Draghi baraja una "barra libre de liquidez" condicionada
El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi (i) sonríe durante una rueda de prensa celebrada en Fráncfort, Alemania, el 5 de diciembre de 2013.
El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi (i) sonríe durante una rueda de prensa celebrada en Fráncfort, Alemania, el 5 de diciembre de 2013. EFE

¿Cómo reactivar el crédito? El arma secreta que se guarda el BCE

No hay duda de que la actuación de los bancos centrales ha sido el bálsamo de los mercados durante la presente crisis. De hecho, el Banco Central Europeo (BCE) ha logrado evitar el colapso financiero y estabilizar la deuda de la periferia europea y las Bolsas.

Pero queda una asignatura pendiente: el crédito. Ni la salvaguarda del euro con el programa de compra de deuda a cambio de un rescate (OMT) –que no ha llegado a activarse- ni las dos subastas de liquidez a largo plazo (LTRO) han conseguido que se abra el grifo del crédito a las empresas y las familias.

Así, desde la institución capitaneada por Mario Draghi se buscan vías para favorecer la llegada del crédito a la economía real. Y una fórmula que el BCE tiene en mente es una nueva LTRO, pero esta vez condicionada al préstamo. Es decir, que solo prestaría dinero a aquellas entidades de la eurozona que se comprometieran a destinarlo a financiación.

En su última reunión de este año, el BCEdejó claras sus intenciones ante un mercado altamente expectante por la posibilidad de que se anunciara este nuevo ‘manguerazo’ de liquidez. “Si hay un nuevo LTRO, nos aseguraremos de que llegue a la economía”, aseguró Draghi. No era la primera vez que lo decía, y de hecho en un sumario de un grupo de análisis del BCE del pasado mes de julio ya se valoraba esta nueva versión de la LTRO como una posible opción para combatir la fragmentación del mercado.

“Varias opciones fueron discutidas como posibles políticas del banco central para contribuir a la reducción de los efectos de la fragmentación, incluyendo la creación de una LTRO especial a tres años”, señala el documento, en el que además se especifica que dicha LTRO funcionaría de manera similar al mecanismo de financiación para préstamos del Banco de Inglaterra (BOE), puesto en marcha en julio de 2012. El texto añade que “se propocionaría financiación más barata a los bancos para un periodo, por ejemplo, de cinco o siete años condicionada a nuevos préstamos a la economía real y posiblemente combinada con garantía sobre los impagos”.

El programa del BOE se centra ahora en estimular el crédito a las pymes (ya no en la concesión de hipotecas) facilitando dinero a buen precio a los bancos para que estos a su vez lo presten a bajo interés. En concreto, los bancos participantes reciben préstamos de hasta el 5% de su stock de préstamos existentes a la economía real, informa el instituo emisor en su página web.

Para José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, “considerando los elevados vencimientos de papel a los que se enfrenta la banca europea en dos años, tendría todo el sentido que el BCE propusiera una medida de este tipo durante el año próximo”, en un contexto de débil recuperación económica e inflación baja.

En su opinión, hay dos posibilidades: que se apruebe la LTRO a plazo respaldada por titulizaciones de crédito, lo que puede generar riesgo de impago que tendría que asumir o bien el BCE, o el Banco Europeo de Inversiones (BEI)o los estados soberanos. Oseguir utilizando como subyacente la deuda pública, “pero condicionar la liquidez dada a objetivos concretos de crédito empresarial”, explica.

Victoria Torre, de Self Bank, coincide en que si el BCE respaldara la concesión de algunos créditos, “los bancos se sentirían más confiados a la hora de reactivar el mercado de crédito”. Pero, matiza, “la fórmula es complicada y en otros países iniciativas similares no han tenido el éxito esperado.

Joaquín Robles, analista de XTB, sostiene que “la duda es si realmente la banca usará la liquidez para conceder crédito o si hará como en las dos subastas anteriores en las que el BCE distribuyó más de un billón de euros que fue utilizado por los bancos para comprar bonos soberanos”. El sector activó así lo que se conoce como carry trade, una operativa que generó beneficios con los que apuntalar los resultados.

La difícil tarea de vigilar el destino del dinero

Los analistas no tienen claro cómo prodría llegar a controlarse la efectividad de una nueva inyección de liquidez destinada a atajar el problema no resuelto del crédito. “Sería muy difícil articular y controlar una LTRO condicionada y sin precedentes”, considera Nuria Álvarez, analista financiera de Renta 4. “La subasta tendría que tener algún tipo de aliciente para que las entidades acudieran y después destinaran esos fondos a préstamos”, apunta.

"Una incógnita importante es cómo podría establecerse la obligatoriedad para la concesión de dichos préstamos, en un momento en el que los bancos siguen muy pendientes de la calidad de sus activos, con el objetivo de superar los próximos test de estrés y para evitar una nueva ronda de provisiones”, destaca Victoria Torre, de Self Bank. “Faltaría saber el cómo, el cuándo y el cuánto”, añade.

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