Sistema más flexible

Las claves del MAB

El MAB se creó a imagen y semejanza del AIM británico y del Alternext francés. Es un sistema multilateral de negociación, promovido por BME y supervisado por la CNMV. Pero, a diferencia de lo que ocurre en la Bolsa, el organismo que preside Elvira Rodríguez no vigila las empresas del MAB.

 La normativa referida a buen gobierno de las empresas que se negocian en la Bolsa no es de aplicación en el MAB, si bien las compañías tienen que comunicar también información semestral y anual, y también deberán publicar hechos relevantes.

Cuando en 1995 se creó la plataforma AIM en Reino Unido –precursor del Alternext francés y del MAB español–, aproximadamente el 30% de las compañías que comenzó a cotizar en él provenía del mercado principal.

El año pasado, solo una firma debutó en el MAB, Ebioss, si bien fuentes del mercado señalan que se prevé actividad en esta plataforma para el presente ejercicio, ante el despertar del apetito por el papel español. “Salir del continuo para ir al MAB sería un paso atrás. Si una compañía no tiene masa crítica para cotizar, lo mejor es que salga del mercado. Y que las normas de transparencia sean iguales para todas las cotizadas, sin establecer distintas categorías”, defiende Lardiés.