Conócete a ti mismo para invertir

Conócete a ti mismo para invertir

Conservador, conservador y conservador, así es el inversor español. Poco ha cambiado en estos 15 años de recorrido del mensual de fondos de CincoDías.

Como le gusta dormir tranquilo, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha ido extremando los controles para evitar que se produzcan fallos en la comercialización de los fondos, mayoritariamente en manos de los bancos. Revisando los folletos y fichas, la nomenclatura de los productos o sus nombres comerciales, o colocando termómetros de riesgo o advertencias en la publicidad.

Supervisor, entidades y asesores insisten en que poco se puede hacer si el inversor firma la compra de un instrumento que no entiende y toma la hoja de ruta de un riesgo que no es el que le conviene.

“No hemos avanzado mucho en el perfil del inversor, que sigue siendo excesivamente conservador”, afirma Mariano Rabadán, presidente de Inverco desde 1982, asociación que aglutina a las principales instituciones de inversión colectiva. Hoy el peso de los fondos de Bolsa solo supone el 10%, cuando la media europea está en el 40% y en los países anglosajones en el 50%, recuerda Rabadán.

Con la estadística en la mano, desde que nació el mensual de fondos de CincoDías en noviembre de 1998 hasta ahora poco ha cambiado la cartera de los españolitos. Así, en ese año, el 20% del patrimonio estaba en fondos garantizados y al cierre de 2008 suponía ya un tercio del volumen total de activos. En diciembre de 2012, las instituciones de inversión colectiva garantizadas representaban un porcentaje superior al 40% del patrimonio.


Los monetarios y los de renta fija también han figurado entre los más populares. Prueba de ello era que en 1996 suponían el 50% del patrimonio y los de renta fija representaban el 30% del mercado. Desde la crisis de 2008 han reducido su presencia, descendiendo hasta representar el 6% a finales de 2012. Los fondos internacionales han tenido un importante despegue al pasar del 5% que suponían en 2003 al 20% alcanzado en 2012.

Paulatinamente, y con el objetivo de que el inversor se conozca de verdad, es decir, sepa cuál es su perfil de riesgo, cómo debe invertir en fondos y cuál es el producto que más le conviene, la CNMV ha ido mejorando su presencia en la web, incrementado los contenidos del rincón del inversor, ofreciendo un curso online, guías, fichas, consultas, reclamaciones.

La ley Linde, que limitaba la rentabilidad de los depósitos, ha propiciado que los bancos lanzaran productos para rellenar ese hueco: los fondos garantizados y los fondepósitos fueron los primeros beneficiados. Recientemente se ha producido un importante crecimiento de los fondos con objetivo concreto de rentabilidad. De hecho, la mayor parte de las entidades nacionales los ha lanzado. Son instrumentos no garantizados sobre los que la supervisión de la Comisión Nacional del Mercado de Valores ha extremado su vigilancia. “Tratamos de hacer un seguimiento cercano de la comercialización de productos para que, si detectamos algún problema, podamos solucionarlo antes de que se generalice y afecte a muchos inversores”, resaltan en la CNMV. Hasta octubre, las suscripciones netas en ellos se situaban en 6.500 millones de euros, según datos de Inverco.

En julio pasado, el regulador publicó un comunicado con el objetivo de aumentar la transparencia en la venta de los fondos con rentabilidad objetivo. Establecía pautas por las que las entidades debían advertir de que “no tenían garantía”. Insistía en evitar la sustitución de fondos garantizados a su vencimiento por otros no garantizados para evitar que el cliente incurriera en un riesgo que desconocía. Para que un producto sea garantizado, el importe mínimo asegurado debe igualar a la inversión inicial.

En la parte de los conflictos de interés, el supervisor ha sido muy activo sancionando a las gestoras que no devolvían a los partícipes las retrocesiones (comisiones que el intermediario recibe del distribuidor, quien previamente las ha cobrado del inversor incluyéndolas en el precio). Sucede cuando los fondos invierten en otras instituciones, pues soportan una doble comisión: los partícipes tienen que pagar la propia y la del producto ajeno. Pero la magnitud de las cantidades que manejan las gestoras les permite negociar a la baja, lo que reduce los gastos que han de pagar. El problema es que esa rebaja no siempre retornaba a los fondistas. Ante la llamada de atención de la CNMV a las gestoras de UBS, Bankinter, BNP, Inversafei, Interdin, Ahorro Corporación y Morgan Stanley, estas reintegraron el dinero a los clientes. Santander y Allianz aún no han comunicado la devolución. Otra práctica éticamente reprobable es la de vender entre los pequeños clientes clases de acciones con condiciones financieras peores que otras disponibles para los grandes.

Uno de los puntos calientes en la industria continúa siendo si el cliente conoce el producto que contrata. En esta dirección ha ido toda la normativa sobre los test de conveniencia e idoneidad. La supervisión vigila los procedimientos establecidos por las entidades para evaluar al inversor. “Si el cliente suscribe determinada información y posteriormente reclama indicando que resulta contradictoria o incorrecta con la información verbal que recibieron, la CNMV carece de elementos probatorios que le permitan comprobar lo realmente ocurrido”, señalan. “Resulta muy importante que los inversores sean conscientes de la documentación que firman”, concluye el supervisor.

El termómetro que mide el riesgo

Sede de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.
Sede de la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

La CNMV extrema el control a banca y gestoras ante el boom de los fondos. En mayo pasado obligó a incluir en el documento de datos fundamentales para el partícipe un indicador sintético de riesgos. Se trata de una especie de termómetro por el cual los inversores pueden conocer el peligro del producto de un solo vistazo mediante un gráfico de escalones que van del 1 al 7 (siendo 1 el riesgo más bajo y 7 el mayor). Es una medida armonizada a nivel europeo, calculada a partir de la volatilidad histórica del fondo, que permite informar sobre lo arriesgado del mismo.


El supervisor lo revisará para comprobar que el riesgo del que se informa a los partícipes en el momento de la suscripción es el adecuado. Y no solo eso, también comprobará que las inversiones del producto realmente se ajustan al perfil de riesgo que se anuncia.

En pocas palabras, Rabadán asegura que “el 3 y el 4 corresponden a lo mejor de los dos mundos, el de la rentabilidad con un riesgo medio”. Así, el inversor que adquiera un fondo con termómetro 7 a medio plazo puedo obtener un rendimiento mayor que uno con 3, 4 o 5, pero debe estar preparado para asumir pérdidas en algún momento. Y quien se incline por un fondo con indicador 1 sabrá que no perderá su capital, pero que la rentabilidad será acorde a la evolución de los activos del mercado monetario en cada momento, ahora inferior al 1%.

Más claridad

 Garantizados: el importe mínimo asegurado debe al menos ser igual a la inversión inicial realizada por el partícipe. Hay dos tipos: de rendimiento fijo y de rendimiento variable. Los fondos de garantía parcial, como su nombre indica, aseguran la recuperación de una cuantía inferior a la primera aportación realizada por el cliente.

 Monetarios: se caracterizan por su ausencia total de riesgo a Bolsa, divisas o materias primas y por invertir en activos de elevada calidad crediticia. Duración media de la cartera igual o inferior a seis meses y vencimiento medio del portafolio igual o menor a un año. Objetivos de rentabilidad acorde con el mercado monetario. Los monetarios a corto plazo tienen una cartera con duración inferior a 60 días.
Particularidad: las instituciones que invierten mayoritariamente en una área geográfica o en un sector económico concreto deberán incluir en su denominación alguna palabra que refleje esta particularidad.
Denominación: no puede inducir a confusión en política de inversión o remuneración o riesgo del fondo.

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