El presidente del organismo quiere prevenir posibles desvíos
Ramón Álvarez de Miranda, presidente del Tribunal de Cuentas.
Ramón Álvarez de Miranda, presidente del Tribunal de Cuentas.

El Tribunal de Cuentas pide hacer un control "inmediato" del Presupuesto

El presidente del Tribunal de Cuentas, Ramón Álvarez de Miranda, cree que este organismo debería tener control “inmediato” de la ejecución presupuestaria según se va produciendo para poder articular actuaciones “cuasi-preventivas” y prevenir así desviaciones en las diferentes partidas.

En declaraciones a Europa Press, Álvarez de Miranda defiende que debería “replantearse” el papel del Tribunal para darle capacidad de acceder de forma “inmediata” a los datos de ejecución presupuestaria, que actualmente no se produce hasta un año y medio después de terminado el ejercicio, cuando recibe la Cuenta General del Estado.

“Es preciso que el Tribunal de Cuentas tenga conocimiento directo de la situación (presupuestaria), de manera que pueda articular unas actuaciones cuasi-preventivas ante cualquier desviación. Debería replantearse el papel del Tribunal de Cuentas en el control prácticamente inmediato de la ejecución de los presupuestos y de las posibles desviaciones que afecten al cumplimiento del objetivo de estabilidad presupuestaria”, insiste el presidente del organismo fiscalizador.

Acortar plazos de rendición de cuentas

Según explica, el papel que desempeña el Tribunal de Cuentas con los tiempos actuales es un papel “esencial” como órgano de control “a posteriori” de la actividad económico-financiera de las cuentas públicas.

“Es cierto que la Declaración sobre la Cuenta General del Estado se emite más allá de un año y medio después de finalizado el ejercicio al que se refiere, pero ello se debe a que el plazo para su elaboración y presentación llega hasta el 31 de octubre del año siguiente y a la gran complejidad de las comprobaciones que implica la preparación de este documento”, explica.

Así, señala que para que el informe del Tribunal se emita con mayor proximidad a la finalización del ejercicio sería necesario “acortar los plazos” en que la Administración remite sus datos. Y también el tiempo empleado “para el examen y comprobación” de la Declaración por parte del organismo, “sin que ello vaya en detrimento de la calidad de las actuaciones fiscalizadoras”.

La necesidad de ese papel de supervisión económica del Tribunal de Cuentas se fundamenta además porque, según recuerda su presidente, los dos organismos de reciente constitución que colaborarán en el control de las cuentas públicas --la Oficina de Control Presupuestario de las Cortes Generales y la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal-- aún no se encuentran en “pleno funcionamiento”.

Apoyo en la redacción de las cuentas públicas

Además, Álvarez Miranda recuerda que en algunas ocasiones ya se ha planteado la posibilidad de que su departamento tenga una función “de apoyo o consultiva” durante la preparación, por parte del Ministerio de Hacienda, del proyecto de ley de Presupuestos, que se presenta ante el Congreso durante el mes de septiembre.

En el mismo sentido, también se ha puesto sobre la mesa la posible conveniencia de que el Tribunal colaborara con el Gobierno en la preparación de los proyectos de ley que “afectan a sus funciones”. Esta posibilidad, sin embargo, “no está exenta de dificultades”, según reconoce el propio presidente del organismo.

 

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