Reúne a 250 compañías
América Latina atrae a las bioempresas

América Latina atrae a las bioempresas

Bogotá acoge por primera vez Biolatam, el primer encuentro entre inversores y empresas americanas y españolas, que buscan recursos y negocio.

Los próximos esfuerzos de las compañías españolas de biotecnología pasan por América Latina. Al igual que han hecho anteriormente otros sectores, como banca o energía, las bioempresas miran al otro lado del Atlántico como una oportunidad para crecer cuando la atonía económica en España no acompaña.

La primera gran oportunidad llega en el primer encuentro Biolatam, que se celebra los próximos días 9 y 10 de diciembre en América Latina. Organizado por la patronal española Asebio, a semejanza de la feria bienal Biospain, las empresas españolas se encontrarán con sus contrapartes latinoamericanas y con fondos de inversión de todo el mundo, que han demostrado interés por lo que pueda ocurrir en la cita.

Allí acudirán empresas como Grifols, las multinacionales Pfizer y Amgen, o las biotecs españolas Ingenasa, 3P, BTI o Inkemia. En total, se esperan más de 250 sociedades de casi 30 países, así como más de una decena de fondos de capital riesgo especializados.

“Consideramos que hay oportunidades de crecimiento en los sectores de salud, agroalimentación e industrial”, explica Josep Sanfeliu, socio de Ysios Capital Partners. Apenas existen datos de una actividad que está prácticamente naciendo, tal y como ocurrió en España hace una década. “Muchas compañías de allí miran a Almirall o Grifols como un referente. Pero allí llevan un ritmo más acelerado, dan pasos de gigante”.

“Para las empresas españolas quizá sea el área mundial que ofrece mayor potencial, porque se aprecia nuestra capacidad tecnológica y de gestión. Además, los últimos años han contribuido a un aumento notable de estabilidad institucional de la zona y han permitido mejorar sustancialmente la calificación de su riesgo país y, consecuentemente, la posibilidad de conseguir inversión y financiación para proyectos”, afirma Eduardo Anitua, fundador de la empresa vasca BTI. A ello se suma un buen nivel científico en algunas universidades y una gran experiencia en los científicos y emprendedores que se han formado y trabajado en Europa y EE UU y ahora están dispuestos a regresar a sus países.

“La principal dificultad del negocio en la región radica en el excesivo proteccionismo que existe para permitir el acceso de nuevos productos y servicios a sus mercados. El ejemplo más claro sería Brasil”, comenta Anitua, quien también apunta la necesidad de un impulso “que garantice una mínima educación” para formar sus recursos humanos.

“Estamos abiertos a inversores”

Con un sector de los biocombustibles casi parado en España, Neol (una joint venture entre Repsol y Neuron Bio) busca ingresos en los países de Suramérica. Esta empresa ha desarrollado la tecnología para producir biocarburantes a partir de residuos agrícolas. “La región tiene una gran cantidad de materias primas, como el bagazo (residuo) de caña para biocarburantes. En Colombia, el presidente Santos ha apostado muy fuerte por la biotecnología”, cuenta Javier Velasco, director general de la compañía.

Neol ya ha firmado un acuerdo con la compañía colombiana Colbiocel para aplicar su tecnología. “Estamos abiertos a inversores que nos ayuden a hacer posible nuestra prueba de concepto, probando la tecnología en plantas reales”, puntualiza.

“Hay capital disponible”

La firma de capital riesgo Cross Road también acude al encuentro Biolatam con la intención de testar el mercado. “En América Latina hay capital disponible para invertir en tecnología”, asevera Ángel Santos, socio de Cross Road Biotech, gestora del fondo CRB Bio II, con 60 millones de euros. “Para captar recursos hay que tener actividad allí”, añade. Además, destaca que países como Chile, Colombia y México cuentan con fondos públicos para las bioempresas. También hay capital riesgo local, aunque apenas exista el especializado en biotecnología. “Sí hay fondos de EE UU interesados”. Por otro lado, destaca que en diversos países de América del Sur existen “centros punteros” en investigación en este campo, “aunque dispersos”, de los que pueden salir futuras innovaciones.

“Buscamos clientes en cosmética”

“Indudablemente, América Latina es un lugar para crecer”, cuenta Carlos Moro, presidente del grupo bodeguero Matarromera. A este encuentro acude como responsable de su filial biotecnológica Abrobiotec, que ha lanzado recientemente Eminol –un extracto de uva para alimentación y cosmética con efectos antioxidantes–, y de Esdor, su línea de cosmética. Allí buscan socios y clientes diferentes a los de sus vinos. En México, con Esdor, ya están presentes y tienen una apuesta por Brasil, República Dominicana y más recientemente Colombia.

“Vamos a este encuentro de Colombia a empezar nuestra comercialización de Eminol”, afirma Moro. Cree que allí hay posibilidad de negocio en agroalimentación y en el creciente sector cosmético.

“Esperamos crecer entre un 200% y un 300% en la región”

La empresa vasca BTI lleva desde hace 11 años en México con filiales propias pero quiere seguir creciendo. “Estamos a punto de establecernos en Chile, Colombia y Perú”, dice Eduardo Anitua, fundador y director científico de BTI. “Actualmente Latinoamérica supone algo menos del 10% de nuestras ventas, pero esperamos que pueda incrementarse entre un 200% y un 300% en los próximos dos años, ampliando nuestra presencia permanente en al menos cinco países”. Esta empresa comercializa productos de biomedicina en dental, maxilofacial, ortopedia y medicina deportiva (es muy conocido su plasma rico en factores de crecimiento). Anitua cree que la región está incorporando valor añadido a sus procesos industriales tradicionales, lo que supone una oportunidad también en salud. “Las autoridades sanitarias están haciendo gran esfuerzo en atraer inversión y talento para transformar sus sistemas”, matiza.

“España está parada. Tenemos que vender fuera”

“Estaremos en Biolatam porque en dos días vamos a concentrar muchas entrevistas”, cuenta Daniel Ramón, consejero delegado de Biópolis, firma dedicada a la producción de probióticos para alimentación y microorganismos para la transformación de residuos. “Colombia nos parece un país muy atractivo, con un sector potente de agroalimentación y con seguridad jurídica”.

Los planes de la compañía pasan por explorar nuevas vías en Chile, Colombia, Brasil, Perú y México fundamentalmente. “Hay ganas y el dinero se mueve. Se respira un clima distinto al de Europa”, asegura. “España está parada. Tenemos que vender fuera”, afirma.

El 42% de la facturación de esta empresa valenciana ya proviene del exterior. En su caso, no buscan nuevos inversores en Biolatam. “En América Latina ya hemos vendido algún proyecto de investigación”, explica.

“La biodiversidad de la zona ofrece un enorme potencial”

Inkemia, empresa cotizada en el MAB, va a abrir una filial “en breve” en Bogotá, según su presidente ejecutivo, Josep Castells. “Colombia ha apostado por los biocarburantes, la biotecnología, la cosmética y la farmacia como líneas prioritarias de crecimiento y van a destinar parte de sus regalías provenientes del petróleo a inversiones en estos sectores”, explica, por lo que apunta que el país va a ofrecer muchas oportunidades. Entre el 5% y el 10% de esta empresa, dedicada a ofrecer servicios de I+D, ya provienen de esta zona del mundo. “Es un porcentaje bajo, pero comienza a tener importancia”, asevera. El siguiente país en explorar es Brasil para abrir allí una delegación.

“La rica biodiversidad de la zona ofrece un enorme potencial para la biotecnología, tanto industrial como para farmacia”, cree. “Hemos visto que hay interés por parte de las empresas de allí”.

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