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El negocio termosolar vira hacia el exterior

El negocio termosolar vira hacia el exterior

Sudáfrica concentra el esfuerzo inversor del sector fuera de España

La termosolar vive un momento algo paradójico. Por un lado, las empresas tienen puesta la vista fuera por la inseguridad jurídica de los sucesivos vaivenes normativos. Por otro, esa misma inseguridad jurídica, con la actual reforma eléctrica como último capítulo, que acaba con las primas, está complicando mantener el liderazgo tecnológico en el exterior.

El sector calcula en un 35% el impacto en sus ingresos hasta 2012, pero esa cifra puede crecer en función de cómo el Ministerio de Industria calcule el criterio del 7,5% de rentabilidad razonable incluido en la reforma eléctrica. “Ese 7,5% puede hacer que el sector sobreviva, pero debe responder a la realidad, no sabemos con qué criterios se analizará”, comenta Luis Crespo, secretario general de Protermosolar, la patronal del sector.

La industria se ha visto especialmente tocada por la supresión de las primas para quemar gas, que la termosolar necesita como respaldo para evitar la congelación de los fluidos de los tubos en sus instalaciones. Además, las cuentas se han estrechado al dejar de percibir ayudas por la generación de electricidad renovable.

Salir fuera es por ahora la única vía para seguir construyendo centrales, un mercado que en España “se ha acabado. Ahora no hay ninguna central en construcción, el negocio aquí será explotar las plantas que ya están en operación”, matizan en el sector. Salvo India y China, con sendas plantas levantadas con tecnología propia, entre el 80% y el 90% de las plantas construidas fuera tienen el sello de la tecnología española, un liderazgo que solo unas diez empresas, de los cientos que operan en el mercado interno, pueden mantener por ahora.

“La termosolar es la única tecnología en la que aún somos líderes mundiales, pero la capacidad de internacionalización se ha visto muy reducida por la crisis”, explica Crespo. Estados Unidos, Oriente Próximo y África aprueban proyectos con tecnología española que bebe del empuje de la Plataforma Solar de Almería, “el mejor laboratorio del mundo”. Sudáfrica también está en la lista de los mercados donde ahora hay futuro. Abengoa completó en agosto la construcción de la primera torre termosolar de Sudáfrica, Khi Solar One, de 205 metros de altura, cerca de Upington, en la provincia de Northern Cape. Esta empresa, Acciona, ACS-Cobra y las compañías aragonesas del grupo Lacor se han sumado al Consorcio de Promoción Internacional de la Industria Española de Energías Renovables en el Sur de África, para ganar proyectos en el continente africano.

Sobre el futuro de la termosolar en España, en el sector estiman que “es evidente que cada vez habrá más cosas fuera, como es natural, porque el tejido industrial se instala donde pueden construirse centrales, y aquí la legislación española no nos está ayudando”.

En 2008, esta industria, con alta carga tecnológica, daba empleo a 11.724 personas en España para tareas de construcción y operación de plantas. En 2012, esa cifra apenas había aumentado hasta las 17.816 personas, tras destruir 11.039 puestos de trabajo el año anterior. “En 2013, solo quedarán en España 2.500 empleos para explotar las plantas en funcionamiento”, según los cálculos de Protermosolar.

A la espera del criterio de Industria

Las 50 plantas de termosolar que operan en España están a la espera de conocer los criterios que determinarán la futura retribución de las renovables. La reforma eléctrica planteada por el Gobierno suprime el actual régimen especial, de primas, y pasará a tomar como base el coste de inversión en cada proyecto individual. A continuación, medirá las rentabilidades pasadas y futuras, con el objetivo de que el resultado final sea, para toda la vida útil, un retorno del 7,5%.

“Esa cifra es sobre lo que se debería haber invertido si la central hubiera sido eficiente y bien gestionada, pero no sabemos qué criterios fijarán esas conclusiones. Si se ponen cifras más pequeñas, tendremos un grave problema. Ahora, ese 7,5% puede hacer que el sector sobreviva, pero debe responder a la realidad”, comentan en el sector.

Según la norma, Industria fijará un estándar de rentabilidad para cada tecnología y para cada año. Cada tres años se hará la estimación del proyecto para saber si está por encima o por debajo de la rentabilidad establecida. Según explicó Industria cuando sacó la reforma en julio, si el proyecto es reciente y no ha estado recibiendo fuertes rentabilidades en el pasado, no tiene por qué resultar especialmente afectado por el nuevo mecanismo, recoge Europa Press.

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