El Foco

Los ‘¡mire usté!’

Pues parece que ya sí que sí nos ponemos en marcha. A base de que los ciudadanos y empresas hayamos recortado nivel de gasto, de calidad de vida, de confort, y soportado una mayor presión fiscal directa e indirecta. El presidente estuvo bien el otro día cuando le reconoció el mérito a los ciudadanos de este país en eso de haber enderezado el rumbo. También este gabinete ha tomado decisiones difíciles que le van a costar caras. Y también el Sr. presidente lo reconoció, en lo que respecta de la política fiscal por ejemplo.

Yo soy de la opinión de que todos comprendimos la necesidad de determinadas medidas, igual que todos sabemos que el que fuera el siguiente presidente del Consejo de Ministros (del partido que fuera) lo tendría que hacer. Ahora el presidente anuncia rebajas fiscales que se aprobarán este año y que se notarán el año que viene. Un esfuerzo podrían haber hecho para que algún efecto se notara ya en este año. Pero oye, yo me creo que las cosas van a mejorar y que el zapato va a apretar menos. Además, determinadas políticas macroeconómicas de Europa han ayudado, bien por colaborar, bien por obligar, a que la situación se enderece.

Ser de una ideología no es mérito ni garantiza una especial capacidad de gestión administrativa

Pues oye, que entre unos y otros, hemos conseguido salir de la unidad de vigilancia intensiva ¿no?

La otra buena forma de ir cogiendo aire, ahora que aumentan (tímidamente) los ingresos de todo tipo, es que las distintas Administraciones (central, autonómicas y locales) hagan lo que hicieron ya las familias y empresas de capital privado hace tiempo: reducir sus gastos. Y deberían hacerlo con un plan tan concreto como concreta y clara fue la subida de impuestos. A lo mejor ese plan concreto puede llevarse a cabo con criterios empresariales, donde se toman decisiones internas muy difíciles para asegurar una propuesta equilibrada a los clientes para no perderlos (o sea, evitar que se vayan a otro país o a la economía sumergida), y así conseguir que la empresa esta llamada Reino de España S.A. tenga no solo viabilidad –que la tiene– sino que de verdad la gente se preocupe por la posibilidad de que no puedan quedarse en ella, en vez de salir de aquí lo antes posible como pasaba hasta hace muy pocas fechas. En fin, rigor y exigencia empresarial hacia adentro como la que se aplica a los ciudadanos, votantes y sujetos pasivos de los impuestos.

Esto incluye la dimensión de la estructura administrativa y en la selección del talento que gestiona la cosa pública. Ser de una ideología no es mérito ni garantiza una especial capacidad de gestión. Ni genera la necesidad de crear un puesto retribuido en la Administración. Para ese tipo de méritos están los partidos políticos (no confundir con la Administración). Para ponerlo suave, cambiemos los partidos políticos por clubes de futbol. En todas las directivas de todos los equipos de futbol de primera división, por acotar en un punto, hay magníficos gestores de empresas privadas con éxito contrastado. Y todos, sin excepción, vibran con la selección española. No se es menos de la selección por ser del Betis o del Madrid o del Barcelona, o del Sevilla o del Atlético de Madrid… ¿Se imaginan Ustedes al presidente de un club de fútbol, por ejemplo, diciéndoles a sus jugadores que no cuenten en el campo con los jugadores de otros equipos que están en la misma selección nacional? Pues eso.

Es momento de elevar el nivel de la política que se hace y también de la que se admite que se haga

Por favor, que impere la profesionalidad y la seriedad en el manejo de nuestros intereses. Todavía estoy perplejo con el énfasis, energía e interés que ponen unos políticos en negarle a los otros el mérito del cambio de tendencia o la responsabilidad sobre la situación. Como si todo no estuviese razonablemente entendido por los dueños de la empresa (los votantes y pagadores de impuestos). Parece que aquí lo importante es si el cambio en la situación se debe a este Gobierno o al Banco Central Europeo, que “mire usté” –gran frase de casi dos palabras de cualqueira de nuestros políticos que anuncia un comentario despectivo– a mí me da lo mismo, que sigo con los impuestos al cuello, y exijo saber qué van a hacer los “Mire Usté” para usar mejor nuestros dineros, y pedir algo menos. Luego ya en sus partidos políticos, que hagan lo que más les apetezca, pero con los recursos de sus militantes y simpatizantes. Pero los “Mire Usté” deberían enterarse de una vez que la gestión de la cosa pública es algo serio, que cuesta mucho mucho dinero y donde de verdadera preocupación deben ser los ciudadanos y no los políticos entre ellos. También es justo decir que hay muchos políticos de baja o nula exposición mediática que se ocupan de los ciudadanos y sus intereses como es debido, además por vocación y sin retribución. Y hay muchísimos funcionarios públicos cuya tarea a veces toma tintes épicos al comparar lo que consiguen con los medios con que cuentan.

Hace poco leí que los ciudadanos confían más en las empresas (distinto de los empresarios) que en los políticos. Si esto es así, a lo mejor ha ocurrido que el gobierno en las empresas funciona mejor que la forma de gobernar la Administración. Y si funciona mejor es porque los criterios que utilizan los dirigentes de las empresas, sean estos dirigentes empresariales o laborales, y la forma de interactuar entre ellos funciona. Porque todos saben muy directamente lo que cuesta y significa generar ingresos y estar pendientes, día a día, de la valoración que hagan los clientes y el mercado. Lo malo es que en política las valoraciones vienen cada 4 años y tienen que pasar cosas muy serias durante mucho tiempo para que no dé tiempo a borrar memorias en el año pre-electoral. Y si probamos a aplicar criterios empresariales, ¿“mire Usté”? Yo creo que es momento de elevar el nivel de la política que se hace, y también, de una vez, de la que se admite que se haga.

Sergio Redondo Serrano es secretario general de Coca-Cola Iberia.

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