Editorial

Oxígeno financiero para las pymes

El paquete de instrumentos para reactivar el crédito a las pymes que el Gobierno aprueba mañana en Consejo de Ministros viene a dar respuesta a una de las necesidades más urgentes que tiene en este momento el tejido empresarial español. En un entorno de mejora incipiente de las principales variables macroeconómicas, la falta de crédito a las empresas constituye un serio obstáculo que puede dañar el proceso de crecimiento económico en nuestro país. Se trata de un problema complejo en el que inciden distintos factores, principalmente el desgaste natural producido por la crisis, el aumento de la morosidad y las exigencias que el proceso de saneamiento y reestructuración del sistema financiero han impuesto a la banca española.

Para hacer frente a este bloqueo del sistema crediticio, que golpea con especial dureza a las pequeñas empresas, el Gobierno presentará un texto que persigue tres grandes objetivos: fomentar la financiación, mejorar la liquidez empresarial e impulsar los créditos fuera del canal habitual, esto es, el bancario. Entre las propuestas que ha diseñado el Ejecutivo figura la creación de un fondo de capital riesgo para pymes, nuevos incentivos para que los inversores internacionales constituyan fondos de compra de facturas impagadas con descuentos, o limitaciones a las cancelaciones de las pólizas de crédito por parte de los bancos. El instrumento de capital riesgo, cuya estructura sería similar al FondIco –con aportación pública que ejercerá de gancho para atraer la inversión privada–, servirá para financiar proyectos empresariales con balances que habitualmente no acepta la banca y que les impiden, por tanto, acceder al crédito. Otra medida interesante, cuya articulación es compleja y que probablemente exigirá una reforma de la legislación concursal, es la posibilidad de que las empresas sobreendeudadas puedan pactar con las entidades financieras el canje de deuda por capital privado para evitar el concurso.

La articulación de todos estos instrumentos no pretende beneficiar únicamente a las empresas con problemas, sino al conjunto de la economía. El grueso del tejido empresarial español está integrado por pequeñas y medianas empresas, lo que convierte este tipo de actividad en la principal fuente de empleo y de creación de riqueza. Ello implica que la sequía crediticia no solo daña a estas compañías, sino también su potencial como impulsoras del crecimiento económico. En ese sentido, es bueno recordar que la iniciativa del Gobierno es una medida de choque acertada para hacer frente a una situación inusual, la falta de fluidez del crédito. Pero también que la normalización de la función natural del sistema financiero sigue constituyendo un objetivo fundamental e ineludible dentro del proceso de salida de esta crisis.

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