El aumento responde a un 'descuido'

Hacienda subirá al 21% la retención por dividendos en Sociedades

El incremento se aprobará previsiblemente en el próximo Consejo de Ministros

La subida al 21% de la retención en el IRPF por dividendos cobrados sí se prorrogó

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

Un descuido. El Gobierno de Marino Rajoy aprobó en diciembre de 2011 un real decreto por el que elevaba para los ejercicios 2012 y 2013 el IRPF, el IBI o la retención sobre el capital mobiliario para empresas y particulares. Estos incrementos tributarios se prorrogaron en su conjunto para este año, sin embargo, Hacienda se olvidó de renovar el artículo que elevó del 19% al 21% la retención que se aplica sobre los dividendos e intereses en el impuesto sobre sociedades.

Así, a día de hoy, las empresas deberían sufrir una retención del 19% por los dividendos o intereses cobrados frente al 21% que se aplica a las personas físicas. Fuentes de Hacienda reconocen que se trata de un error e indican que en breve se solventará. El Ejecutivo está esperando la aprobación de un real decreto que permita incluir una disposición para subsanar el descuido. Previsiblemente, el Consejo de Ministros del viernes incorporará el incremento del 19% al 21% de las retenciones de capital mobiliario en el impuesto sobre sociedades.

Sin embargo, durante las primeras tres semanas del nuevo año, empresas del Ibex como Santander, Iberdrola, Endesa, Bankinter, Gas Natural o Red Eléctrica han distribuido dividendos y, en principio, el tipo de retención aplicable debería haber sido del 19% cuando el cobrador fuera otra empresa. Luis del Amo, secretario técnico del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), señala que los bancos –que actúan de intermediarios– han seguido aplicando un tipo de retención del 21%, aunque según la ley vigente el porcentaje debería ser del 19%.
Hacienda está estudiando la forma de deshacer el embrollo causando los mínimos perjuicios posibles. En principio, el incremento del tipo de retención del 19% al 21% que aprobará el Gobierno en breve se aplicará con carácter retroactivo desde enero de este año. Ello evitará problemas para las entidades bancarias, que han seguido aplicando el tipo del 21%. Sin embargo, ¿qué sucede con aquellos pagadores que han seguido la ley al pie de la letra y, por lo tanto, han retenido al 19%? La respuesta no está clara. Fuentes de la Agencia Tributaria aseguran que su intención es evitar papeleo burocrático.
En cualquier caso, un contribuyente abona los mismos impuestos con independencia del tipo de retención que sufra. Cuanto mayor sea el porcentaje retenido, menor será el resultado a pagar en el momento de presentar la declaración. Y viceversa. Un tipo de retención elevado sí tiene un coste financiero, en la medida en que el contribuyente se ve obligado a adelantar más dinero a Hacienda.

En principio, la mayoría de incrementos tributarios que se han prorrogado a este año deberían anularse a partir de 2015. Es el caso del aumento del IRPF, que entró en vigor en 2012 y supuso elevar hasta siete puntos la tarifa del impuesto. También se prorrogó el aumento en la parte del ahorro del impuesto sobre la renta. La tributación para los primeros 6.000 euros de plusvalía pasó en 2012 del 19% al 21%, entre 6.000 euros y 24.000 euros se fijó un gravamen del 25% y, a partir de ese nivel, se estableció un tipo del 27%.

La subida quedará revertida, al menos eso defiende hasta el momento Hacienda, cuando se apruebe la reforma fiscal, prevista para antes del verano de este año. La idea del Ejecutivo es rebajar los impuestos a las rentas salariales y del ahorro. Aunque se mantendrá la penalización actual para las pluvalías obtenidas en menos de un año, una medida que aprobó el Gobierno el año anterior.

A diferencia del IRPF, el aumento del IBI, el tributo que pagan los propietarios de viviendas y edificios, se ha prorrogado para 2014 y también para 2015. Supone una decisión que beneficia a los ayuntamientos, encargados de recaudar este impuesto y que aporta 1.000 millones adicionales a las arcas municipales. El aumento del IBI aprobado por el Gobierno contribuyó a que la Administración local registrara un superávit del 0,22% del PIB en 2012. Hacienda confía en que este saldo positivo se duplicó en 2013.

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