Jan Koum y Brian Acton

Cómplices e independientes

Amantes de las cosas sencillas y de la privacidad, Jan Koum y Brian Acton son los creadores de WhatsApp, una compañía en la que han intentado plasmar sus principios

Caricatura de Brian Acton (izquierda) y Jan Koum (derecha), fundadores de WhatsApp.
Caricatura de Brian Acton (izquierda) y Jan Koum (derecha), fundadores de WhatsApp.

Un pequeño bocadillo de cómic con fondo verde y un teléfono blanco dibujado en su interior se ha convertido en parte de la vida de 450 millones de individuos. Es el número de usuarios que utilizan actualmente la aplicación de mensajería instantánea WhatsApp; todos ellos viven pendientes de la aparición del conocido logotipo en sus dispositivos móviles. Siguiendo lo que ya parece una tradición, la compañía tecnológica salió de la cabeza de dos jóvenes amigos en California, Estados Unidos. A ambos, Jan Koum (Kiev, Ucrania, 1976) y Brian Acton (Michigan, EE UU, 1972), ya hace tiempo que les cuesta pasar inadvertidos, aunque ellos se empeñan en intentarlo, y el hecho de que esta semana Facebook haya adquirido la aplicación por valor de 13.800 millones de euros, va a hacer que esa tarea les resulte todavía más complicada.

Koum decidió elegir un lugar muy especial para llevar a cabo la firma del acuerdo con la red social: el edificio en el que hacía cola con su madre para recoger los cupones de comida que le permitieron sobrevivir al llegar al país de las oportunidades con 16 años. El ucraniano ejerce habitualmente como portavoz de la pareja de empresarios, y se ha ganado la fama de hombre serio, incluso algo seco, pero con unas ideas muy sólidas.

Marcado por una dura infancia y una adolescencia en la que solía andar metido en problemas, durante su juventud se interesó por la informática y la programación (que empezó a aprender por su cuenta a través de manuales) y comenzó a estudiarla en la Universidad Estatal de San José. Sin embargo, nunca llegó a terminar la carrera ya que sus prácticas en Yahoo se convirtieron en un empleo a tiempo completo. Fue allí donde Koum conoció a un gran amigo que más tarde se convertiría en la otra mitad de la dirección de WhatsApp.

Menos conocido que su socio, Brian Acton acumula títulos y experiencia. Es ingeniero informático y cuenta también con una licenciatura en Economía; antes de llegar a Yahoo pasó por compañías de la talla de Adobe y Apple. Sin embargo otras como Twitter y, casualidades de la vida, Facebook rechazaron contratarle hace unos años.

Inconformistas y pensadores independientes son algunos de los términos que utilizó recientemente un socio de Sequoia Ventures –la firma de venture capital que invirtió en WhatsApp 43,7 millones de euros– para definir a los creadores de la popular aplicación.

La privacidad es una de sus grandes preocupaciones, especialmente para Jan Koum que recuerda el control del régimen comunista en su país de origen. Fue precisamente eso lo que les dio la idea para desarrollar una red que permitiera a los usuarios intercambiar mensajes de forma sencilla solo con las personas elegidas, un concepto totalmente opuesto al de los perfiles de Facebook. Su preocupación por la protección de datos es tal que ni siquiera solicitan el nombre a las personas que utilizan su herramienta. Sin embargo, no faltan quienes critican la frágil seguridad con la que sus mensajes están crifrados, aunque ellos aseguran confiar por completo en la aplicación. De hecho, Brian Acton ha reconocido en alguna ocasión que comparte a través de ella y con total tranquilidad fotos de su bebé con amigos y familia.

El ucraniano ejerce habitualmente como portavoz de la pareja de empresarios y se ha ganado la fama de hombre serio

La otra base sobre la que los dos empresarios han construido WhatsApp es la ausencia de publicidad. Ambos abandonaron Yahoo después de trabajar en la puesta en marcha de una plataforma de anuncios, que parece estar en el origen de su aversión a esta forma de promoción y medio de ingresos, y estuvieron un tiempo desempleados hasta que su aplicación vio la luz en 2009.

Aficionados al deporte, durante ese periodo en el que no tenían una actividad profesional fija solían ir juntos a esquiar, jugar al fútbol y al frisbee –una de sus actividades preferidas–. Según la revista Forbes, Jan Koum practica en la actualidad el boxeo –aunque interrumpe con frecuencia su entrenamiento para comprobar los mensajes de su socio–.

Amantes de la sencillez, empezaron a crear su aplicación con un iPhone, aunque en la actualidad parece que ninguno de ellos posee un teléfono de la compañía de la manzana. En alguna ocasión han reconocido que ambos sienten debilidad por los móviles con teclas, aunque saben que cada vez son más difíciles de encontrar.

La particular forma de ver el mundo de Koum y Acton ha hecho que su empresa también sea conocida por algunos aspectos poco frecuentes para una entidad de su relevancia. Su plantilla, de apenas 50 empleados, trabaja en unas discretas oficinas que no son de su propiedad y que no tienen el logotipo de WhatsApp en el exterior. Tampoco tienen por costumbre vestir con traje y corbata.

Parece que, en paralelo a la adquisición por parte de la red social de Zuckerberg, muchas cosas van a cambiar en la compañía. Sin embargo, los fundadores insisten en que sus ideas se mantienen tan claras como siempre.