La empresa se aproxima al concurso

Confirmado: Codere no puede hacer frente al vencimiento de la línea de crédito

Confirmado: Codere no puede hacer frente al vencimiento de la línea de crédito

Era de esperar. La imposibilidad de llegar a un acuerdo con los bonistas ha impedido a la compañía prorrogar la línea de crédito de 127 millones que mantiene con los fondos GSO y Canyon, según el hecho relevante enviado a la CNMV. La condición para ampliar su vencimiento hasta el 15 de abril era que la empresa y al menos el 50% pactaran un plan de reestructuración, pero las posturas entre ambas partes han estado muy alejadas desde el primer momento. De las nueve propuestas que existían sobre la mesa, ninguna ha conseguido unificar los criterios de la empresa y los acreedores.

A partir ahora la compañía y sus acreedores continuarán enfrascados en un proceso de negociación que permita de una vez por todas firmar un pacto y escapara al concurso de acreedores. Como fecha tope, y en virtud de la solicitud del preconcurso efectuada el 2 de enero, la empresa dispone hasta el 2 de mayo para solicitar el concurso. No obstante, fuentes próximas a la compañía no descartan que el proceso se acelere si los bonistas y los acreedores ejecutan sus garantías.

La línea que defiende la empresa sigue siendo la misma: una moratoria de tres años en el pago de los intereses de la deuda y bajo ningún concepto estarían dispuestos a apoyar una propuesta que incluya el canje de deuda por capital.

Por su parte, los bonistas que califican su alternativa de generosa pasa por la inyección de 400 millones de liquidez (200 millones en concepto de préstamo y otros 200 para subscribir una ampliación de capital. A ello hay que sumarle una quita próxima a los 350 millones y la concesión de entre el 15% y el 20% del capital de la empresa a la familia Martínez Sampedro. Los bonistas se comprometen a mantener la gestión actual.

Los Martínez Sampedro disponen hasta la fecha del 68% del capital, pero de manera directa solo disponen del 14%. El resto lo tienen transferido a la sociedad Masampe. En la propuesta presentada por los bonistas, agrupados bajo la representación de la firma Houlihan Lokey, esta sociedad desaparecería pues según fuentes próximas a la negociación se trata de una sociedad quebrada.

Fuentes próximas a la negociación consideran que la propuesta de los bonistas es inaceptable tanto desde el punto de vista legal como desde el punto de vista económico. En la vertiente legal los acreedores exigen al consejo que cometa fraude de ley pues, según las mimas fuentes, les obliga a tomar una decisión sin tener en cuenta a la junta general de accionistas. Incluso en el caso de que la votación de votación no diera su visto bueno a la propuesta le obliga a aceptarla.A ello hay que sumarle la dilución a la que se enfrenta el accionistas minoritario.

Desde la vertiente económica, el problema de Codere no pasa por precisar una inyección de liquidez, sino por una moratoria de los intereses, que según indican es su verdadero problema.De los 250 millones de ebitda, cerca la mitad tendría que dedicarse a los intereses.

La batalla de los fondos buitre

Aunque la mayor parte de la deuda que acumula Codere es con los bonistas (hasta 1.000 millones), la empresa ha centrado su defensa en la praxis de los fondos buitre. Se trata de GSO y Canyon, los mismo que en junio de 2013 adquirieron a BBVA, Credit Suisse y Barclays la línea de crédito sénior por importe de 100 millones. Fuentes próximas a la compañía señalan que la venta de la deuda se hizo sin comunicación a la empresa. No obstante, ante el inminente vencimiento Codere informó a la CNMV que había dado su consentimiento “para la cesión de su posición en favor de Canyon y diversos fondos gestionados por GSO”.

Fuentes cercanas a la empresa señalan que los fondos aprovecharon el vencimiento de las condiciones para imponer las suyas propias. La compañía, que a comienzos de enero tendría que haber abonado los 127 millones de euros, consiguió el aplazamiento que hoy ha vencido. Se trata así del segundo default que efectúa la empresa. El primero ellos fue el 15 de enero cuando anunció que dejaba de pagar los intereses a sus bonistas (un total de 31 millones)

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