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Más capital extranjero y más operaciones corporativas

Logo del euro en la sede del BCE
Logo del euro en la sede del BCE

Los bancos han pasado ya el trance de la presentación de resultados anuales. Todos han obtenido beneficios, pero sin deslumbrar. La crisis sigue haciendo mella en los balances de las entidades financieras.

 Es curioso cómo cada entidad intenta camuflar sus debilidades con trucos de contabilidad y presentan unos resultados difícilmente comparables, ya que para los mismos conceptos existen varias formas, o aplican distintas fórmulas que hacen muy complicado contrastar uno con otro.

Una de las últimas tendencias que han comenzado a aplicar algunos bancos es hallar la tasa de morosidad sobre su riesgo total y no como parecía lo lógico, sobre el crédito. La conclusión es que sobre el riesgo la tasa es, por lo general, muy inferior.

Una vez publicados los resultados de 2013 de la banca, estas firmas siguen pendientes de sus cuentas del pasado ejercicio. Serán las que el Banco Central Europeo (BCE) y la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) tomarán de referencia para realizar la revisión de la calidad de activos de la banca, conocida también como AQR (Asset Quality Review), y posteriormente los test de estrés.

De momento, habrá novedades sobre las mismas pruebas llevadas a cabo por los supervisores europeos en ejercicios anteriores. Pero una que es significativa es que no solo se analizarán las carteras de España para la banca nacional, también se examinarán las carteras internacionales de las entidades con presencia en varios países. Este es el caso de BBVA y Santander, sobre todo, que tendrán que pasar también por un análisis de sus filiales, principalmente latinoamericanas, algo que no había sucedido el pasado año.

Mientras las firmas financieras se preparan para pasar con holgura estas pruebas, la reestructuración del sistema financiero español parece que da sus últimos coletazos, aunque sean todavía fuertes.

Ahora les toca el turno a las cooperativas de crédito. Alguno de estos grupos ya ha comenzado a reestructurarse. El caso más destacado ha sido el de Cajamar, la primera cooperativa del país. Tras una muy fuerte expansión ha cerrado oficinas, ha absorbido distintas cajas rurales, ha creado un SIP o fusión virtual con otras tantas –lo que les permite mantener sus marcas en sus zonas– y desde el pasado 28 de enero cuenta con un banco, creado entre todas las rurales que están en la órbita de la almeriense.

El Banco de Crédito Social y Cooperativo (BCSC) tiene como principal accionista a Cajamar, con más del 80% de su capital, y aunque no crea un precedente en el sector (ya existe desde 1990 el Banco Cooperativo Español perteneciente también a varias cajas rurales), sí puede crear tendencia.

Cajamar ha sido desde hace más de dos décadas pionera dentro del sector de las cooperativas. Y ahora su objetivo es buscar un socio internacional al que daría entrada en el capital del banco. Es pura teoría, pero el proyecto está, según explican fuentes financieras.

Y mientras la firma almeriense hace planes de futuro para internacionalizar su capital, otra entidad, pero esta sí es extranjera, el fondo de inversión estadounidense Apollo, sigue buscando inversiones en España. Considera que cuanto más conoce el país más oportunidades de negocio encuentra, además de comprobar la mejora de la economía.

Un sector en el que ha puesto el ojo este fondo es en el asegurador. Antes lo hizo en el bancario, con la compra de Evo Banco, y en el inmobiliario, con la adquisición de la plataforma Altamira.

Y es que el sector asegurador, como el de las cooperativas, también está en pleno proceso de reestructuración, según explican los expertos. Consideran que es un mercado aún atomizado, en el que las ventas de compañías será un fenómeno habitual en los próximos meses.

Las gestoras también necesitan, según varios expertos, una depuración. Aquellas que administren menos de 1.000 millones de euros “deberían desaparecer”, opina un conocido e influyente director general de una de las principales firmas españolas.

Pese a la opinable eliminación de las firmas que gestionen menos de 1.000 millones, las gestoras están de moda. Tras el aletargo mortal de los depósitos por parte de los bancos, estas mismas entidades financieras quieren centrar su negocio en los fondos de inversión, seguros y pensiones. Los bajos tipos de interés han dado definitivamente la puntilla a los depósitos, muy costosos para la banca, aunque se han servido durante años de ellos para captar clientes y financiarse a falta de otras vías.

En este momento imperan las comisiones, y son la gestión de fondos, planes de pensiones y seguros los que más beneficios aportan al banco por ese lado.

Otra tendencia que va a marcar la gestión de la banca este año y futuros será, y ahora parece que sí, la tecnología. Varios bancos tienen en marcha proyectos para agilizar y abaratar su operativa y costes. Alguno de ellos quiere batir récord. Que un cliente abra una cuenta nueva en un banco en menos de cinco minutos. Otros apuestan por la gestión online.

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