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Sochi, una ciudad-balneario entre montañas y el mar Negro

La localidad es uno de los destinos preferidos por los rusos más pudientes

Vive de cara al mar Negro, con la imponente cordillera del Gran Cáucaso

Sochi, una ciudad-balneario entre montañas y el mar Negro

Todas las miradas de los amantes de los deportes se centrarán desde el 7 hasta el 23 de febrero en Sochi, una de las urbes más pujantes –y desconocidas por el gran público– de la Federación Rusa. El enclave en el que se ubica la ciudad-balneario, distintivo que destaca a las ciudades independientes fundadas por Rusia a orillas del mar Negro a finales del siglo XIX, es de una gran belleza. Apenas hay distancia entre la larga y calmada costa del mar Negro y la agreste cordillera del Gran Cáucaso, la barrera natural que ha separado durante siglos el expansionismo ruso del otomano, albergando numerosos conflictos bélicos.

Sochi es hoy una ciudad moderna, que encaja bien en la nueva identidad internacional que promueve Rusia de sí misma: una localidad en la que quienes busquen lujo lo van a encontrar. Lo primero que deberán decidir quienes quieran disfrutar sin límites de los Juegos Olímpicos de Invierno es si se hospedan en un hotel de costa o de montaña. Aunque apenas 20 kilómetros separan el nivel del mar de los 1.500 metros de altura, quienes opten por estar cerca de las cumbres quedarán alejados del bullicio de la ciudad. El casco urbano discurre a lo largo de la costa, adentrándose lo justo tierra adentro. La Gran Sochi (la ciudad más los pueblos de los alrededores) se extiende de hecho a lo largo de 146 km, convirtiéndola en la segunda área metropolitana más larga del mundo. Eso se debe a que los colonos rusos que llegaron en el siglo XIX se interesaron solo por asegurar el litoral, de interés estratégico para la Armada Imperial.

Esta decisión ha condicionado todo el desarrollo urbanístico de la zona. La mayoría de hoteles de nivel están apostados de cara al litoral. Es el caso del Rodina Grand Hotel & Spa, uno de los más exclusivos de la ciudad. Ubicado en una boscosa colina, fue diseñado en 1946 como un hospital para tratar a heridos de guerra. Con el tiempo acabó transformándose en un lujoso centro vacacional para la nomenklatura soviética. Hoy consta de 22 habitaciones y 18 suites de diversas categorías. La tarifa más barata, fuera de temporada, se eleva hasta los 300 euros por persona y noche.

Quienes prefieran estar rodeados de monte y nieve pueden optar por el Grand Hotel Polyana, un cinco estrellas levantado en pleno Parque Natural de Sochi. Además de un completo spa (atributo que no falta en ningún hotel de la ciudad-balneario), los huéspedes de este lujoso complejo, que recuerda por estética a los que frecuentaba el James Bond encarnado por Roger Moore, pueden salir a las pistas con los esquís puestos. Pero el auténtico atractivo de este hotel está en sus villas: refugios de montaña de 200 m2 equipados a todo lujo para el disfrute de sus privilegiados clientes. Su precio: unos 2.000 euros por noche.

Sochi destaca principalmente por su paisaje. Las Cascadas de Agura, situadas a las afueras de la ciudad y a las que se accede tras una caminata de 15 km, y el Parque Natural de Sochi, que comprende 2.000 km2, son de visita obligada. En la ciudad, el Jardín botánico de Dendrary y el museo dedicado al actor y compositor ruso Vladimir Vysotsk, personaje ilustre de la zona, son dos buenas opciones.

Los restaurantes de alta gama apuestan en su mayoría por cocina europea o japonesa. Quienes quieran sumergirse en la regional, a base de pescado y marisco, pueden probar en el Sinee More... siempre que estén dispuestos a gastarse el dinero. Tienen en carta vinos de hasta 5.000 euros.

Turkish Airlines tiene el vuelo más rápido hasta Sochi: siete horas de viaje con escala en Estambul. También operan desde Madrid Lufthansa, British Airways y Aeroflot. Los pasajes rondan los 500 euros, precios que subirán a medida que se acerquen los Juegos.

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