Con exenciones para las rentas más bajas

Un nuevo impuesto para todos los inmuebles por el 1% del valor catastral

Un cartel de venta de pisos. EFEArchivo
Un cartel de venta de pisos. EFE/Archivo EFE

La comisión de expertos propone un profundo cambio en la tributación sobre bienes inmuebles, con el objetivo de que los contribuyentes pagaran impuesto no solo por la segunda vivienda o adicionales, como sucede actualmente, sino también sobre su vivienda habitual.

De entrada, y mientras no estuviera listo un nuevo sistema de valoración de bienes inmuebles que hiciera posible el pago anualizado del impuesto, debería mantenerse en el IRPF la tributación de los rendimientos imputados al inmueble, también al de la residencial habitual. Es decir, se propone que sea imputable el inmueble correspondiente a la “vivienda propia que constituya el domicilio del contribuyente y su familia”.

Establece, eso sí, una exención para los contribuyentes de rentas reducidas. “Podría mantenerse exento el rendimiento estimado del propio domicilio cuando la base imponible del contribuyente y de su cónyuge, previa a la referida imputación, no excediese de unos 20.000 euros y el valor catastral de ese domicilio de unos 90.000 euros”.

Añade que “deberían integrarse en la base imponible del ahorro, sin reducción alguna en su cuantía, todos los rendimientos imputados por los inmuebles propiedad del contribuyente, de uso propio o de su familia”. Pero esta fórmula de tributación sería transitoria, de forma que quedara sustituida por un nuevo impuesto de vivienda de carácter anual.

El documento explica que una vez que se establezca el nuevo procedimiento de valoración de inmuebles elaborado por el Catastro, y que implicaría una revisión masiva sin precedentes de un parque de 38 millones de inmuebles urbanos, “debería excluirse de la base del IRPF la actual imputación de rendimientos inmobiliarios, sustituyéndose esa imputación por el reformado impuesto de bienes inmuebles”.

El tipo de gravamen de tal impuesto sería algo inferior al 1% de los nuevos valores catastrales y debería ser de participación estatal en su recaudación, con el objetivo de “compensar la no imputación de los rendimientos de los inmuebles de uso propio en el IRPF”.