercados. En estos momentos, el 60% de la facturación procede del mercado nacional, y el resto corresponde a todos los proyectos que ejecuta en el exterior. “Aunque es probable que en breve se cambien los porcentajes, y generemos más negocio fuera que dentro”, asegura. Tiene obras en Marruecos, Argelia, Angola, Arabia Saudí, el Congo, Qatar, México y Nueva York, donde están cerrando la construcción de 5.000 viviendas. En los 40 años de vida del estudio han desarrollado 1.985 proyectos.

En una pared del despacho tiene unos cuadros con los que quiere rendir homenaje a una herramienta indispensable para él, el lapicero. “Nadie usa esto ya con las nuevas tecnologías. Yo pertenezco a otra generación y me gusta seguir empleando el lápiz”. Al lado de su mesa tiene una escultura de un Cristo de Juan de Ávalos, que califica, debido a sus acentuadas facciones, como el más bello del mundo.

Apenas necesita dormir tres horas y el resto del tiempo lo dedica a trabajar

Julio Touza estudió Arquitectura en la Escuela Superior de Madrid (ETSAM). En sus inicios compaginó la actividad profesional con su labor docente en la citada escuela. Confiesa ser curioso por naturaleza y no poder desligar su profesión de otras facetas de su vida. “Soy un enamorado de lo que hago. Me paso el día y la noche pensando en mi trabajo, en cómo mejorar, en alcanzar la perfección. Tengo la suerte de que no necesito dormir más de tres horas y de vivir en el portal de al lado del estudio”, La mayor parte del tiempo que pasa en el estudio asegura que le gusta compartirlo con su equipo, compuesto por unas 50 personas, en su mayoría jóvenes, con los que asegura trabajar muy a gusto. De hecho tiene otra de mesa de trabajo en la misma sala en la que trabaja la mayor parte de la plantilla. “Me gustar estar con la gente, que todo el mundo comparta lo que está haciendo, ya que es la mejor manera de aprender”, afirma.

Escultura de la siderurgia

Si tiene que elegir uno de sus objetos preferidos dentro del despacho, no duda. Siente un inmenso aprecio por una reproducción de la escultura que preside la Fundación de Trabajadores de la Siderurgia Integral de Baracaldo, en cuyo rediseño participó de manera desinteresada. Se trata de una pieza del escultor Jesús Gallo Bidegain, que intenta recoger la belleza y la dureza de un sector que vivió una gran reconversión. “Me trae recuerdos entrañables, ya que tuve la inmensa suerte de haber trabajado para aquellas personas extraordinarias, que realizaron un gran esfuerzo para ayudar a otros a formarse”, señala.

Los fines de semana aprovecha para visitar galerías de arte –en el estudio tiene una litografía de Chillida–, y observar con detenimiento las obras que han hecho sus colegas, sobre todo en esta nueva actividad a la que se dedican que es el interiorismo. De su factoría han salido proyectos de restaurantes o centros de ocio, como Lobby Café, Álbora, Joselito’s, el grupo La Maquina, el Casino de Gran Vía, o Ramses, donde trabajaron con el diseñador industrial Philippe Starck. Otra de sus pasiones es el Real Madrid. Asegura, siempre sin perder la sonrisa, que el urbanismo hay que entenderlo desde una escala humana. Un último apunte para el optimismo: hay señales, sobre todo en su sector, que indican que la economía empieza a arrancar.