Ambas partes van a seguir negociando para acercar las posturas

Ono avanza en la salida a Bolsa pero se mantiene abierto a un pacto con Vodafone

Vodafone estaría ofreciendo cerca de 7.000 millones por la compañía española

Clientes de Ono haciendo uso de los diferentes servicios de la operadora.
Clientes de Ono haciendo uso de los diferentes servicios de la operadora.

El suspense se mantiene sobre el futuro de Ono. La junta de accionistas de la compañía española aprobó este jueves seguir adelante con el proceso de salida a Bolsa, tal y como reflejaba el orden del día de la reunión, con el respaldo de los principales inversores. No obstante, Ono mantiene abiertas todas las opciones, incluido un acuerdo de venta a Vodafone.

Fuentes de Ono no quisieron hacer comentarios. Tampoco Vodafone ha enviado todavía ningún hecho relevante a la autoridad bursátil británica.

Según fuentes del sector, las negociaciones entre Vodafone y los principales accionistas de Ono están bastante adelantadas, e indican que el acuerdo no se ha cerrado porque alguno de los grandes grupos de capital riesgo estadounidenses presentes en su capital, no está conforme con las formas de pago y los periodos de desembolso.

En este sentido, explican que en la medida en que subía la oferta de Vodafone dentro de la negociación, la empresa británica forzaba un alargamiento de los plazos de pago e introducía diferentes fórmulas de desembolso. Unas condiciones con las que no están de acuerdo alguno de estos inversores. Ambas partes han estado negociando de forma intensa en los últimos días, estableciéndose acuerdos preliminares con algún socio. Providence Equity Partners, CCMP, Thomas H. Lee Partners y Quadrangle Capital son claves porque poseen el 54% del capital de Ono.

Además, estarían negociando posibles compensaciones por los futuros costes de modernización de la red así como por los posibles riesgos regulatorios derivados de la integración de ambas operadoras, que tendrán más del 20% del mercado español de banda ancha fija.

En su oferta, Vodafone estaría valorando Ono en cerca de 7.000 millones de euros, incluido el endeudamiento. La deuda neta de la compañía ronda los 3.330 millones, de los que un 77% corresponden a emisiones de bonos.

Fuentes del mercado explican que, tras la junta de accionistas, se reunió el consejo de administración de Ono. En esta reunión, alguno de los representantes de los grupos estadounidenses comentó el estado de las negociaciones con Vodafone.

Según fuentes del mercado, la compañía británica tiene claro el objetivo de Ono. Vodafone entiende que adquiere la compañía o se expone a que aparezca otro comprador. Hace algunas semanas sonó el nombre de la estadounidense Liberty, que ya se ha hecho con varios operadores de cable en Europa.

Según explican estas fuentes, Vodafone ya dio un paso adelante al comprar Kabel Deutschland y reforzarse en Alemania, su primer mercado en volumen de ingresos, y ahora le va a tocar el turno a España, otro de sus mercados más relevantes. “Vodafone necesita Ono para reforzarse en las ofertas integradas de móvil, banda ancha fija y televisión”, afirman.

Otras fuentes del mercado recuerdan que Vodafone dispone de un gran músculo financiero, reforzado tras la venta de su 45% en el capital de la estadounidense Verizon Wireless por cerca de 130.000 millones de dólares (unos 93.500 millones de euros). La firma británica, además, ya tendría acuerdo con sus bancos para articular los pagos y la financiación de la operación.

En sentido contrario, los inversores estadounidenses de Ono también han presionado para la venta de la empresa. Estas firmas, que llevan casi 10 años en el capital de la operadora (para algunas es su inversión más antigua), cubrieron en 2005 una ampliación de capital de 1.000 millones de euros para financiar la compra de Auna. Ahora creen que deben aprovecha la oportunidad para vender su participación por el renovado interés que hay en toda Europa por las empresas de cable, y antes de que Ono se pueda ver afectada por el endurecimiento de la competencia en España.

Mínimos históricos de los CDS de Ono

Los mercados financieros parecen seguir apostando por la compra de Ono por parte de Vodafone. Los seguros de impago (credit default swap o CDS) sobre la deuda de la empresa española batieron este jueves sus mínimos históricos. Si el miércoles bajaron hasta 86,88 puntos, el jueves, mientras se celebraba la junta de accionistas, se desplomaban hasta los 75,33 puntos (el anterior récord era de 84 puntos registrado en febrero pasado). A principios de 2014, los CDS estaban en 200 puntos y en agosto de 2013, cuando empezaron los rumores de compra de Ono, se movían en el entorno de los 580 puntos.

Al mismo tiempo, los bonos de la compañía seguían cotizando ayer en el mercado secundario muy por encima de su par (se mueven en este entorno desde hace varias semanas). Por ejemplo, los bonos de la emisión de 260 millones de euros que vencen en marzo de 2020 cotizaban ayer en casi 121 puntos. A su vez, las obligaciones de una emisión de 1.000 millones de euros con vencimiento en diciembre de 2018 y que tienen un cupón del 8,875% se cruzaban en la sesión de ayer por encima de los 109,3 puntos.

Vodafone, por su parte, volvía a vivir este jueves una sesión agitada en la Bolsa de Londres. Sus acciones cerraron la jornada con una caída del 2,24%. Desde comienzos de año, los títulos de la operadora británica acumulan un descenso próximo al 7%. En el mercado parece extenderse el temor de que Vodafone pueda pagar por Ono una cantidad de dinero por encima de lo esperado inicialmente. Financial Times indicaba que la primera oferta de la operadora británica se aproximaba a los 6.000 millones de euros y ahora puede llegar a pagar cerca de 7.000 millones.

Salida a bolsa

La junta de Ono aprobó la oferta pública de suscripción (OPS) de hasta 1.000 millones de euros. La operación también contempla una OPV para los inversores actuales.

Además, votó a favor de un contrasplit de una acción nueva por cada diez antiguas, de forma tal que el valor unitario de cada título pase de 0,83 euros a 8,30 euros.

A su vez, aprobó una compensación de pérdidas con cargo a reservas voluntarias por un importe de 362,78 millones de euros y la posterior reducción del capital social en 305,86 millones para restablecer el equilibrio de entre el capital y el patrimonio neto, y para dotar la reserva legal.