Oriente y Occidente se fusionan en Hong Kong sin prisa pero sin pausa

Un ritmo trepidante en cada calle

Un ritmo trepidante en cada calle

Mezcle en una coctelera un poquito de todo, agítela bien, deje que su contenido se desparrame como si fuera champán y puede que su destino sea Hong Kong. Un deleite para los sentidos y un lugar que combina la más absoluta modernidad con las tradiciones más antiguas donde se fusionan Oriente y Occidente.

Si no quiere equivocarse de sitio, asegúrese de que es un urbanita empedernido que no teme a las horas de avión, le gusta el bullicio, el ruido y las aglomeraciones y, desde luego, no desea una Semana Santa convencional.

Lo primero que le llamará la atención al aproximarse a Hong Kong es aterrizar. Su flamante y magnífico aeropuerto esta enclavado en una pequeña isla artificial ganada al mar, Chek Lap Kok, que da nombre al aeródromo y que ha sido uno de los dos proyectos de ingeniería más costosos y ambiciosos de la historia.


No se extrañe si al bajar del avión se encuentra un ejército de operarios uniformados con mascarillas, guantes y batas blancos impolutos frotando barandillas, pasamanos de escaleras mecánicas, botones de ascensor y limpiando sobre limpio cualquier lugar, zona o cosa más inimaginable.

Las playas de Lantau y Macao, dos buenas opciones para combatir el bullicio

Al menor brote de SRAS (síndrome respiratorio agudo severo) o de gripe aviar, las autoridades extreman todas las medidas de higiene y seguridad sanitaria y, si se da el caso y le delata un estornudo o el menor síntoma de fiebre, no llegará al control de pasaportes y le mandarán de vuelta por donde ha venido. Por lo demás, hay poco por lo que preocuparse en Hong Kong y mucho por disfrutar, incluso si se viaja con niños. Solo depende de los días que tenga.


La excolonia británica, con una superficie de apenas 1.100 km2 y más de siete millones de habitantes, es una de las regiones más densamente pobladas del mundo. Encontrar tanta gente moviéndose de acá para allá, en tan poco espacio, casi siempre a un ritmo frenético, en todas direcciones y en cualquier lugar, a veces resulta un tanto agobiante, pero nunca aburrido.


Hay muchas cosas que hacer y ver, entre ellas, imprescindible, subir al Victoria Peak (Pico Victoria) el punto más alto de la ciudad. Un tranvía-funicular de más de un siglo de antigüedad le llevará a más de 500 metros de altitud, desde donde contemplará unas espectaculares vistas de la isla y la bahía. Desde la época británica es la mejor zona para vivir y sigue siendo la zona de moda, la más cara y la más turística de la ciudad.


Un teleférico, el de Ngong Ping, le trasladará hasta el monasterio de Po Lin, el más importante de Hong Kong, situado en la parte más elevada de la vecina isla de Lantau y donde se encuentra el Gran Buda: 34 metros de altura y 250 toneladas de bronce; 25 minutos de trayecto en los que disfrutará de impresionantes vistas del mar, la montaña y la ciudad.

No debe perderse cruzar la bahía en barco, menos rápido que el metro, pero más divertido y barato, hasta Kowloon y visitar Tsim Sha Tsui, donde le sorprenderá el famoso paseo de las estrellas, al más puro estilo Hollywood, pero de actores orientales o el Museo de Arte.

El Ladies Market, el mercado nocturno de Temple y el de Stanley merecen una visita y, si le queda tiempo para relajarse y escapar de la urbe, anímese a explorar las tranquilas playas de Lantau o haga una excursión a Macao.

Guía para el viajero

Un ritmo trepidante en cada calle

CÓMO IR 
Muchas compañías internacionales vuelan a Hong Kong, todas con escalas y unas 15 horas de viaje de media. Vuelo ida y vuelta con Emirates o KLM desde 610 euros, con escala en Dubái o Ámsterdam. Los europeos no necesitan visado chino, solo pasaporte.

CÓMO MOVERSE
Es una ciudad muy segura y bien comunicada donde el turista puede moverse con facilidad en MTR –metro–, tranvía, bus, taxi o ferry, tanto en la zona peninsular que la une a China por el norte como en Kowloon y los Nuevos Territorios, que se extienden hacia el continente, las Islas Exteriores, unas 234, al oeste, y la isla de Hong Kong, al sur.

DÓNDE COMPRAR 
Todo y de todo en todo tipo de tiendas y mercados, desde imitaciones a auténtico lujo asiático o de cualquier nacionalidad. En época de las principales rebajas, julio a septiembre, no tendrá sensación de haber quemado la tarjeta. Los mercados son muy populares, animados y algunos, nocturnos.