Editorial

Asidero financiero para las empresas

Unas 65.000 empresas de todos los tamaños tienen deuda pendiente de refinanciación por valor de unos 200.000 millones de euros, y en muchos casos las condiciones exigidas por los acreedores, bancarios o no, pueden poner contra las cuerdas la continuidad de proyectos corporativos solventes. Para aflojar la presión de los financiadores, el Gobierno quiere dar un vuelco ya en este Consejo de Ministros a los instrumentos de financiación, incluyendo cambios radicales en la Ley Concursal, y evitar que la entrada en concurso se convierta, como ocurre en muchos casos, en un callejón sin otra salida que la liquidación.

Una negociación de buena fe prevalecerá sobre cualquier decisión judicial. Los cambios pretenden movilizar la negociación en la búsqueda de acuerdos extrajudiciales entre empresa y acreedores, cambiar los umbrales de aceptación para hacer efectivos los acuerdos, rescatar la figura del mediador concursal, hasta ahora decorativa, y establecer quitas y esperas en la deuda, así como la confidencialidad en la negociación. Todo este entramado, junto con la posibilidad de convertir deuda en capital, debe constituir la ventana para que las empresas que han resistido las embestidas de siete años de crisis tengan una oportunidad real de supervivencia.