La industria aprecia una mayor antelación en las reservas para 2014

El sector español del crucero se alía para mejorar su imagen

De izquierda a derecha: Alfredo Serrano, Belén Wangüemert, Emiliano González, representantes de CLIA España, junto a Robert Ashdown, secretario general de CLIA Europa.
De izquierda a derecha: Alfredo Serrano, Belén Wangüemert, Emiliano González, representantes de CLIA España, junto a Robert Ashdown, secretario general de CLIA Europa.

La industria de los cruceros quiere despertar de la crisis y contar con una única voz en España. La Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA) presentó ayer su nueva delegación en España, que pretende integrar a todos los actores del sector, navieras, turoperadores, agencias de viaje y puertos, y convertirse en un organismo de interlocución con las Administraciones públicas.

Los representantes de la industria crucerística mostraron ayer su confianza en la evolución del sector en España y destacaron su gran potencial tanto para atraer a nuevos turistas como para incrementar su contribución a la economía nacional. “Queremos conocer de primera mano las necesidades y demandas de todos los agentes implicados en el sector para actuar como un interlocutor único ante nuestros principales públicos de interés”, aseguró Alfredo Serrano, director de CLIA España.

Robert Ashdown, secretario general de CLIA Europa, destacó por su parte el potencial del sector de los cruceros en España. Una industria que en los últimos cinco años ha generado más de 26.000 puestos de trabajo en el país y que representa un 10,9% del PIB del sector turístico nacional.

La oficina española de la patronal de los cruceros estará dirigida por Alfredo Serrano, que hasta hace unos meses era el director general de Iberocruceros. Mientras que en su presidencia se sitúan Belén Wangüemert, directora general de Royal Caribbean Internacional, y Emiliano González, director general de MSC Cruceros en España, como vicepresidente. Wangüemert aseguró ayer que la asociación tiene como principal reto en España “difundir y recuperar el turismo emisor de cruceros” y destacó la necesidad de tener un sector unido para tener una mayor capacidad de maniobra frente a las administraciones.

España es el cuarto país emisor de turistas de cruceros de Europa, por detrás de Reino Unido, Alemania e Italia. La crisis económica y algunos incidentes, como el naufragio del Costa Concordia, lastraron sus cifras de pasajeros, que desde 2011 no han parado de menguar. Así, los 711.000 pasajeros de ese año se redujeron en 2012 a 576.000, y las últimas previsiones del sector apuntan que se situaran en 500.000 al cierre de 2013.

Un total de 1,2 millones de pasajeros utilizaron alguno de los puertos españoles el año pasado para embarcar en un crucero, alcanzando una cuota del 21,1% en el mercado europeo, tan solo por detrás de Italia. Además, en los últimos meses las principales navieras han mostrado su apuesta por puertos como Palma o Barcelona, donde este año se acometerán inversiones millonarias para la construcción de nuevas terminales y la decisión de empresas como Royal Caribbean o Carnival de fijar el puerto catalán como base de sus nuevas embarcaciones.

Una apuesta que denota, según el sector, la apuesta por España como uno de los principales destinos de la industria de cruceros en Europa. Los puertos españoles recibieron a 5,17 millones de pasajeros en 2012.

Mejora la antelación de las reservas

La presidenta de CLIA España, Belén Wangüemert, reconoció ayer que las navieras que trabajan en el mercado español están notando que la demanda se está adelantando y se está incrementando la antelación de las reservas para las vacaciones de Semana Santa y verano, frente a años anteriores en los que las ofertas de última hora eran una constante en el sector. Un mensaje positivo que se compagina además con la reducción de la oferta de cruceros en toda Europa para esta temporada, que busca equilibrar unos precios por pasajero que en los últimos años no han parado de reducirse.

En la misma línea apuntó Alfredo Serrano, quien destacó que el sector español había sufrido la crisis económica y que pese a algunas incertidumbres percibe como “bueno” el presente, tanto como país emisor de turistas de cruceros como por receptor de cruceristas.

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