Quieren poner fin a la aglomeración de cargadores y a 51.000 toneladas anuales de residuos

El Parlamento Europeo exige un cargador único para los móviles que se vendan en la UE

Defiende que simplificaría su uso y se reducirían costes y residuos innecesarios.

La propuesta ha sido adoptada por 550 votos a favor, 12 en contra y 8 abstenciones.

Nuevo Galaxy S5 de Samsung, durante el último Mobile World Congress.
Nuevo Galaxy S5 de Samsung, durante el último Mobile World Congress.

El Parlamento Europeo ha reclamado hoy la adopción de un cargador común para todos los móviles vendidos en la UE con el fin de reducir los residuos y los costes para los consumidores, según explica a través de un comunicado. La Eurocámara ha aprobado una norma que armoniza los requisitos de comercialización de aparatos como móviles, mandos a distancia para coches y módems. Tal y como aclaran, los fabricantes tendrán tres años para adaptarse a la nueva legislación, que ha sido acordada con los Estados miembros.

"Las normas pretenden responder al aumento del número y a la variedad de los dispositivos radioeléctricos y asegurar que no interfieren entre ellos, además de respetar los requisitos esenciales de salud y seguridad", aseguran en una nota.

La parlamentaria alemana Barbara Weiler explica que con esta medida "respondemos a los intereses de los consumidores y también a los del medio ambiente. Se va a poner fin a la aglomeración de cargadores y a 51.000 toneladas anuales de residuos".

En cuanto a la reducción de residuos, el grupo de los Verdes en la Eurocámara apuntó en un comunicado que solo el 3% de los aparatos se reciclan, mientras que el 47% de los móviles se acumulan en casa, un 25% se dan a otras personas cercanas y un 16% se revenden. En cuanto al número de móviles por habitante en la UE, Austria se sitúa a la cabeza con 1.610 móviles por cada mil habitantes. España está en la sexta posición, con 1.080 móviles por cada mil habitantes.

El año pasado, las ventas de teléfonos móviles (tanto sencillos como smartphones) sumaron en todo el mundo 1.806 millones de unidades, casi 60 millones más que el año 2012.

Los diputados pidieron "un esfuerzo renovado" en el desarrollo de un cargador común para ciertas categorías de equipos radioeléctricos. Y muy especialmente, se refirieron al de los teléfonos móviles, porque "simplificaría su uso y se reducirían costes y residuos innecesarios".

Con todo, será la Comisión Europea la que determine los tipos de aparatos que deberán cumplir esta condición. Y será ella la encargada de identificar las categorías de equipos que tendrán que ser registradas antes de ser introducidas en el mercado. EE UU, aclararon, ya dispone de una base de datos similar.

La propuesta ha sido adoptada por 550 votos a favor, 12 en contra y 8 abstenciones. Todavía debe ser aprobada formalmente por el Consejo. Los Estados miembros tendrán dos años para trasponer las normas a sus leyes nacionales y los fabricantes dispondrán de un año más para adaptarse a las nuevas disposiciones.

La directiva dará a las autoridades herramientas adicionales de vigilancia sobre los mercados para detectar los aparatos que no cumplan las nuevas normas de seguridad.

El Parlamento defiende que, con estas nuevas normas, no pretende perjudicar a las empresas, especialmente a las pymes, aumentando la burocracia. "Queremos garantizar un nivel alto de protección de los consumidores y el uso más eficaz del espectro radioeléctrico, la vigilancia del mercado y un mayor grado de coherencia con el nuevo marco legislativo".

La Comisión Europea se ha declarado satisfecha por la luz verde que la Eurocámara ha dado a su propuesta para introducir en la UE un cargador universal. La directiva impulsada por el área de Industria de la CE incluye “requisitos para proteger la salud y la seguridad, garantizar la compatibilidad electromagnética y evitar interferencias perjudiciales”, dijo en una nota.

La Eurocámara y los Gobiernos de los Veintiocho llegaron a un acuerdo en diciembre de 2013 sobre la aprobación de la directiva, que aún debe recibir el visto bueno definitivo del Consejo.