Secretos de despacho

Zinc Shower comparte espacio y creatividad

Andrés Lomander emprende desde una oficina de ‘coworking’

Gestiona la compañía que organiza el festival de las industrias creativas y culturales, Zinc Shower

Zinc Shower comparte espacio y creatividad

Andrés Lomander es un emprendedor. Pero no uno al que le gusta trabajar en aislamiento. Desde el espacio de coworking Utopic_Us (un edificio donde autónomos y pequeños empresarios comparten lugar de trabajo), lidera Zinc Shower, compañía que fundó junto a su socio Rafael de Ramón en 2012 con el propósito de gestionar el festival homónimo. Un evento que entre el 23 y el 25 de mayo atraerá por segundo año a las industrias creativas y culturales de España.

La idea es que los inversores vean que las industrias creativas pueden ser altamente rentables”

Este madrileño nacido hace 44 años trabaja junto con Rafael de Ramón y otra socia, Sara Magán, para que el festival refuerce en su segunda edición los vínculos entre creadores e inversores. “Hemos pedido al British Council que nos traiga a algún inversor. La idea es quitar miedos, para que el público vea que las industrias creativas pueden ser altamente rentables, como es el caso de la creación de videojuegos”.

Zinc Shower comparte espacio y creatividad

Pero las acciones no se limitan solo a esto. “Hablamos con el Icex e Invest in Spain para que traigan inversores internacionales. Y queremos que la Asociación Europea de Business Angels (Aeban) y la Comunidad Valenciana de Business Angels (CvBan) también nos ayuden”. La intención es superar los 70 del año anterior y mejorar el atractivo del sector.

Porque este sector no se limita solo a la creación cultural. Encuentra aplicaciones en el resto de la economía: “El año pasado había muchos proyectos de digitalización para la industria editorial. También gente que emplea los nuevos canales móviles para la publicidad”. Zinc Shower acogerá proyectos de empresa hasta el 17 de marzo. Después se escogerán los 100 mejores para que expongan en el espacio Matadero Madrid. Un lugar en el que emprendedores e inversores entran en contacto.

Compartir lugar de trabajo te resta privacidad, pero te aporta un gran aprendizaje”

Como en el entorno donde trabaja Lomander, que destila creatividad y sencillez. En el número 5 de la madrileña calle de Duque de Rivas, una pantalla de vídeo da la bienvenida al visitante al reflejar sus movimientos, como si de un espejo se tratara. Una vez en el interior del recinto, varias mesas de trabajo se suceden dentro de una ancha sala. Un espacio diáfano, sin compartimentos. Un cartel indica la ubicación de cada empresa. En una esquina, un logotipo de Zinc Shower. En otra, el de otro proyecto. Pero nada más. Más que un lugar de trabajo, parece una plaza pública en la que los mercaderes intercambian ideas, planes...

Lomander confirma esta opinión. Y tiene motivos para pensar así. Este emprendedor, formado en Icade y la escuela de negocios ESIC, ha trabajado como consultor para empresas del sector de las telecomunicaciones y tiene claro que el ambiente de trabajo de una gran empresa es más individual, más competitivo. Menos dado a compartir. “En un espacio de coworking hay una mayor apertura de las personas. Hay alguien que te puede dar un negocio y otras personas con las que puedes ir a comer y conocer qué es lo que hacen, aprender muchas cosas útiles. Gente a la que consultas cosas de marketing... Se crea una comunidad”.

Otra ventaja: un entorno de trabajo más agradable. Porque, después de todo, cada uno se dedica a su proyecto. “Como no es la misma empresa, no hay ninguna movida [se ríe]. La gente está abierta a contarte lo que hace”.

¿Inconvenientes? Tal vez la falta de privacidad. Aunque “la gente que viene aquí llega con otra onda”. A compartir proyectos y redes de trabajo. Es la misma idea que preside Zinc Shower. Un evento que pretende ser un faro de actividad para las empresas del sector cultural. Una industria que Andrés ve poco valorada en España, pese al potencial que encierra el país: “No nos damos cuenta de lo potente que es España en creatividad. Los italianos lo destacan mejor, como en el sector de la moda de Milán. Hay inversores que invierten en estos proyectos y sacan rentabilidad”.

Una rutina flexible

Un objeto, aparentemente discreto, preside la mesa de trabajo de Lomander. Se trata de un cuenco de fruta, del que este emprendedor toma sabrosas peras entre comidas. “Es cuestión de coger la costumbre. Una vez te adaptas, es lo mejor”. Un detalle que simboliza la combinación de rutina e imprevisibilidad del trabajo de este emprendedor.
Lomander se confiesa un hombre de costumbres fijas. “Necesito tener una rutina. Por la mañana llevo a mis hijos al colegio y vengo aquí. Esto es mi oficina”.
Aunque no todo está encorsetado. Cada jueves mantiene encuentros formales junto con los dos socios con los que trabaja en Utopic_Us para diseñar Zinc Shower, pero reconoce que “somos poco de reunirnos. En los temas de comunicación tomamos decisiones sobre la marcha”.
Lo que importa en un entorno de coworking es alcanzar los objetivos que el emprendedor se propone. Y, especialmente, la creatividad. Sobre todo cuando las nuevas tecnologías permiten trabajar en casi cualquier sitio. “Si un día tengo una reunión que me pilla lejos, también me quedo en casa. Me gusta la libertad de trabajar así... Hoy en día no necesitas tener cosas en carpetas”. Para muestra, un botón. Dos pilas de libros y libretas a la derecha de la mesa son el único testimonio del modo de trabajar analógico.

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