Editorial

Las ‘telecos’ agitan la competencia

El sector de las telecomunicaciones, en todas sus manifestaciones, es el más dinámico en cuanto a operaciones corporativas se refiere en los últimos años, sin tomarse un descanso ni siquiera en los duros años de la crisis en los que la financiación era escasa, cara y complicada de conseguir. Las múltiples aplicaciones de internet, en las que el tráfico de datos, voz y mensajes instantáneos se han desarrollado con una velocidad asombrosa hasta interconectar a la inmensa mayoría de los usuarios, han puesto un efecto multiplicador en el valor de las compañías más dinámicas y han avivado el interés de los inversores. En España, un mercado con un alto nivel de penetración del tráfico, las grandes empresas han estado siempre activas, pero el instinto comprador se ha desatado cuando la niebla de la crisis se ha levantado y ha permitido más visibilidad sobre el negocio.

Los últimos movimientos (el interés indisimulado de Vodafone por la cablera Ono, la espiral alcista de Jazztel en Bolsa, etc.) solo demuestran que el mercado está vivo y que las expectativas de ampliar el negocio y los ingresos son crecientes. Bienvenido sea el interés y bienvenida sea la competencia en el sector, que debe ser preservada y vigilada para que prosiga la tendencia bajista de los precios de los servicios de los últimos años.