Editorial

Luz para el precio de la luz

La rocambolesca historia de la fijación de las tarifas eléctricas firmó ayer un nuevo episodio. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) elevó al Gobierno su propuesta para la determinación del precio de la luz. En ella ofrece varios modelos –transitorios– y concluye que la subida debería estar en una horquilla que va del 1,4% al 2,9%, sin contar con el efecto de los denominados peajes, que determina el Ministerio de Industria. Con estas variables en la mano, será el Consejo de Ministros que se celebra hoy el encargado de fijar definitivamente la subida de la luz para los próximos meses. Pero mientras, la sucesión de acontecimientos está dejando un rastro de improvisación nada aconsejable. El Gobierno defiende ahora que el precio de la luz debe ir acorde con la evolución de la economía y del comportamiento de la inflación. Es una tesis válida. Como otras. Lo que no es de recibo es cambiarla con frecuencia, puesto que la credibilidad –y las cuentas de resultados– se resienten. Es perentorio que el Ejecutivo defina su modelo energético al completo. Como lo es que la CNMC aclare si hubo irregularidades en la subasta del 19 de diciembre y que actúe en consecuencia contra los culpables. Si los hay.

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