Editorial

Operación muy simbólica

El Banco Popular dio ayer un significativo paso adelante con el anuncio de una alianza estratégica con la entidad mexicana Bx+ y su principal accionista, la familia Del Valle. El pacto consiste en que el grupo español toma el 24,9% del mexicano por unos 97 millones, mientras que sus socios adquieren en torno al 6% del Popular mediante una ampliación de capital de 450 millones. Cierto es que las dimensiones de la operación no establecen ningún tipo de récord, pero el movimiento en sí está plagado de símbolos. Por una parte, es el primer paso en firme de Popular en el mercado mexicano. Y con una peculiaridad añadida, la intención del grupo que preside Ángel Ron de trasladar e implantar al otro lado del Atlántico su tradicional modelo de negocio bancario centrado en las pymes. El acuerdo anunciado ayer tiene una no menos importante segunda lectura. La confirmación de que los inversores internacionales confían en el Popular –tal y como sucedió en su última gran ampliación de capital– y, por extensión, en el proceso de recuperación que ha emprendido la economía española. La decisión de la familia Del Valle –una gran fortuna mexicana– sucede a las recientemente conocidas del colombiano Jaime Gilinski y el mexicano David Martínez en el Sabadell o la de Bill Gates en FCC

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