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Fachada del supermercado EROSKI/center de la localidad madrileña de Las Rozas. EFE

Eroski separa la tienda del ladrillo para restar deuda

La caída de ventas en el gran consumo en el último lustro pesa en el balance de Eroski, el tercer operador del sector nacional de distribución. Pero la cooperativa sufre más en sus cuentas por la deuda generada por las inversiones en activos inmobiliarios realizadas antes del inicio de la crisis (cuando también compró Caprabo por más de 1.000 millones).

Ese lastre penaliza sus resultados, porque el negocio típico genera al año un ebitda (beneficio bruto operativo) de 300 millones. Ya en el primer semestre de 2013 ha reducido sus ventas un 3,4%, aunque su volumen sigue siendo importante (51,8 millones de números rojos).

El martes pasado, Agustín Markaide, presidente de la cooperativa integrada en Corporación Mondragón, tuvo una reunión clave con los directivos de los 22 bancos a los que el grupo de Elorrio (Vizcaya) adeuda 2.500 millones. Las entidades han reclamado una renegociación de los vencimientos, pactada en enero pasado hasta 2017. El próximo enero, Eroski tiene que hacer frente al pago a los bancos de 37 millones y de otros 29,8 millones por la retribución de intereses de las aportaciones financieras, la deuda perpetua que emitió (captó 660 millones) y que le ha generado un daño corporativo por las denuncias de miles de inversores.

Markaide logró el apoyo de las entidades a su hoja de ruta hasta 2016. Venderá inmuebles y actividades no rentables (en el sector se habla de la cadena de perfumerías If, con 216 centros). Y cerrará las tiendas que no sean rentables.

A corto plazo, la empresa apostará por más supermercados, el establecimiento en auge por la crisis. Es más económico comprar en el barrio que coger el coche para ir a un hipermercado, con una cadena de tiendas y cines bajo el mismo techo (el modelo de consumo anterior a 2007). Y se concentrará en las cinco comunidades donde la enseña tiene más cuota. Por supuesto el País Vasco, donde Mercadona ha amenazado con el desembarco de 25 centros, y también en Galicia, Navarra, Cataluña y Baleares. Buscará pequeños empresarios para estirar su red de establecimientos de cercanía por la fórmula de la franquicia (300 inauguraciones previstas en los próximos años).

Cuanta más red, más poder de compra a los proveedores, entre los que saltó la alarma cuando las aseguradoras de riesgos, las que adelantan los pagos que luego hace Eroski, rebajaron la calificación de la cooperativa.

En el ámbito comercial, otra de las claves de la compañía será su nueva tienda contigo, con más ofertas en precios y productos frescos. Ya ha ensayado este formato en diez establecimientos, donde ha conseguido un aumento de las ventas del 10%.

Eroski no es Fagor Electrodomésticos. Solo tienen en común que ambas están integradas en Corporación Mondragón. Pero el líder nacional en línea blanca tardó en hacer sus deberes. Entre ellos ajustes de estructura, rebajas salariales y la aceptación de que la competencia asiática les igualaba en calidad, a menor precio, en muchos productos.

En la cooperativa de distribución dominan el ámbito de los márgenes, una de las claves de su sector. Con unos rivales como Carrefour y Mercadona al alza, cuenta a su favor con el compromiso de sus 12.620 socios (sobre una plantilla total de 38.420 trabajadores). Hace años que han aceptado rebajas salariales de entre el 5% y el 10%. La de 2013 es del 2,5% para los sueldos más bajos y del 7,5% para los más altos.

Además, han alargado sus jornadas laborales para cubrir las actividades que realizaban los empleados eventuales a los que no se les renovaba el contrato. Y algún ejercicio se han quedado sin retornos (un dividendo que se suma en una cartilla, cuyo saldo se abona a la hora de la jubilación).

Eroski, además, es mucho más grande que Fagor. Su problema es en parte el de todos. No solo por su volumen de empleo, sino porque una parte muy importante del sector alimentario llena sus lineales, muchas industrias suministran equipos a sus centros y otras les facturan sus servicios.

Tambiénes un cliente de gran trascendencia para la industria logística, por el movimiento continuo de mercancías. Fagor, con una deuda de 1.000 millones, también está haciendo sufrir a sus proveedores y socios (1.885). El impacto de su liquidación se notará (espera salvar las marcas y algunas actividades rentables), pero Corporación Mondragón ha garantizado que en tres años recolocará o prejubilará a todos sus cooperativistas. Con una solución laboral hay menos ruido.

Dentro de esa intención de separar el negocio de la tienda del pasivo inmobiliario, Eroski “reducirá al mínimo” su actual estructura de 36 sociedades. De momento, no adelanta las posibilidades que pudieran surgir de esa reordenación (entrada de socios para que se hagan cargo de los activos no estratégicos, estilo Sareb).

Sí que tiene claro que desinvertirá en centros en cuento pueda. Eroski estaría encantado de volver a la vía que propició su crecimiento, la venta de establecimientos para seguir en ellos de alquiler. Los recursos así generados los utilizaba en su expansión, hasta que llegó la crisis y todo se paró. Desde el sector reiteran que la caída del gran consumo ha tocado fondo y que en 2014 pudiera llegar la primera subida en ventas desde 2008.

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