Quieren abrir más el mercado

Los drones despliegan sus posibilidades comerciales

El modelo Condor de Indra
El modelo Condor de Indra

Los vehículos aéreos no tripulados (o drones) tienen muchas y variadas aplicaciones en ámbitos civiles, además de las que sirven para propósitos militares. Así lo han demostrado algunas empresas durante su participación en el tercer congreso de vehículos no tripulados Unvex’14, celebrado en Madrid en los últimos días, donde se han presentado nuevos modelos de estos aparatos de vuelo. El ingeniero técnico del departamento de sistemas aéreos no tripulados del grupo ACRE, José Antonio Domínguez Torrado, destacó la revisión de torres eléctricas como una de las más prometedoras aplicaciones de estos drones. “Estos vehículos pueden realizar fotografías de alta resolución en las que se ve el estado de los cables de forma óptima”, comentó Domínguez.

Otro uso de los drones con futuro es la inspección de molinos de viento, pues pueden tomar fotografías con las palas del molino en movimiento que, de otra forma, supondría un riesgo mortal para un operario, ya que dichas palas pueden alcanzar una velocidad de giro de 100 kilómetros por hora. Además, y como explicó el director de Arborea Intellbird, Carlos Bernabéu González, los drones permiten reducir los costes de inspección, aumentar la rapidez en esa labor y obtener datos más precisos, gracias a la cámara microscópica que utilizan estos vehículos no tripulados.

Bernabéu subrayó que el uso de los drones en esta tarea permite prever posibles roturas que podrían causar pérdidas económicas importantes a los parques eólicos. La cámara de uno de estos modernos vehículos, de nombre Aracnocóptero, es capaz de distinguir un impacto de una abeja de la erosión que se produce en las palas del molino. El director de Arborea (esta empresa diseña y fabrica tanto el aparato como su software) incide en el ahorro y las ventajas de los drones: “Debemos ser más rápidos y más eficientes que con los modelos de inspección tradicional”.

El potencial de los drones en el ámbito civil no acaba ahí. También se emplean en el mantenimiento de paneles fotovoltaicos, en la revisión del estado de salud de las plantas en cultivos agrícolas, en sistemas topográficos y cartográficos, en la captación de imágenes aéreas para cine y publicidad, así como en la conservación de arquitectura y patrimonio.

En la mesa redonda dirigida por el presidente de Aerpas, Manuel Oñate, las empresas que fabrican y operan aviones controlados de forma remota fueron unánimes en señalar que España es “un buen laboratorio” para este tipo de aparatos, gracias a las ventajas competitivas del país, como son el gran nivel tecnológico, el buen clima y la baja densidad de población. Según los representantes de Geotronics, Aerogenex, Imágenes Aéreas y Aerotools, es muy necesario “educar al cliente” para que conozca mejor las capacidades de estos vehículos. De esta forma, habrá “más demanda, y cada vez habrá más jugadores en el mercado, y con mayor nivel”.

Legislación
Los participantes en el congreso, sin embargo, coincidieron en declarar que la falta de un desarrollo legislativo apropiado en España está restando competitividad al sector. El presidente de Aerpas resaltó en su intervención que en Europa hay en la actualidad 1.300 licencias para operar aviones controlados de forma remota (RPA), más de la mitad de ellas, en Francia. “La falta de un desarrollo legislativo adecuado nos limita como país”, subrayó.

La abogada socia de Prolaw, Inés de Alvear, detalló que hay dos órdenes ministeriales que regulan el uso de los drones para cuestiones de defensa, pero que en el ámbito civil, la legislación es “inexistente” y explicó que la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) tiene redactado un borrador –sobre el acceso en espacio aéreo y las operaciones permitidas en este–, pero que la industria y los operadores de drones no han podido tener acceso a él. De Alvear aclaró que, en la actualidad y hasta 2016, el espacio aéreo español no tiene capacidad técnica suficiente para vehículos no tripulados, porque no garantiza las condiciones de seguridad necesarias para estos.

Aunque los asistentes no dieron ninguna cifra de negocio, algunos estudios señalan que solo los drones en el mercado militar podrían alcanzar un negocio de 45.000 millones de euros entre 2011 y 2020. El estudio Aerospace America Global UAV Roundup revelaba recientemente que en 2013 había unas 270 empresas con capacidad de producirlos y 800 modelos en producción o desarrollo.