No habrá un nuevo plan de proveedores

La recuperación ya se traduce en una mejora de los ingresos

El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, durante su intervención en un almuerzo de Ahorro Corporación celebrado hoy en Madrid. Ampliar foto
El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, durante su intervención en un almuerzo de Ahorro Corporación celebrado hoy en Madrid. EFE

El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, anunció ayer que la recaudación del Estado aumentó un 7% en el mes de febrero. Una cifra que sorprendió al propio Gobierno y que fue utilizado por Montoro para justificar la solidez de la recuperación económica que ya encadena dos trimestres consecutivos de crecimiento. Incluso algunos servicios de estudios, como el del BBVA, ya han vaticinado que entre los meses de enero y marzo el PIB crecerá cuatro décimas.

La mejoría, señaló Montoro, permitirá que la reforma fiscal del Gobierno sea más "ambiciosa". El ministro aseguró que es la "hora de bajar los impuestos" y prometió que, en menor o menor intensidad, todos los contribuyentes pagarán menos por IRPF a partir de 2015. Durante un almuerzo organizado por Ahorro Corporación, el ministro de Hacienda lanzó un mensaje de optimismo y destacó la buena evolución de los datos de ingresos, especialmente los ligados al IVA.

Montoro apuntó que es muy distinto abordar una modificación general del sistema impositivo con la recaudación cayendo que hacerlo cuando se empieza a salir de la crisis y ya se crea empleo. “Ahora toca bajar impuestos”, señaló el titular de Hacienda, que recordó que las reducciones impositivas entrarán en vigor de forma paulatina a partir del próximo año. En cualquier caso, el ministro de Hacienda aseguró que las rebajas de impuestos beneficiarán “a todos”, aunque con diferente intensidad. El Ejecutivo planea elevar los mínimos exentos y reducir los tipos impositivos para los tramos más bajos a partir del ejercicio correspondiente a 2015. Ambas medidas repercuten positivamente para la totalidad de los contribuyentes, aunque las rentas altas logran un beneficio menor.

Lo único que parece tener claro el Ejecutivo en materia impositiva es que la reforma fiscal reducirá el impuesto sobre la renta a los tramos más bajos y, probablemente, incorporará una reducción del tipo nominal del impuesto sobre sociedades, actualmente en el 30%.

Si bien el ministro de Hacienda ofreció los datos de recaudación de febrero, eludió dar las cifras de cierre del año 2013 y rechazó avanzar el dato de déficit del año anterior. “Hacemos política económica para reducir el déficit e impulsar el crecimiento, no para cumplir un número”, defendió Montoro que, en cualquier caso, aseguró que “el guarismo se ha cumplido”, en referencia al objetivo de déficit del 6,5% de 2013. Sin embargo, a renglón seguido, hizo hincapié en que no tiene importancia una “décima arriba o abajo”. En este sentido, recordó que por mandato de Bruselas, España modificará aspectos del cálculo que supondrán un incremento del PIBen septiembre, lo que, a su vez, reducirá en términos relativos el déficit público.

Montoro destacó que la economía española ha iniciado una devaluación por primera vez, que ha supuesto un esfuerzo en moderación y reducción salarial para los trabajadores que, sin embargo, se benefician del bajo nivel de inflación. Para el Ejecutivo, el bajo nivel de evolución de los precios será clave para la recuperación y mejorará la competitividad de las empresas.

Los despachos piden unidad de mercado fiscal

La Fundación Impuestos y Competitividad emitió ayer un informe en que recomiendan que más allá de las reducciones o subidas impositivas de la reforma fiscal, las modificaciones sirvan para garantizar un marco regulatorio estable en el tiempo. “La calidad de los sistemas tributarios se mide por el grado de seguridad jurídica. De poco vale aprobar medidas fiscales que favorezcan la capacidad productiva si luego hay incertidumbre en la aplicación de la norma”, defendió Ginés Navarro, director general de la Fundación Impuestos y Competitividad, que agrupa a Baker & McKenzie, Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Deloitte Abogados, EY Abogados, Garrigues, KPMG Abogados, PwC Tax & Legal Services y Uría Menéndez.

La Fundación realizó diez propuestas, todas ellas orientadas a dotar de estabilidad el modelo fiscal. Así, reclaman una mayor armonización entre los tributos autonómicos que fomenten la unidad de mercado. Actualmente existe una gran dispersión normativa, especialmente en áreas como la fiscalidad medioambiental. Los expertos también reclaman un menor abuso del real decreto y una reducción de las cargas administrativas que soportan las empresas para cumplir sus obligaciones fiscales. Alejandro Escoda, presidente de la Fundación, criticó el cambio de criterio de Hacienda que, desde enero y con carácter general, considera “inadmitidas” las solicitudes de aplazamiento de las retenciones del IRPF. Esta decisión, que CincoDías avanzó en diciembre, ejemplifica los “bandazos” normativos que los despachos fiscales critican. El vicepresidente de la Fundación, Ricardo Gómez Acebo, aseguró que los cambios normativos no son buenos para atraer inversores.