La entidad quiere animar la demanda de solares industriales para generar empleo
Imagen de los terrenos de Sepes en Rio do Pozo, en Narón (La Coruña).
Imagen de los terrenos de Sepes en Rio do Pozo, en Narón (La Coruña).

Sepes vende suelo a precio de saldo: 30 euros el metro cuadrado

Los descuentos que se aplican oscilan entre el 20% y el 65%

La sociedad dependiente de Fomento primará las compras al contado

Ni un solo proyecto empresarial sin desarrollar por falta de suelo. Ese es el lema bajo el cual la entidad estatal de suelo dependiente del Ministerio de Fomento, Sepes, ha puesto en marcha un plan especial de venta de solares industriales con la finalidad de estimular la demanda interesada en adquirir uno de estos suelos para crear una nueva compañía o para ampliar la que ya tiene.

De los más de 6,5 millones de metros cuadrados de suelo industrial que tiene en la actualidad Sepes, esta iniciativa consiste en vender aproximadamente entre un 10% y un 12% de esa superficie (unos 657.000 metros cuadrados) distribuidos en 165 parcelas y siete naves industriales. Tal y como explica la directora general de Sepes, Lucía Molares, a CincoDías, se trata de suelos finalistas, es decir, solares ya desarrollados preparados para edificar, puesto que cuentan con todas las infraestructuras que puede requerir la empresa que decida instalarse sobre ellos. Están agrupados en 23 actuaciones que se llevarán a cabo en nueve comunidades autónomas: Aragón, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana, Madrid, Castilla y León, Galicia, La Rioja, Andalucía y Canarias.

El plan contempla que el precio de los terrenos no sea un impedimento para los empresarios. “Por este motivo se han aplicado bonificaciones o descuentos sobre el precio inicial que oscilan entre el 20% y el 65% para todas aquellas operaciones que se cierren mediante escritura pública antes del próximo 31 de diciembre. Hemos elegido los polígonos industriales donde se ha detectado que puede existir una mayor demanda y donde todos aquellos empresarios que se lo están pensando, pueden animarse ante una rebaja de precios como esta”, asegura Molares. En este sentido, la directora general de Sepes admite que con los descuentos aplicados se puede adquirir suelo desde unos 30 euros por metro cuadrado, por ejemplo, en Galicia.

Concurso público

El método elegido para esta enajenación de suelos ha sido el de un concurso público con el fin de otorgar al proceso de los principios de máxima transparencia y concurrencia. “Todos los empresarios interesados han de tener su oportunidad y por ello el proceso es público”, señala Molares. Así, quienes así lo deseen podrán consultar las parcelas en venta, así como las condiciones del concurso en la web de la entidad: www.sepes.es; y deberán remitir sus ofertas antes del próximo 29 de noviembre.

Una vez cerrado el plazo de presentación de ofertas, si sobre una misma parcela o nave existieran dos o más propuestas de compra, la sociedad pública dependiente del Ministerio de Fomento tiene previsto priorizar algunos aspectos. El primero de todos, como cabía esperar, es el precio; por lo que se llevará el gato al agua quien ofrezca más dinero por un solar.

Después será decisiva también la forma de pago. Las transacciones que se prevean pagar al contado y no con crédito obtendrán mejor puntuación que el resto. Y, por último, también puede decantar la balanza en favor de una u otra propuesta el plazo.

Como Sepes pretende que la falta de efectivo no sea un freno a las adquisiciones de estos suelos, permitirá a los empresarios pagar el precio acordado en cómodos plazos que pueden llegar a alcanzar los 10 años, entregando al recibir el solar el 25% del total de la inversión.

“Si una oferta contempla entregar más cantidad de entrada y el resto en menos años, también contará más que quienes se ajustes a esos mínimos marcados por los pliegos de condiciones”, subraya Molares. Sepes prevé recaudar con este plan al menos cinco millones de euros, pero, sobre todo, “servir de estímulo al emprendimiento y a la creación de empleo”.

Otra víctima de la burbuja inmobiliaria

Si antes de la crisis se despachaban toda clase de suelos y viviendas y ahora los promotores no saben qué idear para animar a la demanda, a Sepes le ocurrió lo mismo.

Su labor principal siempre fue la de promover suelo bruto para convertirlo en finalista y venderlo a otras sociedades públicas (de comunidades autónomas o ayuntamientos) y, sobre todo, privadas. Durante los años del boom inmobiliario, los clientes acudían a Sepes con la seguridad que daba tratar con una entidad empresarial de titularidad estatal, pero ahora gran parte del personal de esta sociedad ha tenido que aprender nuevas labores de comercial porque los compradores escasean.

Además, muchas de las compras de suelos que realizó Sepes para desarrollarlos y venderlos después se hicieron con crédito y ese endeudamiento pesa ahora como una losa sobre las cuentas de la compañía. Fruto de aquella fiebre compradora se “construyeron polígonos industriales enteros en algunos sitios como Ciudad Real donde después se ha demostrado que no tenía mucho sentido ese tipo de inversiones”, sostienen fuentes de Sepes. Ahora, los planes a corto y medio plazo de esta sociedad pasan por suscribir acuerdos con empresas para desarrollar los suelos “a la carta”, es decir, en función de las necesidades reales de las compañías.

Además de una deuda de 260 millones, Sepes tiene suscritos convenios que suponen unas obligaciones de 2.000 millones a medio y largo plazo. En 2011, cerró con 125 millones de pérdidas, que redujo a 27 millones el año pasado.

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