Editorial

Un problema serio de asimetría

El informe que acaba de publicar Hacienda sobre la evolución del cumplimiento del objetivo de déficit fiscal en las comunidades autónomas vuelve a dibujar un mapa de España asimétrico y articulado en torno a dos velocidades. Según el informe, Cataluña, Andalucía, la Comunidad Valenciana y Murcia muestran un riesgo elevado de rebasar el objetivo de saneamiento marcado en 2013. Las cuatro regiones –más Baleares– forman parte del grupo que incumplió el umbral previsto en 2012, razón por la cual fueron obligadas aprobar un plan económico-financiero que evitase otro mal cierre en 2013. A la vista de la información de Hacienda, que analiza la evolución de las cuentas de esas comunidades hasta el tercer trimestre, los números continúan sin cuadrar y el riesgo de que en el cierre del año que acabamos de finalizar se rebase el objetivo de estabilidad es muy alto. Solo en el caso de Baleares todo apunta a que las medidas que la región puso en marcha para sanear sus cuentas “son compatibles” con la consecución del objetivo.

La situación de las otras cuatro comunidades no es la misma. Andalucía –cuyos números rojos hasta noviembre ascendieron al 1,13% frente a un umbral del 1,58%– tiene algunas posibilidades de aprobar a última ahora. Una posibilidad que resulta más que improbable en el caso de la comunidad catalana (1,96% frente a un objetivo del 1,58%), la murciana (2,19% frente a a 1,59%) o la valenciana (2,01% frente a 1,6%). Hay otras regiones –es el caso de Galicia y de Madrid– que no han tenido que adoptar un plan económico financiero, pero que ofrecen también un alto riesgo de sobrepasar sus respectivos umbrales.

Lo primero que hay que recordar respecto a esta radiografía de incumplimientos es que no se puede atribuir a un efecto sorpresa. Más allá de la propia vigilancia presupuestaria en cada comunidad, Hacienda ha emitido varias alertas a lo largo de 2013 sobre el peligroso rumbo que seguían los números de las regiones de mayor riesgo. Buena parte de la reducción de gastos que esperaban esos Gobiernos procedía de la enajenación de unas inversiones que no se han materializado, lo que demuestra tanto la ineficacia de la medida como la necesidad de adoptar otras soluciones más drásticas e ingratas, como es el caso de los recortes. A la problemática que supone un país en el que unas regiones cumplen con sus compromisos y otras no, se unen advertencias como la que se desprende de un estudio elaborado por expertos de Funcas, que asegura que en 2013 España no ha reducido ni una décima su déficit fiscal. Si esa afirmación se confirma de forma oficial estaremos ante las consecuencias de una relajación en la política de austeridad fiscal. Ello constituiría un serio problema para España y un paso atrás en materia de política presupuestaria y, por tanto, mucho que perder.

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