El metal precioso registró en 2013 su mayor caída en 33 años

El oro pierde su esplendor por la mejora de la economía global

El oro pierde su esplendor por la mejora de la economía global
Reuters

El oro perdió parte de su brillo el año pasado. Los inversores internacionales apretaron en 2013 el botón de risk on. Volvía así el apetito por los activos con riesgo, la economía global dejaba atrás la Gran Recesión y el principal perjudicado por este nuevo entorno de mercado ha sido el oro. El activo refugio por excelencia cuando la economía se pone fea ha registrado en el ejercicio que acaba de terminar su mayor caída en 33 años –al perder los lingotes dorados un 28% de su valor, hasta los 1.205 dólares–. Para encontrar un desplome mayor hay que remontarse a 1981, cuando se pagaba por el lingote 397 dólares y Osama Bin Laden era el principal aliado de Estados Unidos en Afganistán.

El oro alcanzó su máximo histórico de valoración en septiembre de 2011, en plena efervescencia de la crisis de deuda de la zona euro, cuando llegó a pagarse 1.900 dólares por lingote. Durante 2012, la cotización de este metal precioso aflojó, pero logró mantenerse en niveles altos, por encima de los 1.600 dólares, gracias en buena medida a la generalización de la compra de oro a través de fondos cotizados (ETF).

El desplome llegó en la primavera de 2013. Los mensajes sobre el calentamiento de este tipo de activos llevaban meses repitiéndose. Muchos analistas achacaban su alto valor a la entrada de especuladores y, el 16 de abril, el oro registró su mayor caída diaria en 33 años, perdiendo el lingote 120 dólares en una sola sesión, hasta cotizarse a 1.370 dólares. Aunque en los meses posteriores logró recuperar algo de terreno, ha acabado el último trimestre en caída libre, hasta los 1.200 dólares por lingote, un nivel al que no cotizaba desde hacía tres años y medio.

Adiós a la fiebre de las materias primas

“Lo que ha pasado en los últimos tiempos es que los inversores tienen la percepción de que las materias primas están pasadas de moda, y que donde hay que estar ahora es en renta variable”, explica a Reuters Peter Fertig, Quantitative Commodity Research. 

“Con el contexto actual de baja inflación, hay más presión para que el oro siga cayendo, al menos mientras se mantenga la solidez de la recuperación de los mercados bursátiles”, comenta este experto. Este activo se ha visto habitualmente como un buen antídoto contra las subidas de precios.

Aunque el desplome del oro en 2013 ha sido sonoro, hay que recordar que el metal precioso había acumulado 12 años consecutivos de subidas, algo que muy pocos activos en el mundo han logrado. El super ciclo del oro comenzó en 2000, cuando el lingote se cambiaba a 272 dólares, y en ese periodo protagonizó una revalorización del 515%.

En 2009 y 2010 se exacerbó la entrada de inversores en fondos que invierten en oro, que trataban de preservar su capital de las caídas generalizadas en los mercados bursátiles de todo el mundo. El primero de esos dos ejercicios el metal subió un 24,3% y el segundo un 29,5%

Uno de los principales catalizadores del cambio de tendencia fue el anuncio por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos de que en 2013 empezaría a limitar su política monetaria expansiva y a reducir las compras de bonos y activos. Aunque el paso definitivo se produjo en diciembre y fue muy prudente, el simple anuncio hizo que los inversores empezaran a atisbar la estabilización de los mercados financieros y la vuelta de las rentabilidades de la deuda pública de los países más seguros a unos niveles más altos, con lo que el oro perdía brillo como activo refugio frente a la deuda de Estados Unidos o la alemana.

A medida que la retirada de estímulos (conocido como tapering) se vaya afianzando durante el ejercicio que ahora comienza, es posible que la cotización de los lingotes vuelva a sufrir nuevas correcciones.

Uno de los factores que permitirá compensar el efecto de la normalización de las políticas monetarias de los bancos centrales será la recuperación de la demanda de oro físico en Asia, especialmente en China, que se ha convertido en el mayor comprador mundial.

Una suerte muy pareja al oro han corrido otros metales preciosos. La plata perdió en 2013 el 35% de su valor, hasta intercambiarse a menos de 20 dólares el lingote. Mientras tanto, el platino se dejaba cerca de un 12%.

Primera caída de las materias primas en un lustro

M. M. M.

Por primera vez en cinco años, las materias primas han registrado una caída de sus valoraciones, en buena medida porque la oferta de productos como el maíz, el azúcar o el níquel ha superado a la demanda. También ha sido clave la paulatina pérdida de confianza de los inversores internacionales en los metales preciosos como valor refugio.

El índice de precios S&P GSCI, que monitoriza la evolución de 24 de los materiales más vendidos en los mercados mundiales, ha registrado una caída cercana al 2% en el conjunto de 2013. La mayor caída de todas las materias primas la ha registrado el maíz, cuyo precio ha caído un 38,4%, seguido de la plata (-35,5%) y el oro (-28%).

Los fondos de inversión que apostaron por este tipo de activos habrían perdido 88.000 millones de euros de valor en los 11 primeros meses del año, hasta los 332.000 millones de euros, de acuerdo con cálculos de Barclays.
Durante la última década, los precios de la mayor parte de las materias primas han duplicado su valor, impulsados en buena medida por la fuerte demanda de la pujante economía China. Una vez que el crecimiento de este último país se ha frenado, el conocido como super ciclo de las materias primas ha llegado a su fin, según la mayoría de analistas.

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