Secretos de despacho

La luz continúa encendida en Oliva Iluminación

Raquel Oliva comparte espacio con su progenitor y fundador de la empresa familiar, que factura 18 millones

Cuenta con una zona más vanguardista, diseñada por ella, para recibira los clientes

La luz continúa encendida en Oliva Iluminación

Quise estudiar Empresariales para trabajar aquí.Siempre me gustó la compañía familiar”. Lo cuenta Raquel Oliva (Madrid, 1975), vicepresidenta y tercera generación de Oliva Iluminación, una firma madrileña creada hace 65 años por el abuelo de Raquel en una tiendecita en la calle Pelayo. “Desde pequeña mis padres me llevaban a Milán o Alemania a las ferias. En cuanto terminé la carrera en Reino Unido, me vine”.

“Todo lo que sé sobre la empresa lo he aprendido de mi padre”, reconoce Oliva. De hecho, tiene una pequeña oficina-cubículo al lado del despacho de su progenitor, Francisco Oliva, de 73 años y parcialmente retirado de la empresa. “Mi padre no va a dejar de trabajar. Viene todos los días. Supervisa las finanzas sobre todo. Y le encanta elegir el producto. En cuanto venimos de las ferias quiere ver los catálogos”.

Raquel entra en el elegante despacho de su padre para hacer la foto de este reportaje, y aunque él es reticente a aparecer en ninguna publicación, sin dudar acepta posar con su hija. La oficina ha sido diseñada por Miren Múgica en dos espacios: una gran puerta comunica la sala de reuniones con la zona de trabajo. El escritorio es de granito, las persianas venecianas están bajadas –por lo que el ambiente está iluminado con una cálida luz artificial–, los armarios están acabados con puertas metálicas en mate, las sillas son de Vitra y, al fondo, hay un sofá en piel junto a una pared decorada con una pintura de la esposa de Francisco.

Raquel Oliva, en la oficina de recepción de grandes clientes.
Raquel Oliva, en la oficina de recepción de grandes clientes.

Aunque Raquel cuenta también con otro espacio más vanguardista para recibir a los clientes. En la planta baja, ella misma ha creado una zona para mostrar el potencial de integrar diseño e iluminación. Suelo gris, paneles y mobiliario en color negro, detalles en blanco en lámparas y sofás, metal en alguna lámpara y una pared en morado.

Sobre el escritorio permanecen desplegados unos planos de proyectos y en un estante descansan fotos de sus tres hijos. El edificio, en el barrio de Fuencarral, ocupa varias plantas y está pensado básicamente como showroom para grandes clientes. Cientos de lámparas muestran las tendencias en iluminación. También hay una parte dedicada a proyectos y una futurista aula de formación en el sótano con todo tipo de luces.

La firma realiza proyectos de iluminación y venta de lámparas. Cuenta con 52 empleados y en 2012 facturó 18 millones de euros, lejos de los 30 millones anteriores a la crisis. Además, tienen una empresa de distribución al por mayor (Gelesa) y una nueva y vanguardista tienda en la calle Hortaleza, en el centro de Madrid, que dirige su hermano Raúl.

Ella está encargada en la actualidad de supervisar los proyectos de diseño (por ejemplo, con importantes cadenas como Cortefiel, Women Secret o los hoteles NH y AC), de los pedidos y de las finanzas. Sobre la crisis admite que les ha afectado, aunque estos grandes contratos les han ayudado. “Quedamos pocas empresas de iluminación. Cada día se arruina una y van cerrando tiendas”.

Oliva hizo el bachillerato en Suiza y luego quiso estudiar su carrera en Reino Unido. “Me enseñó a madurar antes. Fue una experiencia fantástica. Ya planeo que mis hijos puedan también vivirla”, asegura. Después de eso, realizó cursos de interiorismo. Por su afición con todo lo relacionado con el diseño, la revista Harper’s Bazaar le invitó a abrir un blog, donde cuenta en primera persona historias de moda, viajes y estilo de vida.

Precisamente sobre tendencias de iluminación, asegura que llega el uso del color, los grandes espacios iluminados como una caja de luz, los leds o que los sitios públicos estarán iluminados de forma más tenue. “Hay restaurantes en Nueva York en los que apenas ves la carta. En general, a mí me gusta esta luz suave”.

Un iPad y una Leica

La luz continúa encendida en Oliva Iluminación

Un día común de Oliva comienza a las 9.30 horas en la oficina, después de haber dejado a sus hijos en el colegio. A las 15 horas vuelve a casa y sigue conectada con la tableta. “Voy con el iPad a todos los sitios. Y sobre todo no paro de hablar por teléfono”, revela. Un móvil que sus hijos utilizan para encender y apagar las luces de casa, una de las tendencias que se verán en los hogares próximamente. Consigue esa jornada intensiva “gracias a mi secretaria y a la gente buenísima de mi equipo”, además de la ayuda de una empleada del hogar. “Es una segunda madre”, confiesa.

Le encanta montar en bici y viajar. “Mis hijos quieren que vayamos a Nueva York. Ese es mi viaje pendiente con ellos”. Aunque reconoce que un destino que le fascinó fue las Maldivas, un lugar familiar perfecto para el descanso. Lo que siempre procura llevar consigo es una cámara digital Leica. “No me voy a ningún sitio sin ella. Me encanta la fotografía”. Ha tenido ya varias analógicas, desde la primera que le regalara su madrina en la primera comunión. “En casa tenía instalado hasta un laboratorio. Hago buenas fotos”.

Sobre sus planes para la empresa, admite que, de momento, “hay que aguantar hasta que pase la crisis”. Y cuenta que han abierto una nueva tienda online hace tres meses, “que está funcionando muy bien”.