Los expertos desaconsejan estos fondos que simulan garantía

Rentabilidad objetivo: las apariencias engañan

Rentabilidad objetivo: las apariencias engañan

Tras años en los que los garantizados han sido los productos que más llamaban la atención de este tipo de ahorrador, los fondos de rentabilidad objetivo han tomado el relevo, convirtiéndose en la categoría que más captaciones logra, gracias, en buena parte, a que las entidades están recomendando el traslado de uno a otro después de que las gestoras hayan visto que la garantía tiene un coste elevado y en el actual escenario del mercado de deuda es cada vez más difícil construir carteras con una rentabilidad atractiva.

Sin embargo, este tipo de productos ha despertado numerosos recelos. Ya la CNMV exigió este verano a las entidades comercializadoras que especifiquen claramente que no están asegurados la rentabilidad ni el capital invertido.

Y es que “la expresión rentabilidad objetivo puede dar lugar a confusiones”, indica Paula Mercado, directora de análisis de VDOS, “Es un nivel de rendimiento que el gestor se propone alcanzar, pero que en ningún caso está garantizado. Es importante tener esto en cuenta a la hora de tomar la decisión de suscribirlos”.

Para Javier Flores, responsable del servicio de estudios y análisis de Asinver, no hay duda: “Nuevamente las entidades están utilizando la engañosa denominación comercial de un producto de inversión para colocarlo entre los clientes en su exclusivo interés, amparados en un alto grado de confianza en la relación, como demuestra el hecho de que una parte muy importante de las entradas de dinero en estos fondos procede de depósitos y fondos garantizados”.

La CNMV obliga a indicar que no está asegurada ni rentabilidad ni capital

“El éxito de estos fondos tiene más que ver con la afición de las entidades bancarias por colocar productos de elevada comisión y bajo coste de gestión del producto que con sus características reales”, sentencia Flores.

Víctor Alvargonzález, director de inversiones de Tressis, también cree que “para el banco son como los garantizados: un chollo. Mucha comisión y poco trabajo. Hacer una cartera a vencimiento solo supone cierto trabajo al inicio, pero la entidad cobra comisión de gestión todos los años (y de depósito, entre otros) por realizar una gestión totalmente pasiva”.

Además, según explica José María Luna, director de análisis financiero y estrategia de Profim, el cliente no es consciente de los riesgos que está asumiendo si, por ejemplo, “a lo largo de la vida del fondo algún emisor tiene algún evento de crédito. Si deja de pagar intereses o no puede hacer frente al principal, el partícipe, al final del vencimiento del fondo, no lograría la rentabilidad marcada como objetivo y podría perder, incluso, parte de lo invertido”.

Las cifras

23.000 millones de euros es el volumen de entradas netas en fondos de inversión registradas en España a lo largo de 2003.

822 millones de euros es la cantidad a la que ascienden las captaciones netas en diciembre de los fondos con objetivo de rentabilidad.

¿Y en cuanto a la rentabilidad? ¿Es mayor que en los garantizados? “Así debería ser”, indica Luna, ya que aquí “hay una mayor libertad a la hora de estructurar la cartera. Pueden invertir tanto en deuda pública como privada nacional e internacional y con distintas calificaciones crediticias, lo cual, en la actual situación de tipos de interés, también les permite marcarse como rentabilidad objetivo un porcentaje algo más elevado que el fijado en el garantizado, cuyo rendimiento final depende más de los tipos que ofrezca la deuda pública, base fundamental de sus carteras”.

No obstante, el experto de Profim cree que hay alternativas en el mercado que cuentan con un mayor potencial de revalorización y una mayor liquidez y cuyo perfil de riesgo es similar o inferior al de este tipo de productos.

“No los recomendaría ahora a nadie”, reconoce Alvargonzález. “Fueron una opción muy interesante los primeros, los que salieron hace unos años, que cogían tipos de interés y cupones elevados y ofrecían, por lo tanto, objetivos interesantes. En cambio, los de ahora tienen objetivos modestos y podría incluso incurrirse en un coste de oportunidad si dentro de unos años subieran los tipos de interés”.

Triunfadores dentro de la buena racha general del sector

Siguen los datos positivos. En 2013, el volumen de entradas netas en fondos de inversión ha superado los 23.000 millones de euros, registrando flujos netos positivos en casi todas las categorías.

Dentro de estas, han destacado durante el año los fondos de rentabilidad objetivo y los de renta fija a corto plazo. Entre ambos han logrado captar casi 17.200 millones de euros.

En sentido contrario, las categorías más penalizadas han sido los garantizados, tanto de rendimiento fijo como variable, cuyos reembolsos han ascendido a 5.567 millones de euros.

Una evolución que se ha confirmado con los datos de diciembre, mes en el que los fondos con objetivo de rentabilidad lideraron el ranking de captaciones, con entradas netas de 822 millones de euros.

Por productos individuales, y según datos facilitados por VDOS, el que más patrimonio ha captado desde su lanzamiento, en mayo de 2009, es el Foncaixa Objetivo Octubre 2014, que suma 164 millones de euros.

De los lanzados en 2013, el Santander Renta Variable Objetivo España es el que acumula más patrimonio, con 65 millones. Si lo que miramos es el rendimiento obtenido, el Foncaixa Objetivo Ibex obtiene un rendimiento del 13,26% durante el año pasado.

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